lunes 27  de  abril 2026
OPINIÓN

El retorno de María Corina es la puerta del cambio

El cambio que Venezuela espera con ansiedad hace indispensable el retorno de María Corina Machado, para iniciar la verdadera transición, el regreso a la institucionalidad democrática y la recuperación del devastado país.

Diario las Américas | VENAMÉRICA
Por VENAMÉRICA

Objetivamente hablando es imposible desconocer que María Corina Machado, en la encrucijada actual de Venezuela, es la líder de su país; su voz es escuchada por la gran mayoría de los venezolanos que tenemos la esperanza puesta en ella para, bajo su conducción, abrirle camino al cambio.

Luego de transcurridos más de cuatro meses del día en que María Corina salió de Venezuela, para recibir el premio Nobel de la Paz y luego efectuar un importante periplo por países de Europa y América, gira todavía inconclusa, se ha acrisolado su liderazgo y su estatura de estadista, María Corina debe retornar a Venezuela para ponerse a la cabeza del movimiento iniciado por trabajadores, pensionados, jóvenes, el liderazgo político y organizaciones de la sociedad civil, en búsqueda del anhelado cambio hacia la democracia y la libertad.

Con el inicio del presente año, el 3 de enero abrió una esperanza para la democracia en Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro y su enjuiciamiento en New York, entre otros crímenes, por narcotráfico y terrorismo. El gobierno de los Estados Unidos asumió un tutelaje sobre la nación suramericana, determinando un presidente interino sin legitimidad: Delcy Rodríguez, íntimamente vinculada al régimen criminal de Maduro, tiene expedientes por delitos de lesa humanidad.

El presidente Trump justifica esta designación, por la necesidad de una estabilidad en materia de seguridad y garantías económicas para posibles inversores, fundamentalmente en materia energética y de explotación de minerales; eso lo entendemos, en el supuesto de una transición breve, ya que difícilmente se logrará esa estabilidad sin un gobierno legítimamente constituido.

Pronto habrán transcurridos cuatro meses completos desde la caída del dictador, pero la dictadura en lo fundamental permanece en las mismas manos: la Vicepresidente ahora es Presidente; su hermano sigue siendo el Presidente del Poder Legislativo; en los poderes Judicial y Electoral no hay cambios; cuando rotan algunos funcionarios, vistos sus nombres y prontuarios (ya que mal puede hablarse de currículos), la conclusión es que no ha habido un solo cambio verdadero; excarcelan algunos presos políticos sin darles libertad plena, mientras centenares de inocentes claman en las mazmorras; continúan la persecución a la oposición y las limitaciones y sanciones a la libertad de expresión. Para muestra un botón, ¿qué es de la vida de la Ley de Amnistía, de la Fiscalía y de la Defensoría del Pueblo?, ¿cuál es la distancia entre lo ofrecido y lo alcanzado? Todo es gatopardiano en el Delcinato; está visto, cambian para no cambiar.

La mayoría del pueblo venezolano exige un retorno a la institucionalidad, como lo demuestran todas las encuestas recientes de opinión, que promedian en 90% el rechazo a Delcy Eloina como Presidente, mientras un porcentaje semejante pide elecciones ya y, por cierto, todos esos estudios indican una indudable preferencia por María Corina como candidata presidencial.

El liderazgo de María Corina Machado se hizo indiscutible en las elecciones primarias del 2023, las que ganó con 92% de los votos, cifra sin precedentes; se ratificó en 2024, con la elección de Edmundo González Urrutia como presidente de Venezuela, logrando casi 70% de los votos, en unas condiciones absolutamente disparejas y adversas; hoy María Corina está en su mejor momento para darle a Venezuela el cambio que anhelamos, además, con una efectiva participación de la diáspora ejerciendo nuestro derecho ciudadano.

Así como la inmensa mayoría de los venezolanos reconocemos y agradecemos al presidente Trump haber apresado y estar enjuiciando al usurpador y criminal Nicolás Maduro, también esa mayoría quiere la estabilidad para todos, no sólo para los hermanos Rodríguez, para que continúen gobernando por una supuesta recuperación del país, sin que se visualicen todavía mejoras para la ciudadanía; el hambre crece junto al desempleo y la inflación, mientras los servicios públicos, especialmente los de salud, son un verdadero desastre.

La recuperación de la institucionalidad del país no aparece hoy entre los objetivos inmediatos del Presidente Trump, quien continúa utilizando un argumento de peso, la necesaria estabilidad, seguridad y crecimiento económico, lo que no es estrictamente verdad para que se puedan realizar unas elecciones libres, con los cánones establecidos internacionalmente.

Dado los eventos electorales ya mencionados de 2023 y 2024, la población venezolana, liderada por María Corina Machado, está preparada para iniciar desde ya un proceso electoral legítimo, a la luz del freno o control que ejerce el gobierno del presidente Trump sobre el interinato, para generar las condiciones necesarias en las reglas del juego electoral.

El cambio que Venezuela espera con ansiedad hace indispensable el retorno de María Corina Machado, para iniciar la verdadera transición, el regreso a la institucionalidad democrática y la recuperación del devastado país. Este retorno debe estar precedido por la convocatoria y acción del liderazgo político y de la sociedad civil organizada. www.venamerica.org.

Luis Corona*

* Fundador y Primer Presidente de VenAmérica, dedico este artículo a la memoria de Vladimiro Mujica, con quien compartimos plenamente estas reflexiones.

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