Esta semana hemos sido testigos de una guerra cibernética entre cubanos. Un periodista publicó un post donde criticaba la presencia de un grupo de blogueros y periodistas jóvenes en un encuentro en Alemania auspiciado por la Fundación Taz. Todo iría bien si no se acusara a los jóvenes cubanos cuando menos de instrumentos del enemigo y de ingenuos peones de una nueva escalada de injerencia mediática contra el gobierno cubano.
¡Se desató el demonio en las redes! Un grupo consideró eso una ofensa y defendió a capa y espada la utilización de todos los escenarios y las oportunidades para el debate, venga de donde venga el dinero que sustenta y paga los boletos. Del otro lado argumentaron posibles malas influencias como la de Reporteros sin Frontera tristemente vinculados en el pasado con acciones de franca subversión y entrometimiento en asuntos internos de la isla. Los propios participantes dieron cuenta de la manera tergiversada con que mide a Cuba esta organización que defiende el periodismo libre y a los periodistas.
Como sucede normalmente en estos casos no hubo consenso; no hubo un punto donde las partes se pusieran de acuerdo. Una cruzada intentó demonizar a los jóvenes que estuvieron en el evento, lo cual generó por supuesto una contra cruzada en defensa de éstos y de un nuevo proyecto denominado Periodismo de Barrio, iniciativa de la periodista y profesora universitaria Elaine Díaz. Un proceso de aniquilamiento en la red que me hizo recordar el vergonzoso suceso durante un programa de televisión en Miami donde participaba el trovador Tony Ávila.
No voy a volver sobre el tema para defender o encausar, de eso ya se han encargado y estoy seguro que usted lo tiene muy claro. Solo diré que no hace falta una ejecución masiva de un grupo de personas que no esta demostrado que hayan sido cómplices de ninguno de los muchos intentos desde el exterior de subvertir la revolución cubana, no se les puede decir mentecatos ni mucho menos ingenuos a quienes van a la vanguardia de difundir lo que sucede dentro de Cuba. No se puede condenar un proyecto que esta aun por demostrar su valía, sobre todo si sus hacedores son personas que leemos todos los días, y por tanto tenemos una visión de hacia donde tuercen sus inclinaciones profesionales e incluso politicas.
Tenemos que cambiar una mentalidad que esta por ahí, engrasada ( como dijo Silvio Rodríguez) dispuesta a aplanar las personas del mismo modo que ese grupo de Miami que tanto divierte a los de la isla cuando aplanan los discos de los cantantes que “osan cantarle al régimen”. ¡Como si solo el régimen escuchara! Como he dicho muchas veces en estas paginas, los extremos se tocan, no tengo ninguna duda. Cambiar la mentalidad tomará tal vez generaciones, pero se puede comenzar en un instante. Y eso ya empezó, le pese a quien le pese.
Muchos de los que defendieron el derecho a participar en el evento y respetar sus postulados, son simpatizantes del sistema. Lo hacen porque es un derecho de todos optar por defender lo que se cree en las tribunas se nos ofrezcan. ¿Pagadas por cualquiera? No, definitivamente no. Pero si seguimos la pista del dinero, si podemos seguirla por supuesto, quien quita que en los pagos de los turistas que hoy buscamos para levantar la economía de la isla no este el “dinero del enemigo”. ¿ Alguien puede decirme como instrumentamos un filtro que nos preserve de tocarlo?
Lo que presumimos debemos denunciarlo, no hay mucho tiempo para comprobar hechos que sabemos pueden ser ciertos, pero culpar al mono por tener la cadena es muy simplista, incluso es simplista y totalmente fuera de lugar en estos tiempos tenerle miedo al lobo sabiendo de antemano que estamos en el bosque, por derecho y elección propia, y que el lobo por ahí anda, casi dueño y señor del terreno que hemos escogido. No dejarnos intimidar por el lobo seria el primer paso para vencerlo. Pero esquivarlo, tratar de cruzar la acera cuando lo vemos, es un indicio de torpeza y franco miedo al enemigo que conocemos muy bien.
O tal vez sea poca confianza con los que nos acompañan en esta larga y complicada lucha que se desarrolla en el terreno ideológico y en la soberanía nacional. ¿Quién tiene la razón? Esa respuesta hay que meditarla, porque de equivocarnos estaríamos frente a una increíble y fragante injusticia. Quienes hoy desde posiciones honestas enfrenten lo que daña al país, son aliados en esta nueva etapa de defensa de los derechos nacionales.
La lucha por la independencia no es privativa de un grupo ni de un partido, ni de una ideología. Asumir que tenemos únicamente nosotros la razón sería retroceder en el tiempo y edificar un país sobre la base de errores que en el pasado han traído exclusión y miserias humanas. Es hora de borrón y cuenta nueva, o nos metemos en el pantano de las explicaciones y perderemos otras decenas de años buscando lo que esta claro para algunos e inmutable para otros.
Lo que sucedió esta semana con los partipacinates en el evento de Alemania es sin dudas un ejemplo de lo que tenemos por delante: un duro desencuentro entre las formas que dentro y fuera del país defienden las posiciones nacionalistas mas diversas. Y hacerlo sin buscar puntos de encuentro, sin debatir sobre bases solidas los diversos puntos de vista, sin participación de la mayoría, teniendo aun los viejos preceptos de los elegidos, sin bravuconerías que en el pasado no dieron resultados; seria una imperdonable error que conduciría sin remedios a un estancamiento en el necesario reencuentro de los que escogemos la opción que reconstruir la patria.
Cada época ha sido marco para sus actores. La que toca ahora es tan compleja como las anteriores, pero tiene a su favor redes de comunicación que si bien ( como apuntara alguien) sabemos quien y para que las crearon, pero también sabemos cuan importante son hoy y sobre todo lo imprescindible que resultan como instrumento de lucha cotidiana. ¿ Nos pondremos a llorar por su génesis o aprovecharemos lo que se nos pone en la mano? ¿ A que tememos? Tal vez al lobo, que por anunciado ya debíamos conocer muy bien.
ENFRENTAR EL MIEDO
Es cierto que tampoco podemos levantar un nuevo país sobre las mismas bravuconadas del pasado. Decir a estas alturas “nadie me lo puede prohibir” sea de lo que sea que se trate es una ingenuidad o una provocación. Sí pueden; incluso lo hacen a diario. Lo que tal vez nadie pueda prohibir es cambiar los viejos cánones donde prohibir era lo elemental y respetado. No vamos a respetar una prohibición injusta, sin fundamentos, que nos lleve a demonizar a quienes con todo su derecho quieren disentir de algo que esta dado por hecho, sin que haya solucionado ningún problema.
Y no soy ingenuo, créanme. Conozco tanto como los que asi lo escribieron que los servicios de inteligencia ( ¡¡todos!!) están listos y agazapados para intervenir y cruzar a su favor, los intentos honestos de creación nacional. Están buscando adeptos, están favoreciendo los que intentan cambiar el sistema porque esa es su función. Como también es función de los del patio velar porque eso no suceda. Si hay alguna demostración de que estamos siendo mas que objeto de atención por esos sistemas de inteligencia, hay que denunciarlo, con detalles; estoy seguro que nadie que se llame cubano trabajara a conciencia para ningún órgano de inteligencia de ningún país extranjero.
Pero si lo hicieran, están violando la ley y para eso hay reglas muy estrictas de obligado cumplimiento. ¡Háganlas cumplir!
No vale demonizar personas por defender su derecho a pensar y expresarlo. No se puede acusar sin sentido a quienes no está demostrado que sean enemigos. Por el contrario, en todos los casos se trata de jóvenes con elevados valores y con una obra publicada a diario donde no hace falta especular sobre sus posiciones. Pero estamos tan asustados en algunos casos que vemos al lobo en cada esquina en cada argumento que disienta de lo que hasta el momento algunos dan como la verdad absoluta.
No se como harán para enfrentar la nueva etapa de relaciones con este antiguo y poderoso enemigo que no oculta sus verdaderos objetivos de remover el sistema. Si hay miedo al lobo, mejor recomiendo no entrar en el bosque, porque los lobos incluso podrían venir con piel de cordero.