viernes 16  de  enero 2026
DESDE WASHINGTON

Corresponsal revela detalles sobre la reunión entre María Corina Machado y el presidente Trump

Existe la posibilidad de que Machado realice una visita oficial con representación plena, un estatus que habría sido planteado durante la conversación privada

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

MIAMI.- Tras el encuentro entre la dirigente venezolana María Corina Machado y el presidente Donald Trump en la Casa Blanca, el corresponsal de ABC en Washington, David Alandete, reveló una serie de elementos que, según afirmó, ofrecen una visión más completa de lo ocurrido durante la reunión a puerta cerrada. El periodista describió el encuentro como inusual tanto por su contenido como por su tratamiento dentro del protocolo presidencial.

Una medalla de oro con un mensaje directo

Alandete explicó que, aunque públicamente se habló de la entrega de un “premio”, en realidad se trató de una medalla de oro que Machado recibió directamente en el Despacho Oval. La pieza incluía una placa con una inscripción, en la que se agradecía a Trump “su compromiso con la paz a través de la fuerza y con la libertad de Venezuela”.

Según el corresponsal, este gesto —que no estaba previsto como una ceremonia formal— se convirtió en uno de los momentos centrales del encuentro.

Dentro del despacho, añadió, también se mencionó la posibilidad de que Machado realice una visita oficial con representación plena, un estatus que habría sido planteado durante la conversación privada.

Un recorrido por los espacios personales del presidente

Tras la entrega de la medalla, Trump condujo a Machado por algunos de sus espacios favoritos del Ala Oeste. Alandete destacó una sala donde el presidente conserva gorras, camisetas y recuerdos de sus campañas electorales, además del bolígrafo automático utilizado por el expresidente Joe Biden para firmar decretos, un objeto que Trump suele mostrar en tono crítico hacia su predecesor.

Una comida con la plana mayor del gobierno

Inmediatamente después del encuentro, Trump invitó a Machado a una comida privada en la que participaron altos funcionarios, entre ellos el vicepresidente J.D. Vance y el secretario de Estado Marco Rubio. Según Alandete, la presencia de estas figuras reflejó el peso político que la Casa Blanca otorgó a la visita.

Fuentes del equipo de Machado indicaron que la reunión y la comida se extendieron 45 minutos más de lo previsto.

Una entrada en solitario al Despacho Oval

Uno de los aspectos más llamativos del relato del corresponsal fue que Machado ingresó sola al Despacho Oval. Ni su jefa de gabinete ni otros acompañantes pudieron entrar con ella. De acuerdo con las fuentes consultadas por ABC, la dirigente venezolana desconocía por completo cómo se desarrollaría la reunión.

Alandete describió el trato recibido como “una advertencia implícita” sobre la seriedad del encuentro y el peso simbólico de atravesar esos pasillos sin acompañantes.

Según el periodista, Machado comentó luego a un integrante de su equipo que, si debía calificar la visita, le daría “un 20”, expresión con la que transmitió su satisfacción por el resultado y por la confianza que —según dijo— Trump habría expresado hacia la oposición venezolana.

Una visita atípica dentro del protocolo de Trump

Más allá de la controversia sobre la entrega de una medalla vinculada al Nobel, Alandete subrayó que las visitas de opositores o dirigentes sin poder formal a Trump suelen realizarse a puerta cerrada, sin protocolo, sin figurar en la agenda oficial y gestionadas como encuentros privados.

En ese contexto, el hecho de que la visita de Machado sí apareciera en la agenda presidencial resultó especialmente inusual.

Machado accedió a la Casa Blanca por el circuito habitual de visitantes, sin coche oficial, escolta ni comitiva. Luego ingresó al Despacho Oval, donde Trump hizo pasar a Marco Rubio, Susie Wiles y, de forma destacada, a J.D. Vance. Otros asesores vinculados al dossier venezolano se asomaron, pero no fueron invitados a entrar.

Salida con escolta y saludo a manifestantes

Tras la reunión, el Servicio Secreto facilitó a Machado el acceso a una zona restringida para saludar a manifestantes que se encontraban en las inmediaciones. Posteriormente, salió con escolta rumbo al Capitolio, en un desplazamiento también coordinado por las autoridades estadounidenses.

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