lunes 23  de  febrero 2026
POLÍTICA/EEUU

Republicana detractora de Trump respalda a candidata demócrata

La representante republicana, Liz Cheney, respaldó el jueves y hará campaña por la representante demócrata por Michigan Elissa Slotkin
Por Leonardo Morales

MIAMI- La representante republicana Liz Cheney respaldó el jueves y planea hacer campaña por la representante por Michigan Elissa Slotkin, la primera vez que la detractora del expresidente Donald Trump y que perdió las primarias del Partido Republicano ha cruzado las líneas partidistas para apoyar formalmente a un político demócrata.

Cheney, quien representa a Wyoming, anunció su apoyo a la demócrata que ha representado a Holly, Michigan, durante dos mandatos en la Cámara de Representantes, en un comunicado de la campaña de Slotkin.

La vicepresidenta del ilegítimo comité de la Cámara de Representantes, que supuestamente investiga los sucesos del 6 de enero del Capitolio, se descartó finalmente: una convertida en demócrata dentro de las filas republicanas. De ahí su guerra frontal contra el expresidente Donald Trump y su intensa campaña para desacreditar al líder republicano, al partido y a sus seguidores conservadores, calificados de "extremistas peligrosos" por el presidente Joe Biden.

Al perder su puesto como legisladora republicana en las elecciones primarias por Wyoming, Cheney se pasó al bando demócrata ante una carrera política que ella misma destrozó. O eres de un partido o eres del otro, pero estar en el centro y peor, ser disidente donde perteneces, no te garantiza un futuro en la política, por el contrario. Es lo que causó Cheney con su filosofía demócrata dentro del ala republicana.

Liz Cheney dijo que planea encabezar un evento de campaña con Slotkin en el distrito del área de Lansing, el martes próximo.

Slotkin compite contra el senador estatal republicano Tom Barrett por el distrito 7 del Congreso de Michigan. Ambos bandos consideran que la contienda está muy pareja, por lo que es uno de los principales objetivos de los republicanos en su campaña por obtener la mayoría en la Cámara en los comicios del 8 de noviembre.

La estrepitosa derrota de Liz Cheney en las elecciones primarias puso fin a un legado republicano de su familia en el Congreso por cinco décadas y confirmó el liderazgo del expresidente Donald Trump en el Partido Republicano.

Otro de los objetivos importantes en estas elecciones es la salida de republicanos afines con la actual agenda demócrata de extrema izquierda que impera en Washington. Esta vez, los votantes de Wyoming no perdonaron los constantes ataques de Cheney contra Trump, los intereses del Partido al que representa y sus votos a favor de la plataforma radical de izquierda.

La caída de la representante federal de tres períodos, que ha declarado que su misión es garantizar que Donald Trump jamás regrese a la Oficina Oval, fue presagiada claramente mucho antes de comenzar el 2021.

La estrecha amistad con la familia Bush

A Cheney le mueven los estrechos lazos de su padre, el exvicepresidente Dick Cheney, con la familia Bush, en especial con el exmandatario George W. Bush y Jeb Bush (exgobernador de la Florida).

Trump acusó durante las primarias republicanas del 2016 a George W. Bush de comenzar la destrucción del país en su gobierno y a Jeb de ser parte de esa actitud junto a su hermano.

Al parecer, la amistad de Cheney con la familia Bush ha decidido su camino en la política en Washington al convertirse no sólo en una férrea detractora del expresidente Trump, sino de ciertas bases conservadoras de su Partido. Un conflicto, cuyas raíces son de índole personal, y no por los verdaderos intereses del país, menos del Partido Republicano. Por tales razones los electores de Wyoming no la eligieron nuevamente.

La defensa a toda costa de esa amistad con los Bush le costó la carrera política dentro del Partido rojo a Liz Cheney, quien dijo que sopesa la opción de presentarse cen las presidenciales del 2024. Sin embargo, su horizonte político parece bien corto y sus posibilidades de llegar a la Casa Blanca demasiado lejos, a no ser que los líderes demócratas le creen su pergamino azul.

Cuando la Cámara de Representes se reunía para observar un minuto de silencio, Cheney, que encabeza como vicepresidenta la calificada por líderes republicanos como ilegítima comisión sobre los sucesos del 6 de enero; y su padre, el exvicepresidente Dick Cheney, estaban de pie prácticamente solos en la sección republicana de la Cámara Baja.

Diversos legisladores demócratas estrecharon las manos de ambos. Los republicanos declinaron hacer lo mismo.

Detractoras de los conservadores

Cheney y Slotkin sirven en la Comisión de Servicios Armados de la Cámara Baja, pero su experiencia compartida en el gobierno federal se remonta a más atrás. Cheney trabajó en el Departamento de Estado antes de lanzar su carrera política, al igual que Slotkin, quien también trabajó en la CIA y en el Departamento de Defensa.

Ambas han sido abiertas detractoras de los republicanos que se han opuesto a la cacería contra el expresidente Trump y el allanamiento a su residencia en Mar-a-Lago, pero su oposición y su voto negativo también ha estado en varios temas centrales de los conservadores.

Desde hace tiempo, Cheney dio señales de dejar a un lado su visión conservadora para pasar a una de centroizquierda, algo que entre partidos representa traición. De cualquier manera, la exrepublicana marcó su destino político. Las traiciones nunca son bien recibidas en ninguna parte.

“Si bien Elissa y yo tenemos desacuerdos políticos entre nosotras, en estos momentos en que nuestra nación enfrenta amenazas en el país y en el extranjero, necesitamos miembros serios, responsables y sustantivos en el Congreso como Elissa”.

Slotkin fue una de las primeras defensoras de la formación del panel especial en la Cámara Baja impulsado por la archienemiga de Trump, Nancy Pelosi. Esta comisión, bajo el pretexto del 6 de enero se ha dedicado a hostigar, desacreditar y deshonrar al expresidente, algo sin precedentes en la historia política de Estados Unidos.

La realidad es que Liz Cheney se vio un limbo político al perder su escaño republicano y al parecer, busca cobijo en el bando opuesto. Esta decisión es aún peor porque su actitud será vista siempre como una traición al Partido Republicano que la respaldó y la lanzó en su carrera política. Como dice el refrán popular: Jamás muerdas la mano que te da de comer.

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FUENTE: Con información de AFP

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