MIAMI- La economía estadounidense atraviesa uno de los peores momentos en su historia, por encima de la reciente Gran Recesión del 2007-2009 durante la administración de Barack Obama y podría superar también la Gran Depresión de 1929, que se extendió a la década de 1930.

El último informe del Departamento de Trabajo de Estados Unidos (EEUU) reveló que la inflación en las ventas mayoristas en octubre subió 8,6%, respecto a igual mes del 2020.

Te puede interesar

Los precios al consumidor por su parte aumentaron un 6,2% en octubre, comparado con la misma fecha del año anterior, la más grande alza desde 1990. La cifra es muy superior a la de 5,4% registrada en septiembre.

De un mes a otro, el incremento fue de 0,9%, el más elevado desde junio, mientras que el déficit comercial se encuentra en la cifra récord de $80.000 millones.

En los últimos 6 meses, tanto la secretaria del Tesoro Janet Yellen como el presidente de la Reserva Federal (Fed) o Banco Central, Jerome Powell, han insistido en que la inflación sería “temporal”, un término vago y general para no describir el verdadero escenario que enfrentan y enfrentarán los estadounidenses hasta bien entrado el 2022 o el 2023, como han vaticinado algunos expertos en economía.

La inflación sin un freno inmediato

La cifra oficial de inflación es ahora de un 6,2% contra un 5,4% hace apenas un mes y analistas consideran que los datos son bastante conservadores.

Por el momento, y desde la llegada a la Casa Blanca del presidente Joe Biden la palabra [recesión] ha desaparecido del argot de los medios liberales en EEUU, aparentemente de espaldas a la realidad y en función de consolidar una imagen de que “todo marcha bien”, que también intentan vender el Presidente y su gabinete.

El precio de la gasolina desde septiembre hasta la fecha ha subido 21%; respecto a octubre del 2020, un 67%.

Las medidas de restricción impuestas por el actual gobierno contra la llamada industria de combustibles fósiles (gas, carbón y petróleo) y la independencia energética lograda por la administración de Donald Trump han sido una bomba de tiempo acelerado para el costo de vida de los norteamericanos.

El plan Biden se enfoca en las llamadas energías limpias (eléctrica, eólica, solar y atómica) que son irrentables y con una previsión indefinida a largo plazo. La inversión es [multibillonaria] y sin garantías de fondos recuperables.

En estos momentos, un empleado en EEUU con un salario promedio de 30.000 o 35.000 dólares tiene que desembolsar de sus ingresos más del 80% en gastos fijos (combustible, alimentos, vivienda, auto, seguros, gastos de hogar); el resto lo divide en impuestos y deudas. Nada de lujos y mucho menos ahorro para vacaciones.

No es un fenómeno nuevo, ocurre desde la última década cuando más de la mitad de la población requiere de dos empleos para sobrevivir. Como promedio tres o más salarios por encima de los 30.000 para cubrir los gastos en un hogar. Pero en 10 meses, la agudización causada por políticas de la actual administración resulta espeluznante.

Los precios desorbitantes

Según datos oficiales citados por la cadena Fox News, el precio de la carne de aves ha subido un 6.1% y el jamón se ha disparado un 7.7% en los últimos dos meses. Los huevos cuestan un 12.6% más. Si comparamos esas cifras con el 2020, los números son escalofriantes y lo peor, sin respuesta acerca de alguna solución inmediata o a corto plazo. Los expertos pronostican mayores precios y escasez en los próximos meses.

La política económica de Biden, alineada a los designios socialistas de la extrema izquierda, ha gastado casi 3 billones de dólares de enero a octubre. Consumió prácticamente dos paquetes de estímulo federal: uno de 900.000 millones de dólares aprobado a finales de diciembre del 2020 y otro de 1,9 billones de dólares en marzo. Ahora sobre la mesa presidencial otros 1,2 billones de dólares de su Ley de Infraestructura y pendiente a aprobación 1,87 billones adicionales para gastos sociales, [únicamente].

La deuda pública ya superará los $30 billones con la Ley de Infraestructura.

En la historia de esta nación ningún Presidente de turno había [despilfarrado] tanto dinero de los contribuyentes en sólo meses, lo cual denota irresponsabilidad, falta de liderazgo, arrogancia e indiferencia sobre las verdaderas necesidades del pueblo estadounidense. "Construir Mejor" es el slogan del plan Biden, lo que estamos corroborando es [cómo Destruir Mejor] y a gran velocidad.

El respaldo popular a la gestión del presidente Joe Biden y la vicepresidenta Kamala Karris, según recientes encuestas, oscila entre 38%-40% y 26%-28%, respectivamente. El peor para un inquilino en la Casa Blanca en su primer año y su segunda fuerza al mando.

El desplome de apoyo a la gestión de Biden, las últimas cifras de inflación y la mayor subida de precios en 30 años parece que lo hicieron despertar, después de un [letargo climático de 10 meses] como su principal prioridad. Ahora afirma que "atacará de frente" la severa inflación.

Las vacunas obligatorias contra el COVID-19

El presidente Biden ha firmado más de 75 órdenes ejecutivas a menos de dos meses para concluir el 2021. Entre esas órdenes aparecen dos mandatos que han causado estupor. La vacunación obligatoria para todos los servidores públicos locales, estatales y federales; y el más reciente para empresas privadas de 100 empleados o más, con el anuncio de que estudia también otro para las pequeñas empresas.

La fecha límite para la vacunación de más de 84 millones de empleados es el 4 de enero.

En un comunicado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) dejó claro que se opone a que la vacunación sea obligatoria. Al parecer, Washington hizo caso omiso.

Decenas de miles de empleados han sido despedidos en diferentes estados del país. Solo en la ciudad de Nueva York, casi 10.000. Entre ellos policías condecorados, bomberos, personal paramédico y profesionales de la salud, entre otros.

Pero el impacto no es únicamente político, moral y humanitario, es económico. Muchos de estos servidores públicos fueron nombrados héroes [sin existir vacunas] por alcaldes y gobernadores durante los picos de pandemia, ahora esos mismos alcaldes y gobernadores los han despedido de sus puestos de trabajo, enfrentándose a múltiples querellas judiciales.

Lluvia de Demandas y planes del radicalismo de izquierda

Más de 25 estados de la Unión han presentado a través de sus fiscalías generales demandas por abuso de poder, ilegalidad en el exceso de poder del Presidente y por dictar medidas inconstitucionales. Entre los estados que se oponen a los mandatos de vacunación se encuentra Florida.

La Corte Federal de Apelaciones del 5to Circuito, con sede en Nueva Orleans, suspendió de forma temporal el mandato presidencial porque examina posibles "problemas constitucionales graves", indica la orden.

El pretexto de los demócratas ha sido la pandemia, el objetivo: medir el poder rector del estado en la sociedad estadounidense, una premisa en la agenda de la extrema izquierda desde hace décadas que ahora ha visto su oportunidad en medio de la situación de emergencia por la crisis sanitaria y un gobierno en Washington que ha pactado con grupos radicales bajo la bandera azul demócrata.

Estos grupos se encargaron de organizar parte de la desestabilización social que protagonizaron movimientos marxistas como Black Lives Matter, aprovechando la trágica muerte del afroamericano George Floyd a manos de un policía en Minneapolis. Y lo que inició como protestas raciales, se desarrolló como un plan previsto por la extrema izquierda contra el gobierno de Trump en más de 20 estados y durante un año electoral. Los demócratas decidieron pagar el favor con una muy peligrosa alianza, cuyos resultados son ya nefastos.

Las intenciones de la extrema izquierda se perfilan ahora a implementar un diseño político similar al de China, que practica una economía de mercado capitalista bajo control y vigilancia de un gobierno central autorizado para actuar en el momento que considere necesario.

El Partido Comunista de China regula cada paso de las grandes compañías nacionales, aparentemente “libres para sus decisiones” a los ojos del mundo occidental.

El incalculable impacto económico

Por encima del enfrentamiento legal en las cortes federales, el daño se avizora como severo para las empresas y la economía nacional, que desde los últimos cuatro meses sufren para poder contratar y cubrir más de 8.5 millones de empleos vacantes. La cifra llegó a 10 millones. No obstante, el Departamento de Trabajo mide la cifra de desempleo y lo ubica en 4,6%.

A punto de entrar en la temporada alta con el Día de Acción de Gracias, las pérdidas de las aerolíneas en EEUU por la obligatoriedad de las vacunas suman miles de millones de dólares y se han visto obligadas a reducir en casi un 20% sus calendarios de vuelo por falta de personal técnico, pilotos y empleados a bordo.

Sindicatos de varias compañías aéreas como Southwest se enfrentan a la medida del gobierno, pero un resultado favorable o no tardaría semanas e incluso meses. Ese tiempo se traduce en dinero sin entrar y gasto por aviones en tierra.

La carga y descarga en los puertos ha sido un punto relevante en la escasez. La falta de empleados ha causado largas esperas de buques de cargas frente a los puertos del país, principalmente en California.

Imágenes de bases de transporte terrestre en diversos estados repletas de camiones y rastras dan señales de la situación.

Ante el alto precio del petróleo y la gasolina, cerca de un 18% de la fuerza laboral del transporte terrestre de carga decidió parar sus vehículos ante el desplome de sus ganancias. En varios estados del noreste, noroeste y centro del país los camioneros, además de los costosos peajes, impuestos de carga, roturas y mantenimientos, están pagando más de 6 dólares el galón de petróleo y más de 5 el de gasolina.

Si a todo lo anterior se agrega el mandato de vacunación obligatoria, decenas de miles de empresas en todo el país se verán forzadas a despedir a empleados, algunos en puestos cruciales que requieren un largo entrenamiento.

En juego la seguridad nacional

En el caso de las agencias de inteligencia en el país y de las entidades vinculadas al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) el tiempo y el costo de un reclutamiento y entrenamiento tarda meses y supera decenas de miles de dólares. Cuando se trata de puestos de alta especialización, dejar listo a un experto a veces tarda años y con un altísimo gasto en salario y preparación.

El impacto de la obligatoriedad de las vacunas, vista como una violación de los derechos individuales y sin precedentes en EEUU, es incalculable para la economía estadounidense enmarcada en la desaceleración por las políticas económicas fallidas de Biden.

La Casa Blanca insiste en la contraproducente medida en un momento de extremo declive de la pandemia, tras casi dos años de combate; con tratamientos monoclonales, medicamentos diversos para los hospitalizados y un mayor conocimiento científico de la enfermedad que junto a métodos efectivos han logrado reducir las muertes por esa enfermedad a números ínfimos.

lmorales@diariolasamericas.com

Aparecen en esta nota:

 

Diario Las Américas no se hace responsable de las opiniones emitidas por los lectores; sin embargo, exhorta a evitar el lenguaje vulgar u ofensivo contra terceros. Nuestra empresa se acoge al derecho de eliminar cualquier comentario que viole estas normas.

Diario Las Américas is not responsible for the opinions issued by the readers; however, it urges to avoid vulgar or offensive language against third parties. Our company is entitled to remove any comments that violate these rules.

Deja tu comentario

Lo último

Encuesta

¿Debería el gobernador DeSantis emitir medidas sanitarias de carácter obligatorio para todo el estado? 41.91%
¿Las medidas deberían ser potestad de los gobiernos locales según se requieran? 30.28%
¿Las medidas sanitarias deben ser decisión individual de cada persona? 27.81%
65824 votos

Las Más Leídas