Según confesó, “el momento decisivo fue darme cuenta de que muchas empresas toman decisiones importantes sobre expansión internacional creyendo que ‘todo está bien’, cuando en realidad están construyendo sobre supuestos incorrectos”.
“Ver cómo esas decisiones impactaban directamente a las personas, a los equipos y a las comunidades, especialmente en América Latina, cambió mi forma de liderar. Ahí entendí que no quería ser parte de decisiones que parecían exitosas en papel, pero fallaban en la realidad”, afirmó. “Ver cómo esas decisiones impactaban directamente a las personas, a los equipos y a las comunidades, especialmente en América Latina, cambió mi forma de liderar. Ahí entendí que no quería ser parte de decisiones que parecían exitosas en papel, pero fallaban en la realidad”, afirmó.
Esa conciencia se convirtió en misión: “Desde ese momento, asumí un rol más consciente: cuestionar, anticipar riesgos y proteger a otros antes de que los problemas aparezcan”.
Tras años trabajando en la intersección entre recursos humanos, cumplimiento legal y operaciones internacionales, Stephanie observó un patrón preocupante: compañías que cruzaban fronteras sin comprender plenamente las implicaciones humanas, culturales y regulatorias de sus decisiones. Así surgió Lumena Global Advisory.
“Lumena nació de la necesidad de hacer las cosas bien desde el inicio. Después de trabajar durante años en la intersección entre recursos humanos, cumplimiento legal y operaciones internacionales, vi demasiadas empresas expandirse sin comprender el impacto real de sus decisiones en otros países. Me motivó crear una firma que ayudara a las empresas a crecer con responsabilidad, claridad y respeto por las realidades locales, especialmente en América Latina”.
Como fundadora y CEO, Stephanie no solo asesora en la entrada a mercados; actúa como puente estratégico entre equipos ejecutivos en Estados Unidos y las realidades operativas de América Latina.
Su experiencia en organizaciones como Live Nation Latinoamérica, República Havas y Sonnedix le permitió liderar procesos complejos de integración de fusiones y adquisiciones, optimización de sistemas de recursos humanos, cumplimiento normativo y estructuración de operaciones regionales en países como México, Brasil, Colombia, Chile, Argentina, Perú, República Dominicana y Costa Rica.
Pero su camino también ha sido un proceso de afirmación personal. En entornos donde la rapidez suele imponerse sobre la reflexión, aprendió a defender su criterio.
“Uno de los mayores desafíos fue aprender a confiar en mi criterio incluso cuando no era la voz más fuerte en la sala. En entornos donde se premia la rapidez sobre la reflexión, aprendí que liderar no siempre significa avanzar más rápido, sino saber cuándo detenerse y decir ‘esto no está listo’. Esa convicción fortaleció mi liderazgo y mi forma de tomar decisiones”.
Esa capacidad de pausa estratégica es hoy uno de sus mayores diferenciales. Para Stephanie, el éxito ya no se mide por el tamaño de una operación o la velocidad de expansión.
“Defino el éxito como la capacidad de tomar decisiones que resistan el tiempo. Antes lo asociaba más con crecimiento o reconocimiento; ahora lo asocio con impacto, coherencia e integridad. Para mí, el éxito es construir algo que funcione bien no solo hoy, sino también mañana”.
Los valores que la guían no son negociables: “integridad, responsabilidad y claridad”.
“Creo profundamente en hacer las cosas de forma correcta, incluso cuando eso implica decir ‘no’ o ir más lento. También me guía el respeto por las personas y por los contextos culturales en los que operamos”.
Ese respeto se traduce en impacto. A través de Lumena, Stephanie promueve prácticas laborales responsables y estructuras que protegen tanto a empresas como a trabajadores, especialmente mujeres que buscan desarrollarse en entornos globales.
“Mi trabajo busca abrir caminos más seguros y justos para que otras personas, especialmente mujeres, puedan desarrollarse profesionalmente en entornos globales. A través de Lumena, promovemos prácticas laborales responsables y ayudamos a crear estructuras que protegen tanto a las empresas como a los trabajadores en América Latina”.
El camino no ha estado exento de sacrificios: “He tenido que sacrificar estabilidad, tiempo personal y la comodidad de lo conocido. También he aprendido a convivir con la incertidumbre y a confiar en procesos de largo plazo, incluso cuando los resultados no son inmediatos”.
Sin embargo, haber convertido a Lumena en una firma boutique especializada en expansión responsable representa un gran logro para ella.
Como amplió, se siente satisfecha de “haber creado Lumena desde cero y posicionarla como una firma que prioriza la ética y el cumplimiento en la expansión internacional”. Eso, agregó, “demuestra que es posible crecer globalmente sin comprometer valores ni personas”.
En la actualidad, Lumena Global Advisory cuenta con la certificación del Women’s Business Enterprise National Council (WBENC), por lo que se integra a una red nacional de empresas propiedad de mujeres que colaboran con compañías Fortune 500 y entidades gubernamentales. Esto no solo valida la propiedad femenina de la firma, sino que amplía su acceso a varios programas de proveedores, además de oportunidades de desarrollo y redes ejecutivas de alto nivel.
Además, Stephanie impulsa el desarrollo de Lumena Certified, una certificación enfocada en la excelencia operativa transfronteriza, diseñada para empresas que buscan expandirse con estándares sólidos de cumplimiento y gobernanza.
Cuando se le pregunta por el legado que desea dejar, su respuesta vuelve a la esencia.
“Dejar un legado es contribuir a que las decisiones empresariales sean más conscientes, humanas y responsables. Significa que, gracias a mi trabajo, otras personas pueden crecer, trabajar y desarrollarse en condiciones más justas y transparentes”.
Para Stephanie, “el liderazgo verdadero no se basa en ir más rápido que los demás, sino en tener el coraje de hacer las cosas bien, incluso cuando nadie más está mirando”.
Si bien para algunos la expansión suele medirse en velocidad y volumen, Stephanie Michelle Pimentel sostiene que el respeto y el éxito se construyen con visión y responsabilidad. Inspirar, en su caso, no es solo una palabra: es una práctica diaria que conecta estrategia con humanidad.