WASHINGTON. - Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones con diálogos indirectos en Mascate (Omán) para evitar un escalamiento de las tensiones, pero hasta ahora no se registran resultados tangibles.
El analista Joseph Hage señala que, si no hay avances en las negociaciones, el presidente Trump no va a esperar por Irán
WASHINGTON. - Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones con diálogos indirectos en Mascate (Omán) para evitar un escalamiento de las tensiones, pero hasta ahora no se registran resultados tangibles.
Los puntos de desencuentro son el enriquecimiento de uranio alcanzado por Teherán y las sanciones económicas impuestas por Washington. Para la Administración de Donald Trump resulta fundamental que el diálogo incluya el desarrollo del programa de misiles balísticos iraníes y el respaldo de Teherán a facciones armadas rivales de Israel en Medio Oriente.
“Las consultas se centraron en preparar las circunstancias apropiadas para reanudar las negociaciones diplomáticas y técnicas, asegurando la importancia de estas negociaciones, a la luz de la determinación de las partes de asegurar su éxito en el logro de una seguridad y estabilidad sostenibles”, dijo la Cancillería de Omán el 6 de febrero.
El 11 de febrero, Trump dijo que había "insistido" en su reunión con el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, para mantener vivas las negociaciones con Irán.
En su red Truth Social, el mandatario estadounidense sostuvo: "No se ha tomado ninguna decisión definitiva, salvo que insistí en que las negociaciones con Irán continuarían para ver si era posible o no llegar a un acuerdo. Mientras sea posible, le indiqué al primer ministro que esa será mi preferencia”.
El presidente republicano Trump advirtió el 10 de febrero que adoptará medidas “muy duras” si no se alcanza un acuerdo con Irán. Además, el mandatario estadounidense confirmó que evalúa el despliegue de un segundo portaviones en Medio Oriente.
Las fuerzas de EEUU desplegadas en la base aérea de Al-Udeid en Catar, que es la mayor instalación militar de Estados Unidos en el Medio Oriente, pusieron misiles en lanzadores montados sobre camiones. El objetivo de esta acción es facilitar un desplazamiento más rápido si suben las tensiones.
La fricción entre las partes se mantiene. Antes del encuentro de hace una semana, Trump sostuvo que el líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, “debería estar muy preocupado”.
Al día siguiente de la cita con las delegaciones, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchi, ratificó que su país atacaría las bases estadounidenses en la región, si la administración republicana concreta su amenaza de atacar a la República Islámica.
Joseph Hage, especialista en Medio Oriente, indica a DIARIO LAS AMÉRICAS que los vecinos de Irán, que son los países árabes del Golfo, y del otro lado, Pakistán, Turquía, le han pedido a Estados Unidos extender una vez más la posibilidad de negociación con Irán.
“Como sabemos el presidente Trump favorece más a las negociaciones que la guerra, pero al mismo tiempo está manejando la opción de la guerra completamente paralela a la opción de la negociación”, puntualiza Hage.
Agrega que se está armando “una fuerza marítima sin precedente de la historia de Estados Unidos” alrededor de Irán, cerca del estrecho de Ormuz y en el Golfo de Adén.
“La acción de Estados Unidos es una de las opciones que están en la mesa, no ha descartado el presidente Trump la opción militar todavía, no lo ha dicho”, resalta.
El analista señala que, por el contrario, Trump está diciendo a los líderes de Irán que están equivocados si no le creen que sea capaz de actuar militarmente, esto si no negocian con honestidad y con transparencia.
Destaca que el presidente de EEUU no va a esperar un año ni dos en el caso de Irán: “Es una cuestión de semanas o de un par de meses nada más”.
El experto indica que Trump necesita salir de todos estos problemas antes de las elecciones de medio término de este año para dedicar su tiempo a la campaña de los candidatos republicanos.
“Además, después de haber visto lo que pasó en este primer año de este mandato, con la velocidad con la que el presidente de los Estados Unidos actuó por todos lados, incluyendo Venezuela, nos damos cuenta de que los iraníes tienen muy poca probabilidad de poder jugar con el tiempo como lo hicieron con presidentes anteriores. No va a cobrar el cuento de los iraníes la Administración Trump como hicieron durante los tiempos de Bush, Obama”, enfatiza.
Señala también que, según la información que maneja, las embajadas de EEUU en Arabia Saudita, Catar, Dubai y en los Emiratos Árabes en general, “están fortificadas ahora por las dudas que Irán se le ocurra empezar a lanzar misiles en la región”.
Agrega que, si Estados Unidos llega a atacar a Irán, no atacará a la población: “Va a ser un ataque quirúrgico en todas las bases de la Guardia Revolucionaria iraní para decapitarla completamente”.
El analista cree debe haber un plan parecido al de Venezuela para “eliminar” a la cabeza de Irán para dar lugar a la transición.
Joseph Hage señala que el régimen iraní tiene dos tipos de discursos: el discurso domestico para mantener, al menos, a sus simpatizantes animados y apoyándolos, y por el otro lado se ubica el discurso que se envía de forma indirecta a través de intermediarios.
“La cabeza de Irán, el ayatolá Ali Jamenei, está convencido de que Dios le dio la misión de que la revolución islámica, sea la que sea, maneje al mundo entero. Estamos hablando de una persona que no tiene ni lógica, ni sentido común, solamente una teoría teológica. Su meta es islamizar al mundo entero”, explica.
Refiere que son tres los elementos principales en las negociaciones. El primero es descartar la posibilidad de producir, enriquecer, uranio en Irán, deshacer el uranio recrecido y trasladarlo a otro país.
El 8 de febrero, el régimen de Irán descartó renunciar al enriquecimiento de uranio, incluso en caso de "guerra" con Estados Unidos.
"¿Por qué insistimos tanto en el enriquecimiento y nos negamos a renunciar a él, incluso si se nos impone una guerra? Porque nadie tiene derecho a dictar nuestro comportamiento", sostuvo el canciller iraní, Abás Araqchi.
El funcionario aseguró que el despliegue militar estadunidense no los asusta. Dijo que Irán podría considerar "una serie de medidas de confianza respecto al programa nuclear", a cambio del levantamiento de las sanciones internacionales.
El analista Hage refiere que el segundo elemento de la negociación es desmantelar la fábrica de misiles balísticos que tiene Irán “y que no amenazan solamente a Israel, también a Europa y a futuro puede desarrollarse un misil intercontinental que puede atacar a Estados Unidos”.
El tercer elemento, indica, es desconectar el respaldo a todos los proxis de Irán en la región: Hezbolá en el Líbano, Hezbolá en Irak, los hutíes en Yemen y Hamás.
“Amenazan la estabilidad en el Medio Oriente. Además, la Guardia Revolucionaria iraní tiene células alrededor del mundo. Más que todo en América Latina y con una base en Venezuela que Estados Unidos está tratando de perseguirlos y cortar esta conexión”, sostiene.
Por otra parte, el investigador considera que el primer interés del presidente Trump es la seguridad nacional de EEUU.
Recuerda que, en 2025, el mandatario dejó que Israel bombardeara por 12 días a Irán y no se metió, “hasta que vio con sus propios ojos que no había manera de que los israelíes llegaran a las instalaciones que estaban más escondidas y ordenó la destrucción de estos reactores”.
El especialista en Medio Oriente llama la atención sobre la situación interna de Irán. Señala que el descontento de la población por la escasez, por la inflación, por el desempleo, por la falta de infraestructura, por la falta de servicios públicos, hicieron que el pueblo se sienta “oprimido”, se levantara y hubiese disturbios.
“Ellos saben que la realidad no es que Estados Unidos tiene un embargo con Irán, sino que el comportamiento del Gobierno (régimen) iraní hace que la comunidad internacional imponga estas sanciones porque todo el mundo sabe que ellos mantienen a sus proxis en la región con dinero”, indica.
Hage añade que, este año, Irán anunció que iban a entregar solamente la mitad del presupuesto anterior de Hezbolá en vez de 2,000 millones de dólares, serán 1,000 millones de dólares.
“¿Quién tiene más necesidad que ese dinero, Hezbolá para combatir o el pueblo iraní para comer? Esta es la pregunta del pueblo iraní”, acota.
Otro aspecto es la represión interna. El analista refiere que las organizaciones de derechos humanos manejan una cifra de más de 5,000 fallecidos durante las protestas y más de 20,000 personas detenidas, además de ejecuciones extrajudiciales.
“Todo el mundo que no está con el gobierno (régimen) es un espía trabajando para una fuerza extranjera. En particular, el Ayatolá Jamenei en su discurso cada viernes cita a Israel y Estados Unidos y dicen que son ellos los que se están comunicando con el pueblo iraní para incitar a que se desquiten de su gobierno y esto es traición a la patria”, señala.
@snederr
FUENTE: Con información del DIARIO LAS AMÉRICAS/AFP/Europa Press
