MIAMI.- Tras la intensa devastación del huracán Michael, se impone la multimillonaria recuperación y también la obligación de mejorar las construcciones para disminuir el impacto demoledor de estos fenómenos atmosféricos que no tienen piedad.

Este viernes, la cifra de fallecidos se elevó a 17, de las cuales ocho corresponden a Florida, según confirmó EFE de acuerdo con datos de CNN.

Las autoridades ya habían advertido de que a medida que avanzaran las tareas de escombreo y búsqueda de personas la cifra podría aumentar.

Además de las ocho personas que perdieron la vida en Florida, cinco murieron en Virginia, el estado más al norte de los que Michael recorrió en su camino hacia el Atlántico, tres en Carolina del Norte y una en Georgia, según CNN.

Las autoridades del condado floridano de Jackson, vecino al de Bay (noroeste del estado), donde el huracán tocó tierra el miércoles, informaron este viernes de tres nuevas víctimas mortales, incluidas en la cuenta de 17.

Por otro lado, los equipos de rescate que por segundo día trabajan en la localidad de Mexico Beach, la "zona cero" del huracán Michael, anunciaron también que encontraron cuerpos sin vida, pero sin especificar cuántos ni en qué circunstancias.

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El huracán Michael dejó una estela de destrozos y desolación en las ciudades de Panama City y Mexico Beach, en el noroeste de la Florida.
El huracán Michael dejó una estela de destrozos y desolación en las ciudades de Panama City y Mexico Beach, en el noroeste de la Florida.

El jefe de los bomberos de Miami, Joseph Zahralban, a cargo de una unidad que está trabajando en México Beach en rescate y búsqueda de personas con ayuda de perros adiestrados, dijo a medios locales: "Hay personas sin vida. No tenemos una cuenta, pero estamos trabajando para identificarlos".

Las autoridades federales y estatales hablan de ocho mil millones de dólares en pérdidas materiales, quince mil millones e incluso más, si se tiene en cuenta la reconstrucción del tendido eléctrico, así como puentes y carreteras afectadas por lluvias e inundaciones.

Se habla de miles de desplazados, miles de damnificados, que se refugiaron en albergues antes de la llegada del huracán.

También están los que perdieron sus hogares y no tienen techo para vivir y están a merced del plato de comida que les llega de la ayuda federal.

O los otros tantos miles que no pueden llegar a sus casas y desconocen aún si encontrarán el lugar donde vivieron.

Ésta es la síntesis de los recientes informes de las localidades más afectadas en el extremo noroeste de la Florida y zonas de Georgia, en las que miles de viviendas, mayormente edificadas con madera, fueron demolidas por fuertes vientos que alcanzaron las 150 millas por hora.

Y todo esto sucede mientras Carolina del Norte y Carolina del Sur continúan recuperándose de los daños causados por el huracán Florence hace apenas un mes.

Destrucción

En el pequeño emplazamiento costero de Mexico Beach, por donde pasó el demoledor centro del ciclón Michael, parece un campo bombardeado por aviones militares, con un sinnúmero de viviendas de madera que fueron arrancadas de sus cimientos y solo quedan en pie unas pocas casas de mampostería rodeadas de árboles caídos y escombros.

A unos pasos de allí, cercano a Panama City, el balneario homónimo también tuvo serios daños aunque estos fueron reportados mayormente en las infraestructuras menores, ventanas y jardines de construcciones mayores.

El saldo de muertes podría alcanzar la veintena, a medida que pasen los días y se desarrollen los trabajos de recuperación: inclusive muertes causadas por negligencias, como fue la de un hombre que se subió a un árbol para tirar de unas ramas que descansaban sobre el techo de su casa.

Reconstrucción

A las ayudas federales y estatales se suman las contribuciones privadas, mejor canalizadas a través de grupos comunitarios comprobados y la Cruz Roja Americana, por medio de centros de colección habilitados en centros urbanos y ciudades del país.

A esto se suma la interrogante sobre la manera que debemos reconstruir las casas y otras viviendas que fueron afectadas o literalmente borradas.

“Las casas costeras, tanto en Florida como en el resto del país, tienden a ser construidas de madera. Diríamos que es una hermosa tradición que denota la riqueza arquitectónica de ciertos lugares, pero en la práctica es un error garrafal”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS el arquitecto George Betancourt, que formó parte del equipo que reescribió el código de construcción para Miami-Dade, tras el paso demoledor del huracán Andrew en 1992.

“Entonces en Miami se fabricaban casas de madera en algunos lugares de la costa o se complementan ciertas paredes de exteriores con aditivos de madera, que resultaron ser muy vulnerables a los vientos de 150 millas por hora que trajo Andrew”, recordó el arquitecto.

Por ello tal vez, imágenes como las de Mexico Beach fueron vistas primero en Homestead y sus cercanías, hace 26 años, cuando los vientos de Andrew azotaron el sur de la Florida y los daños materiales superaron los 23.700 millones de dólares entonces, lo que equivale a unos 40.000 millones hoy.

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