@camila_mendoza
Hay algo inquietante y atractivo en la carrera de Enrique Santos, un hombre que con grandes dosis de rebeldía y madurez ha posicionado su nombre en la radio y la televisión
@camila_mendoza
Es viernes por la tarde y la jornada de trabajo del presentador está lejos de terminar. Entre material de utilería, focos de luces y vestuario disperso en el camerino, uno de sus productores y su estilista lo rodea. En la escena, Enrique es un obrero más.
“Soy un desorganizado organizado. Me gustan las cosas en orden, pero mucho de lo que hago es improvisado. Gracias a Dios tengo un buen equipo de trabajo que mantiene el balance”, me dice mientras reparte sonrisas y agradece a su estilista que comienza a maquillarlo.
“Debo reconocer que no duermo lo suficiente. Pero tomo la vitamina de la vida. Bebo socialmente pero no fumo y nunca he tocado ninguna droga ¡Mi único vicio es la música y pasarla bien!”, me confiesa lleno de energía, antes de comenzar a grabar El Palenque, el talk show que transmite UniMás.
Hay algo inquietante y atractivo en la carrera de Enrique Santos, un hombre que con grandes dosis de rebeldía y madurez ha posicionado su nombre en la radio y la televisión, sobresaliendo como un icono de su comunidad, al que el propio presidente Barack Obama lo convoca regularmente a la Casa Blanca y a eventos políticos que buscan potenciar la educación de los latinos en EEUU.
“Trabajo hace 17 años en los medios y me he destacado por ser quien soy. Eso me ha abierto algunas puertas y me ha cerrado otras, porque es peligroso ser natural. Desafortunadamente vivimos en un mundo donde a la gente le cuesta decir la verdad y ya no se aprecia a las personas honestas”.
Hace una pausa y continúa: “El mundo del espectáculo está lleno de gente falsa. Yo te garantizo que más de la mitad de la gente que trabaja en los medios no dicen lo que sienten”.
Las ondas radiales en Miami nunca se escucharon igual desde que el desenfadado locutor, convertido en el más popular y versátil de la radio, desató más de una polémica con su atrevido estilo, que lo llevó a lograr lo impensado para un medio del sur de la Florida: escuchar a viva voz a un Fidel Castro inédito, procaz e indignado por una broma que acababa de gastarle Enrique.
“Con el restablecimiento de relaciones diplomáticas me ilusiona viajar a Cuba pero después de esa broma no creo que me dejen entrar”, reconoce entre risas cuando le recuerdo el episodio.
Frente a un micrófono o a una cámara, Enrique se mueve como un gran huracán: incontrolable, astuto y lleno de una fuerza. Ríe con frecuencia, se emociona, nos emociona, interpreta uno, dos, tres ¡muchos personajes en cada uno de sus programas! ¿Cómo lo logra? Aquí me cuenta el secreto: “Tres veces tuve la oportunidad de entrevistar a Celia Cruz. Y sé que muchos pensarán que es un cliché mencionarla, pero no. Ella era la mujer más humilde. Todo lo decía con trasparecía y sinceridad. Creo que esa mujer se murió y nunca se dio cuenta de lo grande que era. De Celia aprendí que es fácil llegar a la cúspide, pero lo difícil es mantenerse. Y lo mío no es un gran secreto, uno tiene que estar al mismo nivel con la audiencia. Hablarle con honestidad, de corazón. Esa ha sido mi llave”.
El Show de Enrique Santos sale al aire a través de WRTO-FM MIX 98.3, de lunes a viernes, de 6 a.m. a 11 a.m. y El Palenque es transmitido de 4 p.m. a 5 p.m., también de lunes a viernes por las pantallas de UniMás, cadena hermana de Univisión.
“Estoy muy contento porque hemos logrado en poco tiempo mantener una audiencia fiel y posicionarnos en el género del talk show. En un futuro cercano mi plan es explorar otros géneros… es algo que ya se está planificando, cuando esté listo te contaré”, me dice guiñando un ojo.
