En la madrugada del sábado, 51 senadores republicanos aprobaron su versión de un proyecto de ley para reducir los impuestos, una decisión que allana el camino para que el presidente Donald Trump pueda cumplir en las próximas semanas una de sus principales promesas electorales.

Ahora los republicanos de las dos cámaras tendrán que unificar fuerzas y acercar las diferencias entre sus proyectos de ley con el objetivo de hallar una solución integradora que puedan presentar al presidente norteamericano para bajar el impuesto de sociedades.

El plan pretende bajar la tasa del impuesto sobre la renta de las empresas, de 35% a 20%, disminuir la tasa marginal máxima del impuesto sobre la renta para las personas, reducir el impuesto sobre las ganancias del capital (o los beneficios de la inversión) y eliminar la deducción de los impuestos que los diferentes estados cobran sobre la renta de la tributación federal.

A pesar de que los partidarios del proyecto de ley podrían enumerar una larga serie de razones por las cuales fue necesario adoptar esta medida o por qué será positivo para la economía, para la administración Trump el principal objetivo de reducir los impuestos es el crecimiento económico del país.

Ese crecimiento económico sería la consecuencia directa de que las empresas aumentarán su inversión debido a la menor carga tributaria. Kevin Hassett, presidente del consejo de asesores económicos de Trump, ha dicho que durante la próxima década las familias estadounidenses recibirán ingresos adicionales que rondarán los 4.000 dólares como resultado del incremento de la inversión de las empresas, las cuales se beneficiarían de impuestos más bajos.

Sin embargo, Joe LaVorgna, economista jefe para Las Américas en Nataxis, recalcó que los datos de las últimas décadas apenas sustentan la idea de que disminuir los impuestos impulsa significativamente la inversión, sostiene Yahoo Finanzas

En 1986, cuando la administración de Reagan aprobó su reducción de impuestos, un recorte que Trump ha dicho en varias ocasiones que quiere superar, el impuesto de sociedades disminuyó del 40 al 34%. Sin embargo, esa reducción no modificó los hábitos de inversión de las empresas. De hecho es lo que ha pasado, en los últimos 30 años desde que se aprobó la medida.

“De 1960 a 1986, el impuesto de sociedades alcanzó la media de un 48% y la participación de la inversión bruta en el PIB promedió un 13,3%”, escribió LaVorgna. “Desde 1987 hasta la fecha, el impuesto de sociedades ha promediado alrededor de un 35% y la participación de la inversión bruta en el PIB un 12,7%. Incluso si no analizamos el año 2009, cuando la cuota cayó a un mínimo histórico del 9,8%, el promedio aumentó solo una décima, a 12,8%.

“Es evidente que no existe una correlación entre el impuesto de sociedades y la influencia de la inversión empresarial en la economía”.

Ahora, los comentarios empresariales sobre las ganancias del tercer trimestre indicaron que había cierto optimismo respecto a la aprobación de la reducción de impuestos, aunque se dieron pocos detalles sobre qué harían las empresas si tuvieran que pagar menos impuestos de sociedades en Estados Unidos en los próximos años. El director financiero de Goldman Sachs, Marty Chavez, comentó en una teleconferencia para analizar las ganancias del banco que las compañías que quieren hacer negocios no están teniendo en cuenta las perspectivas inciertas de una nueva ley tributaria.

Por otra parte, los republicanos, que son mayoría en el Congreso, hasta ahora no han podido ponerse de acuerdo en las reducciones de gasto necesarias para neutralizar la rebaja de los impuestos. En estas circunstancias, las normas fiscales en los Estados Unidos exigen adoptarlas máximo por diez años, después de lo cual no podrá continuar vigente. Como las empresas planean su inversión en horizontes más largos, es probable que la rebaja no constituya un estímulo suficiente, porque su impacto favorable sobre las utilidades se extendería sobre un periodo muy corto.

O sea, su impulso sobre el crecimiento no sería muy grande, ni por lo tanto capaz de proveer nuevos ingresos tributarios en una magnitud suficiente como para compensar la rebaja. Se estima que el incremento de la reforma propuesta sobre la tasa de crecimiento potencial de los Estados Unidos sería de apenas 0,2%, con lo cual la elevaría a 2,2%, en contra de lo afirmado por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, quien sostuvo que incrementaría el crecimiento en 3%.

Sin embargo, es probable que la explicación más clara de lo que la reforma tributaria podría aportar a la economía sea la que ofreció el profesor de finanzas de la Universidad de Nueva York, Aswath Damodaran, quien le reveló a Yahoo Finanzas en enero de 2017 que “la reforma tributaria es una especie de garrote. Cuando cambias la ley tributaria para intentar que las compañías hagan lo correcto, casi siempre surgen una serie de consecuencias imprevistas”.

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