sábado 21  de  febrero 2026
EEUU/ELECCIONES

Trump y Biden se convierten en candidatos presidenciales de EEUU

La falta de una oposición fuerte y la firmeza del electorado adelantaron, como nunca antes, la nominación presidencial de Donald J. Trump y Joe Biden

Por Leonardo Morales

MIAMI- El expresidente Donald Trump y el actual inquilino de la Casa Blanca, Joe Biden se convirtieron en la noche del martes en los candidatos presidenciales republicano y demócrata, respectivamente.

"Ahora nos toca volver al trabajo porque tenemos al peor presidente de la historia de nuestro país y se llama Joe Biden", dijo el exjefe de la Casa Blanca en un video en la red social X.

"¡Bajo el corrupto Joe Biden, somos un país del tercer mundo, que utiliza el sistema de injusticia para perseguir a su oponente político, YO!", "Pero no teman, no fallaremos. Recuperaremos nuestro otrora gran País", escribió en su plataforma Truth Social.

Los resultados de las cuatro elecciones estatales del martes 12 de marzo eran previsibles en las primarias de los partidos Demócrata y Republicano, en las que Trump y Biden ya se habían deshecho del resto de los aspirantes.

El estado de Washington le ayudó a Trump a asegurarse los 1.215 delegados necesarios para obtener la nominación republicana, y a catapultarlo de manera oficial, junto a su enorme movimiento "Make America Great Again" ("Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo"), a la carrera presidencial.

Biden cruzó el umbral de los 1.968 delegados necesarios al ganar Georgia, un estado bisagra.

Ambos, sin rival de obstáculo, vencieron en los cuatro estados en disputa: Georgia, el estado de Washington, Mississippi y Hawai.

El expresidente era el único republicano en la carrera para los comicios de noviembre después de eliminar a una decena de candidatos durante los últimos meses.

Su última rival, Nikki Haley, tiró la toalla el pasado 6 de marzo.

Este día, al igual que el llamado Supermartes, fueron decisivos para la batalla presidencial de noviembre de 2024 con la revancha -por primera vez desde 1912- entre dos presidentes estadounidenses.

Trump necesitaba 137 delegados entre los cuatro estados para ganar la nominación del Partido Republicano. Hubo 161 delegados republicanos en juego este martes.

Biden llegó con 102 delegados menos para convertirse formalmente en el candidato presidencial demócrata. Hubo 254 delegados demócratas en juego.

Las primarias presidenciales comenzaron el 15 de enero en Iowa para los republicanos y el 3 de febrero en Carolina del Sur para los demócratas.

El siguiente paso es la realización de las Convenciones Nacionales Republicana y Demócrata: La Republicana se realizará en la ciudad de Milwaukee del 15 al 18 de julio, mientras que la Demócrata será en la ciudad de Chicago del 19 al 22 de agosto.

Según lo estipulado, en ambos eventos se confirma y se declara de manera oficial el candidato de cada partido, pero la puerta esencial es el triunfo en los comicios primarios mediante el voto en las urnas de los afiliados a cada partido (en algunos estados se permite el voto libre independiente) y la cantidad de delegados que necesita cada candidato para obtener la nominación a la carrera presidencial.

¡Gracias MAGA!

Bajo el más insólito acoso político en la historia de Estados Unidos y con cuatro procesos judiciales pendientes, el presidente estadounidense número 45 se alzó como el gran protagonista en el llamado Supermartes de las elecciones primarias de 2024, considerado el día decisivo por la cantidad de estados que participan.

Contra toda la campaña de descrédito, minuciosamente elaborada por la izquierda y la extrema izquierda desde su presidencia (2016-2020), y la persecución política después de su mandato, Trump ha demostrado su indiscutible liderazgo conservador; y pese a todos los ataques, marcha a la cabeza en todas las encuestas nacionales en la intención de voto para noviembre.

Gracias - MAGA!", escribió Trump el día del Supermartes en su plataforma Truth utilizando el acrónimo de su lema "Make America Great Again" ("Hagamos a Estados Unidos grande otra vez").

El Gran Día, así lo definió, después de la importante decisión unánime de la Corte Suprema de Estados Unidos que lo restableció en las boletas primarias presidenciales de 2024.

A escasos ocho meses de las elecciones generales, Trump y Biden han intensificado sus campañas electorales desde sus perspectivas y sus enfoques sobre economía, inmigración y política exterior, los tres temas que puntean en las últimas encuestas nacionales.

El candidato republicano a las elecciones presidenciales retó a debatir a su contrincante demócrata "cuando sea y donde sea". Pero la negativa de los asesores de Biden es bien clara.

Trump y sus asesores saben perfectamente que tienen un contrincante extremadamente debilitado en todos los sentidos y sostenido por la maquinaria propagandística de la élite de poder demócrata.

En un debate presidencial, Biden quedaría muy mal parado desde los primeros 10 minutos.

"Es importante, por el bien de nuestro país, que Joe Biden y yo debatamos temas vitales para Estados Unidos y el pueblo estadounidense", escribió el expresidente en su red Truth Social.

"Por eso llamo a que se realicen debates cuando sea y en el lugar que sea", aseguró el exmandatario.

Menos en dos estados, Vermont y el Distrito de Columbia, Trump ganó con amplia facilidad todos los estados que realizaron sus primarias por calendario hasta este martes.

Trump además se convirtió en el primer precandidato presidencial republicano en ganar los dos caucus en Iowa y New Hampshire. No sólo hizo historia, sino que sus triunfos fueron demoledores con un margen sorprendente.

La extrema izquierda, que ha intentado por todos los medios destruir al exmandatario, se encuentra bajo el gran síndrome de la frustración. El tren del conservador avanza contra todos los vientos y obstáculos en el camino. Y suma victorias. Pero más allá de su inquebrantable actitud, su liderazgo se mantiene como una roca.

Ahora la campaña del exmandatario hará hincapié seguramente en los electores independientes y en quienes votaron en su contra en las primarias.

Biden, por su parte, tiene un sendero mucho más abrupto que transitar en comparación con el 2020, ahora con escasos resultados para convencer y la necesidad de responder, si es que lo hace, a las crisis que ha creado en sus tres años de mandato.

Esta vez, en la revancha con Trump, Biden tiene casi todas las cartas para perder.

Inmigración, economía y política exterior son los temas clave para los electores. Ninguno de los tres le favorece, y la mayoría de los estadounidenses desaprueba (70% y más) el trabajo de Biden en Washington.

Con esos mismos temas, Trump ganó la Oficina Oval en 2016; y en el 2020, muchos votaron contra la personalidad de Trump con la influencia de las campañas de descrédito de los demócratas y de la gran prensa de izquierda. Biden, en ese entonces, era la expectativa y lo avalaban sus vínculos en el cargo de vicepresidente en el gobierno de Barack Obama. Ahora la situación se dibuja diferente.

Deteriorada salud mental

Aunque la Casa Blanca busque las justificaciones posibles sobre la salud mental del Presidente, la mayoría no cree en la capacidad de Biden para permanecer en la Casa Blanca.

Biden se encuentra bajo el constante escrutinio público, después de sus graves errores mentales en público y luego de un informe publicado en febrero por el fiscal especial Robert Hur.

Hur, designado por el jefe del Departamento de Justicia de Biden, Merrick Garland, para investigar el caso de cientos de documentos clasificados y ultrasecretos hallados en varias propiedades del mandatario, concluyó que "no se justificaban cargos penales en ese asunto". Pero describió a Biden, de 81 años, como un "anciano con una deficiente memoria y problemas cognitivos".

En el documento Hur resaltó que Biden no pudo decir la fecha en que fue Vicepresidente en el gobierno de Barack Obama ni cuándo ocurrió la muerte de su hijo.

El fiscal especial Robert Hur, durante cuatro horas de declaraciones ante la Comisión Judicial de la Cámara de Representantes, ratificó con firmeza las conclusiones de su informe de 345 páginas en las que cuestionó la edad y la capacidad mental del mandatario de 81 años, pero recomendó que no se presentaran cargos en su contra.

"Mi equipo y yo llevamos a cabo una investigación exhaustiva e independiente" e "identificamos evidencias de que el Presidente retuvo intencionalmente material clasificado después del final de su vicepresidencia cuando era un ciudadano privado", resumió Hur ante dos comisiones de la Cámara de Representantes.

El fiscal especial fue nombrado en 2023 por el secretario de Justicia, Merrick Garland, tras el hallazgo en 2022 de cientos de documentos clasificados y ultrasecretos en varias de sus propiedades, entre ellas una casa en Wilmington, Delaware (noreste) y en una antigua oficina.

Biden fue vicepresidente de Barack Obama de 2009 a 2017.

Los republicanos han denunciado con severidad que Biden ha recibido un trato preferencial de su propio Departamento de Justicia y que Trump es injustamente víctima de los fiscales que dirige el designado por Biden, Merrick Garland. A esta situación los conservadores la han denominado la "Justicia de dos niveles".

EEUU: un hervidero de problemas

En cuanto a economía y salvo excepciones como el desempleo, la gran mayoría de las medidas de Biden han causado serios problemas: crisis bancaria, crisis inflacionaria, crisis de suministros, crisis de escasez de mano de obra, crisis hipotecaria (14 meses consecutivos de caídas en ventas y la tendencia continúa), crisis migratoria y de seguridad nacional (8 millones de ilegales y un costo directo e indirecto de más de 600.000 millones de dólares); crisis de deuda pública (34 billones [trillions] de dólares), crisis de déficit comercial (récord en 2021 y 2022), crisis en el Congreso sobre el presupuesto federal, crisis de muertes por el incremento del tráfico de fentanilo y drogas sintéticas, y aumento sustancial de la extrema violencia en la mayoría de los estados gobernados por la izquierda y la extrema izquierda con miles de millones de dólares en pérdidas por vandalismo y cierres de grandes, medianos y pequeños negocios.

Hoy, EEUU es un hervidero de problemas creados por la actual administración de Joe Biden y la extrema izquierda, un país mucho más dividido y con un declive perturbador de ciudades y estados gobernados por los demócratas, por leyes fomentadas por los progresistas (socialistas).

Bajo esta sombra han caído ciudades emblemáticas como San Francisco, Nueva York, Los Ángeles y Chicago, envueltas en la extrema violencia (robos, asaltos, vandalismo en negocios, asesinatos), el incremento acelerado de muertes por el tráfico y consumo de las drogas sintéticas, el alza de la mendicidad en las arterias principales de esas urbes; y una emigración masiva forzada de residentes por la inseguridad, leyes de tolerancia judicial extrema con delitos graves, unido a la subida estrepitosa de impuestos. Todo promulgado por la izquierda radical.

Un "Basta" el caos

Como un adelanto de lo que está por venir, Trump hizo una jugada estratégica en plena campaña electoral en busca del voto de los jóvenes al declararse contrario a la prohibición total de la plataforma TikTok en Estados Unidos, una posición contraria a la del actual jefe de Estado estadounidense, dispuesto a apoyar una iniciativa que amenaza a la red social.

"Lo que me disgusta es que sin TikTok harán que crezca Facebook, que para mí es un enemigo del pueblo, al igual que otros medios", declaró el único candidato en carrera por la nominación del Partido Republicano para las elecciones presidenciales del 5 de noviembre, durante una entrevista con la cadena televisiva CNBC.

Se trata de un cambio de postura para el exmandatario (2017-2021), quien emitió un decreto en agosto de 2020 para prohibir el uso de TikTok en Estados Unidos, por amenazas para la seguridad nacional, debido a la posible mano del régimen de China en el control de la red.

A diferencia de 2020, la popularidad de Biden registra niveles ínfimos por debajo del 40% en algunas encuestas y del 30% en otras. Decenas de millones de estadounidenses siguen obstinados por los altísimos precios desde hace tres años, lo que ha desmoronado la capacidad adquisitiva de las familias estadounidenses.

Por el otro lado se encuentra el caos migratorio con la desastrosa política de "Puertas Abiertas" que ha derivado en un grave problemas para la seguridad nacional con el arribo de más de 8 millones de inmigrantes, entre ellos decenas de miles de delincuentes, miembros de bandas criminales reconocidas como el Tren de Aragua en Venezuela.

Las acciones de Biden también han causado un incremento de más del 40% del tráfico de fentanilo en la frontera sur y otras potentes drogas sintéticas que triplican los efectos de la heroína y la cocaína. Además, han disparado el tráfico de personas y las ganancias del crimen organizado que opera en México y dentro del territorio de EEUU.

Por las razones anteriores, los republicanos en la Cámara de Representantes y del Senado han dicho "Basta" y exigen con firmeza a Biden el cierre de la frontera sur junto a un paquete de medidas restrictivas que los demócratas y la Casa Blanca, bajo la influencia directa del radicalismo de izquierda, se niegan a aceptar.

Biden sigue enfocado en la guerra en Ucrania como su mayor apuesta, al punto de no importarle el déficit actual de 10.000 millones de dólares del ejército de Estados Unidos y ordenar el envío en los próximos días de 300 millones de dólares en armamento a Kiev.

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FUENTE: Con información de AP y AFP.

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