MIAMI. - A medida que se acercan las elecciones generales de Estados Unidos en 2024, las estrategias políticas están bajo intenso escrutinio, especialmente en estados clave como Florida, donde el voto de los cubanoamericanos y venezolano americanos podría ser decisivo.
Dada la importancia histórica de estas comunidades y su fuerte sentimiento anti regímenes, surge la pregunta: ¿Promoverá la Administración Biden un cambio de régimen en Venezuela y Cuba para asegurar estos votos, especialmente si el expresidente Trump se convierte en un contendiente fuerte? A través del marco DIME (Diplomático, Informativo, Militar, Económico), podemos evaluar críticamente las políticas de la Administración Biden, sus deficiencias y cómo estas han allanado el camino para una mayor presencia de la República Popular China (RPC) en América Latina, lo que complica aún más la influencia de EEUU en la región.
Deficiencias y ganancias
Vacío diplomático: La estrategia diplomática de la Administración Biden se ha centrado en gran medida en el multilateralismo y en reconstruir relaciones en América Latina. Sin embargo, este enfoque ha sido a menudo cauteloso y reactivo, sin lograr un liderazgo contundente contra los regímenes autoritarios en Venezuela y Cuba. Esta restricción diplomática ha dejado un vacío, particularmente porque EEUU ha dudado en comprometerse plenamente o en tomar una postura definitiva contra estos regímenes, permitiendo así que la RPC fortalezca su influencia en la región.
Estrategia diplomática de la RPC: China ha aprovechado este vacío diplomático al profundizar sus relaciones bilaterales con países clave de América Latina. La Iniciativa de la Franja y la Ruta (BRI, por sus siglas en inglés) de la RPC ha sido una pieza central de sus esfuerzos diplomáticos, ofreciendo inversiones en infraestructura y asociaciones económicas que muchos países latinoamericanos consideran atractivas, especialmente aquellos marginados por las sanciones o la presión diplomática de EEUU. Esta estrategia ha permitido que China se posicione como un socio confiable que respeta la soberanía nacional, en contraste con la imagen más intervencionista de EEUU.
Impacto en las condiciones geopolíticas: Los éxitos diplomáticos de la RPC han comenzado a cambiar el equilibrio geopolítico en América Latina. Al forjar fuertes lazos bilaterales y evitar la percepción de intervencionismo, China ha ganado el favor de gobiernos que de otro modo resistirían la influencia de EEUU. Este posicionamiento diplomático es particularmente preocupante, ya que sienta las bases para un mayor compromiso chino en toda la región, lo que podría socavar los esfuerzos de EEUU para promover la democracia y los derechos humanos. Además, el establecimiento de bases de inteligencia de señales (SIGINT) chinas en Cuba es una clara demostración de cómo estas relaciones diplomáticas pueden evolucionar hacia alianzas estratégicas militares y de inteligencia, lo que representa desafíos directos a la seguridad de EEUU en el hemisferio.
Deficiencia informativa
Falta de estrategia informativa de EEUU: La Administración Biden ha sido relativamente moderada en sus operaciones informativas con respecto a Venezuela y Cuba. Si bien ha evitado la propaganda abierta, esta moderación también ha significado que EEUU no ha logrado contrarrestar eficazmente las narrativas que apoyan a estos regímenes. Esta brecha en la estrategia informativa ha permitido que otras potencias globales, notablemente China, llenen el vacío con su propio mensaje.
Operaciones informativas de la RPC: China ha utilizado estratégicamente campañas informativas para promover una narrativa que enfatiza la no intervención y el beneficio económico mutuo, lo que atrae a las naciones latinoamericanas que están cansadas de las sanciones y la presión política de EEUU. A través de medios de comunicación controlados por el Estado, intercambios culturales y diplomacia económica, la RPC ha logrado proyectarse como un socio en el desarrollo, en lugar de una amenaza a la soberanía.
Impacto en las condiciones geopolíticas: El uso efectivo de las operaciones informativas por parte de China ha aumentado significativamente su poder blando en América Latina. La narrativa de la RPC, que contrasta con la postura más agresiva de EEUU, ha encontrado resonancia en muchos países, especialmente en aquellos con gobiernos autoritarios. La presencia de bases SIGINT chinas en Cuba amplifica aún más esta influencia, proporcionando a China los medios para recopilar inteligencia crítica que puede utilizarse para fortalecer sus campañas informativas y objetivos estratégicos en la región. Este creciente dominio informativo de China complica los esfuerzos de EEUU para influir en la opinión pública y en los resultados políticos en América Latina.
Deficiencias militares
Ausencia de disuasión militar de EEUU: La Administración Biden ha evitado en gran medida las opciones militares en América Latina, prefiriendo medidas diplomáticas y económicas. Si bien evitar los compromisos militares se alinea con los objetivos más amplios de la política exterior de Estados Unidos, este enfoque también ha limitado la capacidad de EEUU para ejercer presión o proporcionar disuasivos creíbles a los regímenes autoritarios en la región.
Compromiso militar de la RPC y bases SIGINT: Aunque la huella militar de China en América Latina ha sido relativamente modesta, el reciente establecimiento de bases SIGINT en Cuba representa una escalada significativa. Estas bases, capaces de interceptar comunicaciones en toda la región, incluidas las militares y gubernamentales de EEUU, marcan una nueva fase en el compromiso estratégico de China en América Latina. Este movimiento no solo mejora las capacidades militares de China, sino que también refleja una cooperación militar cada vez más profunda entre la RPC y Cuba.
Impacto en las condiciones geopolíticas: La presencia de bases SIGINT chinas en Cuba es un desafío directo a los intereses de seguridad de EEUU en el hemisferio occidental. Estas bases proporcionan a China una capacidad crítica de recopilación de inteligencia que podría comprometer las operaciones militares y las comunicaciones diplomáticas de EEUU. Además, este compromiso militar sugiere que China está dispuesta a apoyar y posiblemente proteger a los regímenes en Venezuela y Cuba, lo que complica aún más los esfuerzos de EEUU para influir en el cambio político en estos países. Esta presencia militar también envía un mensaje a otros países latinoamericanos de que China es un socio comprometido y capaz de brindar apoyo en materia de seguridad, lo que podría desviar las alianzas regionales lejos de EEUU.
Dominio económico
Estrategia económica inconsistente de EEUU: Las políticas económicas de la Administración Biden hacia América Latina, particularmente en relación con las sanciones y el alivio de restricciones, han sido inconsistentes. Aunque las sanciones siguen siendo una herramienta principal contra los regímenes venezolano y cubano, su efectividad se ha visto disminuida por la falta de estrategias económicas complementarias. Además, el alivio de ciertas restricciones ha enviado señales mixtas, reduciendo la presión general sobre estos regímenes sin ofrecer incentivos claros para la reforma.
Expansión económica de la RPC: China ha expandido agresivamente su influencia económica en América Latina a través de inversiones, préstamos y acuerdos comerciales. Mientras EEUU se enfoca en las sanciones, China se ha posicionado como el principal socio económico para muchos países en la región, incluidos Venezuela y Cuba. Las inversiones chinas en sectores críticos como infraestructura, energía y tecnología han profundizado la dependencia económica de estos países con China, al tiempo que les ofrece una alternativa a los sistemas financieros liderados por EEUU.
Impacto en las condiciones geopolíticas: El dominio económico de China en América Latina está remodelando el panorama geopolítico de la región. Los lazos económicos cada vez más profundos entre los países latinoamericanos y China reducen la influencia que EEUU ha tenido tradicionalmente para promover reformas democráticas y derechos humanos. Además, las inversiones económicas de China, junto con sus capacidades SIGINT, mejoran su posicionamiento estratégico en la región. Al controlar infraestructura crítica y tener la capacidad de monitorear las comunicaciones regionales, China puede ejercer una influencia significativa sobre las decisiones políticas y económicas de los países latinoamericanos, disminuyendo aún más la influencia de EEUU.
Conclusión: Consecuencias estratégicas de las deficiencias de EEUU
Las deficiencias de la Administración Biden en su enfoque hacia Venezuela y Cuba no solo han limitado su efectividad para promover el cambio democrático, sino que también han creado oportunidades para que la RPC expanda significativamente su presencia e influencia en América Latina. El establecimiento de bases SIGINT chinas en Cuba, en particular, destaca las consecuencias estratégicas de estas deficiencias, marcando una escalada significativa en el compromiso de China en la región.
A medida que China continúa expandiendo su influencia diplomática, informativa, militar y económica en América Latina, EEUU enfrenta un desafío creciente para mantener su dominio tradicional. Las implicaciones de este cambio son profundas, lo que podría llevar a una América Latina más alineada con los intereses chinos y menos receptiva al liderazgo de EEUU. Para contrarrestar esta tendencia, la Administración Biden debe revaluar su estrategia y tomar medidas más contundentes para restablecer la influencia de EEUU en la región. No hacerlo podría resultar en un declive a largo plazo del poder de EEUU en América Latina, con consecuencias de gran alcance para su posición geopolítica y seguridad en el hemisferio occidental.