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MIAMI.- El currículo profesional y académico es importante. Pero hay otro que se impone cada vez más: el currículo social, es decir, el acumulado de proyectos de impacto comunitario que puede liderar o ejecutar un individuo o una empresa. El problema es cómo medir su impacto y con qué herramienta.

“Nosotros damos una herramienta a las personas para que puedan cambiar el mundo. Las activamos o ellas se activan. Sale a flote entonces el espíritu responsable, innovador y creativo que hay dentro de nosotros”, explicó José Almansa, fundador y presidente de WeLever, un start-up (emprendimiento) que tiene dos caras: una de “movimiento”, de proyecto o iniciativa comunitaria o social, y la otra “individual”, es decir, la aplicación digital con la que un sujeto puede poner en práctica su deseo de participar o desarrollar un proyecto de impacto social.

Cualquier de las dos dimensiones tiene como variables de medición las 17 metas de desarrollo sustentable (SDG, por sus siglas en inglés), establecidas por las Naciones Unidas en 2015, en áreas clave para la supervivencia de los conglomerados sociales: lucha contra la pobreza, recursos alimenticios, salud, educación, calentamiento global, igualdad de género, recursos hídricos, condiciones de salubridad, energía, procesos de urbanización, medio ambiente y justicia social.

Pero dichos objetivos, según Almansa, no los van a lograr los países ni las instituciones. Los van a conseguir las personas. “No existía ninguna herramienta que pudiera medir el grado de contribución de cada individuo a cada uno de esos objetivos. Lo que hemos creado es una aplicación que mide cualquier acción que sea una contribución a tales metas de Naciones Unidas”, puntualizó Ramón Giménez, director de la operación de WeLever en Estados Unidos.

Por lo tanto, las horas empleadas en una actividad se podrán cualificar a través de algoritmos. Es un proceso tecnológico que rastrea que el usuario de verdad esté haciendo una acción social, tiene geolocalización y sistemas de “check in” y “check out”. Al final, la aplicación da un rating.

Alcance

WeLever nació en España. En Madrid tiene sus oficinas principales; sucursales en México y, desde el pasado septiembre, en Miami.

“Nosotros trabajamos con instituciones educativas, empresas privadas y organizaciones sin ánimo de lucro”, señaló Almansa.

Y en Estados Unidos empezaron con el “vertical” de educación, un terreno en el que ese país es líder, “y tiene un grado de penetración en la sociedad que no existe en ningún otro lugar”, precisó el fundador de WeLever.

En ese sentido el objetivo inicial es conquistar el sistema educativo, público y privado, escuelas y universidades, del condado Miami-Dade.

Este año 2018 fue muy intenso en la movilización de los jóvenes alrededor del tema del control de armas, sobre todo después de la masacre en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas, en la ciudad de Parkland, en el condado Broward.

Estos muchachos, de 16 y 17 años, crearon una organización para generar conciencia en todo el país sobre la violencia armada y para registrar votantes que por primera iban a ejercer ese derecho ciudadano.

Tal vez no hay ningún SDG que hable de reducción de pistolas o rifles en la comunidad, pero sí de cambio social, por ejemplo.

WeLever, por lo tanto, le permitiría a uno de esos estudiantes de secundaria generar una iniciativa social, atraer a otras personas a su causa, medir el impacto comunitario y, lo más importante, reportarlo.

Currículo social

Una de las grandes metas de Almansa es que cualquier persona, desde su adolescencia, pueda desarrollar un currículo social en el que muestre y demuestre su empuje de emprendedor, su capacidad de liderazgo y de mostrar resultados, es decir, impacto en el proyecto social que emprende.

“A mí me interesaría contratar a esa persona. Si un chico a los 16 años puede generar impacto social, eso le permite entrar a una mejor universidad. Qué pasa ahí. Estamos cambiando el ADN de la próxima generación. Porque la genética es información. Si nosotros conseguimos inscribir una línea de código que diga ‘generar impacto social te puede hacer entrar a una mejor universidad, o cuando ya estás en la universidad desarrollar un proyecto de impacto social que te puede llevar a conseguir un mejor trabajo’, al final es una recompensa inmediata”, explicó Almansa.

Asimismo WeLever haría un cambio en la cultura organizacional de las empresas. Por lo general, como dijo Almansa, “el voluntariado corporativo tradicional es piramidal. Hay un encargado de los proyectos de responsabilidad social, o de recursos humanos, que diseña las iniciativas que cree que van a funcionar. Todas las estadísticas dicen que en Estados Unidos el 87% de los empleados quiere hacer voluntariado corporativo. Sin embargo, sólo un 9% lo practica. Por qué hay esa brecha. Porque todas las iniciativas que propuso la empresa no les interesó”.

La aplicación le permitiría a esos empleados, que no se sienten atraídos por las propuestas de sus empresas, desarrollar sus propias iniciativas, convencer a otros compañeros de trabajo a participar en ellas y lograr un impacto en cualquiera de las metas de Naciones Unidas. Y todas esas experiencias serían validadas por la misma compañía.

WeLever, en el ámbito corporativo, produce reportes no financieros que, al igual que los currículos sociales, darían una ventaja comparativa tanto para los individuos como para las organizaciones.

“Ese reporte no financiero está perfectamente medido, homologado, puedo explicar cuál es mi contribución, mi compromiso con la sociedad, con el medio ambiente”, explicó Almansa. De esa manera, por lo tanto, habría un factor diferencial en la competencia entre empresas que no sería sólo la calidad de sus productos o servicios, sino la manera como esa compañía tiene la capacidad de mostrar un liderazgo e impacto concretos en el avance de los objetivos de desarrollo sustentable.

El éxito

Si alguien quiere hacer una inversión importante en una empresa que se cotiza en Wall Street, cuenta con la información de las agencias de riesgo (Moody´s, Standard &Poor’s) que califica si los bonos o acciones de tales compañías son una buena compra.

Los emprendedores de WeLever quieren convertirse en un estándar de medición del impacto social a nivel global, y que todas las personas tengan un currículo social.

“El éxito lo vamos a medir cuando podamos estar convencidos de que pudimos introducir ese cambio social en el ADN de las personas. Lo vamos a ver cuando podamos entender el impacto global que están generando los individuos. Lo sabremos cuando seamos capaces de medir en un cien por ciento la consecución de los objetivos de Naciones Unidas”, recalcó Almansa.

De acuerdo con Giménez, en menos de dos años WeLever quiere ser el “unicornio” de impacto social, es decir, una compañía que supere los mil millones de dólares. Facebook fue el primer “unicornio” en redes sociales y Uber en el transporte a través de una plataforma digital.

Su modelo de ingresos se basa en cobrar licencias de WeLever a las empresas, las universidades e instituciones del gobierno o sin ánimo de lucro, y a cambio reciben todo el sistema de acción social y de voluntariado, medición y el reporte no financiero que pueden enseñar a sus empleados y a sus consumidores.

Para los individuos la aplicación es gratuita, al igual que para las organizaciones comunitarias, siempre y cuando pasen por un entrenamiento con el fin de utilizar de manera eficiente la herramienta.

“Para nosotros es muy importante generar mucho beneficio económico, porque de esa manera seremos capaces de reinvertir y tener impacto social”, enfatizó Almansa.

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