cmenendez@diariolasamericas.com

Los tambores de guerras siguen sonando. En el horizonte del panorama económico se observan las columnas de polvo levantadas por ambos ejércitos al marchar y mostrar amenazantemente sus armas. De un lado, China anunció la imposición de aranceles a 128 productos estadounidenses como respuesta y advertencia de hasta dónde es capaz de llegar. Del otro Estados Unidos blandió su lista con 1.300 productos provenientes del gigante asiático para imponerles, en un plazo de 30 días, aranceles del 25%.

Las posturas parecen irreconciliables, en juego está un mercado de 50.000 millones de dólares donde intervienen todo tipo de empresas e intereses económicos. Allí se intercambian desde productos básicos de la agricultura, como la soja y el forraje para alimentación animal, productos del mercado de automóviles, y los aviones, hasta el sofisticado mundo de las nuevas tecnologías.

Alfredo Gutiérrez, banquero retirado de la banca internacional y experto en finanzas, explicó a DIARIO LAS AMÉRICAS que “los aranceles son principalmente una amenaza en las negociaciones. Creo que el tema de fondo es el robo por parte de China de la propiedad intelectual de las empresas americanas que operan en China. Muchas entraron en ese país seducidas por su tamaño y su potencial. Y los chinos están cobrando el “derecho de piso” y fortaleciendo su capacidad productiva y competitiva. Hay que recordar la historia de China cuando las potencias occidentales se aprovecharon de este país en los siglos anteriores, ellos aprendieron su lección”.

Un reciente tuit del presidente Trump le añadió más leña al fuego. “China tiene tremendo poder económico, sin embargo es considerada por la Organización Mundial del Comercio como una nación en desarrollo. Y por ello obtiene tremendas ventajas y beneficios, especialmente sobre Estados Unidos. ¿Acaso alguien piensa que esto es justo? Hemos estado muy mal representados. La organización mundial del comercio es injusta con EEUU”, afirmó.

Para Richard Quest, analista económico de la CNN, el signo del momento es la incertidumbre. No sabemos si estamos observando una estrategia de negociación del presidente Trump frente a China o nos dirigimos hacia una guerra comercial en toda regla.

Por su parte, Steven Mnuchin, secretario del Tesoro estadounidense, coincidió en denominar a la actual situación como incierta y creyó que existe alguna posibilidad de encontrarnos antes del comienzo una guerra comercial.

Uno de los propósitos marcados por el presidente Trump desde su campaña presidencial de 2016 era acabar con el déficit comercial que, según el Departamento de Comercio estadounidense, fue cercano a los 350.000 millones de dólares el pasado año y actualmente continúa aumentando.

Gutiérrez cree que “el objetivo de solucionar el déficit comercial es un concepto mercantilista y anticuado ya que nunca se solucionará con barreras arancelarias y cuotas de importación. Lo fundamental es que existan ‘reglas de juego’ claras y que se apliquen en forma igual para todos los participantes. Los temas de fondo, no son solos los aranceles y la protección de la propiedad intelectual, allí hay que incluir los subsidios oficiales y las trabas al comercio, ya que China usa normas desleales sobre la sanidad y la contaminación del medio ambiente. A fin de cuentas, el déficit comercial se financia con flujos monetarios del exterior. La contraparte a los déficits comerciales con China son los billones de dólares que Pekín invierte en bonos del Tesoro estadounidense. Hay que tener en cuenta que los chinos son grandes acreedores de EEUU. Los déficits fiscales de este país no se financian por obra y gracia de Dios”, aseveró Gutiérrez.

Aparecen en esta nota:

 

Deja tu comentario

Se está leyendo

Lo último

Encuesta

¿Cree que la actuación de la Comunidad Internacional en el caso venezolano ha sido acertada?

Sí, no se le puede pedir más
Sí, pero falta aumentar la presión contra la dictadura
No, ha sido insuficiente
No, no debe meterse en los asuntos de los venezolanos
ver resultados

Las Más Leídas