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MIAMI.- Hace exactamente 20 años, mientras el país y el mundo parecían vivir un día más, un enemigo sin rostro lanzó dos aviones de pasajeros contra las Torres Gemelas en Nueva York, mientras otros dos apuntaban a blancos en la capital de la nación.

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En apenas 102 minutos, entre las 08.46 y las 10.28 de la mañana del 11 de septiembre de 2001, Estados Unidos sufrió el golpe terrorista que cambió la vida del país y el mundo para siempre: los dos grandes edificios se desplomaron, un avión cayó a las puertas del Pentágono y otro sucumbió sobre los campos de Pensilvania.

Murieron casi 3.000 personas y así se inició una era en que todo apuntó a combatir el terrorismo internacional.

Entonces, cundió el pánico y después la incertidumbre. Todos se preguntaban qué hacer para combatir un enemigo que no parecía tener rostro.

El Gobierno de Estados Unidos, bajo la administración de George W. Bush, un presidente que apenas cumplía ocho meses en La Casa Blanca apostó por medidas extraordinarias que recrudecieron la vigilancia en aeropuertos y ciudades y que en pocos días fueron aplicadas en el resto del mundo.

En un par de días se habló de Osama bin Laden y el grupo terrorista Al Qaeda que se escondía en Afganistán con la protección del régimen talibán. De cómo vociferaban haber sido los autores del acto letal contra Estados Unidos, por odio y represalia acerca de lo que consideran injerencia en la discordancia perenne entre musulmanes y judíos.

Entonces, el país norteamericano se conmovió y optó por ir en busca de quienes desde tan lejos se atrevieron a agredir el suelo estadounidense.

La Casa Blanca declaró que no se distinguiría entre organizaciones terroristas y naciones o gobiernos que les dieran refugio, y así fue.

Afganistán

Un grupo de ejércitos aliados, compuesto por Estados Unidos, Gran Bretaña, Canadá, Australia, Italia, Nueva Zelandia y Alemania, invadió Afganistán. El objetivo declarado era claro: encontrar a Osama bin Laden y otros dirigentes de Al Qaeda para llevarlos a juicio.

Cientos de aviones de guerra sobrevolaron el territorio afgano y en pocos días el régimen talibán se rindió. Muchos terroristas perecieron, otros fueron apresados o huyeron a otros países.

Un nuevo gobierno afgano fue creado, bajo el auspicio de países occidentales y la colaboración de varias naciones musulmanas, al mismo tiempo que se creó un programa multimillonario, con recursos económicos y militares, para reconstruir la infraestructura de Afganistán.

Dos años después la fuerza talibán logró reorganizarse y lanzar una ofensiva insurgente en zonas rurales con ataques esporádicos y suicidas, que poco a poco fueron avanzado hacia ciudades.

Entretanto, la coalición internacional, liderada por Estados Unidos, entrenaba al Ejército afgano y exigía al gobierno del país hacer frente a la situación.

Bin Laden

Casi 10 años después, el 2 de mayo de 2011, Bin Laden fue capturado en un lugar de Pakistán, cercano a la frontera de Afganistán, donde se escondía tras la derrota de los talibanes, y su muerte fue anunciada a la nación y el mundo por el entonces presidente Barack Obama.

Estados Unidos celebró con júbilo el fin de Bin Laden. La gente salió a las calles en Nueva York, Washington y muchas ciudades de la nación, pero el dolor y el traumatismo de los atentando del 11 de septiembre de 2001 se imponen aún en el país.

A partir de entonces, las fuerzas aliadas comenzaron a retirarse de Afganistán y ante la falta de garantías del Gobierno y el Ejército afgano el Gobierno del expresidente Donald Trump pactó la salida de los soldados estadounidenses del país asiático.

Tras la toma de posesión de la presidencia de Joe Biden el retiro se concretó y el mundo vio con horror el regreso de los talibanes al poder y la salida desenfrenada de estadounidenses, afganos y otras nacionalidades, en medio del caos.

Hoy nadie puede asegurar que el peligro de Al Qaeda terminó. Continúan latentes las causas que lo provocan: el extremismo islámico, las ansias de conquista y los reproches de millones que no ven con buenos ojos el aporte de los Estados Unidos a solucionar el conflicto árabe israelí.

Conmemoración

Con motivo del 20º aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, el Gobierno federal y las autoridades de la ciudad de Nueva York tienen preparados varios homenajes y eventos a lo largo del día, que están dirigidos a honrar a las 2.977 víctimas de los atentados y a los más de 6.000 heridos que lograron sobrevivir a la tragedia.

1. Ceremonia de conmemoración

  • Memorial plaza en el World Trade Center. Comenzará a las 8:40 y se transmitirá a través de la página web 911memorial.org y televisión nacional.

2. Minutos de silencio

La ciudad guardará el primer minuto de silencio a las 8:46 a.m. coincidiendo con el instante exacto en que el primero de los aviones, American Airlines, chocó con la Torre Norte del World Trade Center.

  • 9:03 a.m. Segundo minuto de silencio. Coincidiendo con el momento en el que el segundo avión se estrelló contra la Torre Sur.
  • 9:37 a.m. Tercer minuto de silencio. Marcará el momento en el que otro avión de American Airlines chocó con el Pentágono en el que murieron las 64 personas del vuelo 77.
  • 9:59 a.m. Cuarto minuto de silencio. Momento en el que se derrumbó la Torre Sur.
  • 10.03 a.m. Quinto momento de silencio. Cuando el vuelo de United Airlines cayó en Shanksville, Pensilvania, matando a las 44 personas que viajaban en la aeronave.
  • 10.28 a.m. Sexto momento de silencio. Coincide con el momento del derrumbe de la Torre Norte.

3. Lectura de nombres de fallecidos.

  • Una guardia de honor formada por representantes del Departamento de Bomberos (FDNY), el Departamento de Policía (NYPD) y de la Policía de la Autoridad Portuaria participarán en la ceremonia.

4. Tributo de la Luz. Como cada año, dos inmensos rayos de luz serán proyectados, desde la plaza memorial en dirección al cielo.

Otras ciudades, a lo largo y ancho de la nación y el mundo, también conmemorarán la fecha.

 

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