MIAMI.– El muro en la frontera con México no es una idea nueva que apareció con la iniciativa del recién instalado presidente de EEUU Donald Trump.
MIAMI.– El muro en la frontera con México no es una idea nueva que apareció con la iniciativa del recién instalado presidente de EEUU Donald Trump.
En la construcción por etapas de esta pared fronteriza entre EEUU y México han estado involucrados tanto el partido republicano como el demócrata y nunca ha dejado de ser una obra controversial.
A la idea se le oponen todo tipo de organizaciones, desde las que abogan por los derechos de los indocumentados hasta los activistas medioambientales que miran el muro como algo prejudicial para la fauna de la región.
Sin embargo, esto no es una idea nueva. Todo comenzó en 1909, el último año del mandato de Theodore Roosevelt, que ordenó la construcción de una pequeña barrera de dos millas en California para impedir el ingreso de los ‘bandidos’, pero que más parecía una cerca para guardar reces que para impedir los ataques irregulares.
Durante gran parte del siglo XX, el tema fue más centro de controversias y no se avanzó nada en la construcción. Ni siquiera, cuando el expresidente Ronald Reagan decretó una amnistía para 3 millones de indocumentados, que tuvo un fuerte impacto en el mercado laboral con la apertura de millones de empleos y logró reducir la criminalidad en un 5%, principalmente en los estados fronterizos.
No fue hasta 1994 que las autoridades comenzaron a considerar en serio el desarrollo del muro como un medio de freno a la inmigración ilegal y el narcotráfico.
Fue precisamente de la mano del expresidente Bill Clinton que la obra llevó un impulso. Los demócratas siempre han sido más duros con la inmigración ilegal que los republicanos – al expresidente Barack Obama, las organizaciones de defensa de los indocumentados acostumbran a llamarle ‘deportador-en-jefe’ – y Clinton no se quedó atrás en esas acciones.
Tras firmar una orden ejecutiva y lograr la aprobación de los fondos por el Congreso, Clinton mandó edificar tres barreras, primero en California y después en Texas y Arizona. En total, fueron construidos 365 millas de una barrera metálica de 25 pies de alto.
Tres años después, Clinton decide ser aún más duro en la frontera y en el discurso anual sobre el Estado de la Nación expone algunos de sus argumentos para convencer a los legisladores federales de que secundaran sus planes.
“Hay varias áreas donde nuestro país no está seguro y debemos cambiar ese estado de cosas, una de esas áreas es el problema de la inmigración ilegal”, dijo.
“Esta administración ha asumido una postura muy dura al momento de defender nuestras fronteras. Hemos incrementado 50% los controles en la frontera y las inspecciones para evitar la contratación de inmigrantes ilegales. Esta noche estoy anunciando que firmaré una orden ejecutiva que prohíbe el otorgamiento de contratos federales a los negocios que contratan inmigrantes ilegales. Debemos honrar todos aquellos inmigrantes legales que trabajan duro para ser buenos ciudadanos pero, no olvidemos, somos un país de leyes”, enfatizó Clinton ante la reunión conjunta del Senado y la Cámara de Representantes en aquel momento.
Tal vez por esto es que la postura de la excandidata presidencial demócrata Hillary Clinton respecto a temas de inmigración sonó para algunos observadores como una hipocresía. No solo su esposo Bill Clinton en su etapa como presidente le dio un impulso al muro, o barrera, fronterizo tras casi 90 años de paralización, mientras Hillary Clinton era senadora por Nueva York, votó varias veces por el fortalecimiento del mismo, como es el caso de la votación en 2006 del ‘Acta de una Cerca Segura’. “Hillary no es diferente a lo que fue su esposo. Es de línea dura en ese sentido pero en esta campaña quiso diferenciarse de Donald Trump”, recuerda Dick Morris, el exasesor del presidente Clinton.
El muro, o barrera existente en estops momentos entre EEUU y México tiene actualmente 650 millas de largo. Desde la presidencia de Bill Clinton, la ampliación fue promovida por la administración de George W. Bush, con el apoyo de Bill y Hillary Clinton, pero desde entonces se encuentra paralizada, debido a que el Congreso desvió gran parte de los fondos hacia otros proyectos y gastos.
El expresidente Barack Obama no incrementó el muro, pero duplicó los recursos de protección de la frontera, tanto en personal de la Patrulla Fronteriza, como en material electrónico de detección del paso de personas.
