MIAMI.- El gobernador de Florida, Ron DeSantis, firmó en Tampa el presupuesto estatal de 117.600 millones de dólares para el año fiscal 2026-2027, tras vetar cerca de 810 millones en partidas individuales, en el que constituye el octavo y último plan de gasto de su mandato antes de dejar el cargo.
El acto, celebrado en el Hillsborough College, sirvió al mandatario republicano para reivindicar el cuarto año consecutivo de reducción del gasto estatal, mientras los demócratas denunciaron que los recortes castigaron de forma desproporcionada a sus distritos.
Cuarto año de reducción del gasto
El nuevo presupuesto entra en vigor este miércoles, primero de julio, fecha de inicio del año fiscal. La firma se produjo apenas dos días antes de ese plazo y puso fin a un proceso que requirió una sesión especial en mayo para superar el estancamiento entre los legisladores sobre el monto del gasto.
DeSantis defendió la disciplina fiscal del plan y aseguró que Florida cerrará el próximo ejercicio con cerca de 18.000 millones de dólares en reservas, una calificación crediticia AAA y 1.300 empleados estatales menos que cuando asumió en 2019.
“Así que el presupuesto que firmaré hoy, después de haber vetado algunas partidas, representará el cuarto año consecutivo en Florida en que hemos reducido nuestro presupuesto estatal. ¿Quién más está haciendo eso?”, afirmó el gobernador.
El mandatario defendió que la huella del gobierno no crece en Florida y destacó la reducción de la deuda pública. El plan, identificado como HB 5001E, partió de una cifra inicial cercana a los 114.500 millones de dólares aprobada por el Congreso estatal, aunque el cómputo final se elevó al incluir movimientos contables adicionales.
Vetos y respuesta demócrata
DeSantis eliminó casi 810 millones de dólares en partidas individuales, la mayoría proyectos solicitados por los legisladores para sus distritos, en una cifra que ascendió a unos 1.600 millones al sumar fondos redirigidos.
Entre esos movimientos figuró el rechazo a transferir 750 millones de dólares al Fondo de Estabilización Presupuestaria, conocido como fondo para días de lluvia.
El gobernador también vetó un proyecto de infraestructura penitenciaria que habría financiado nuevas cárceles y que arrastró consigo 91 millones de dólares previstos para aumentos salariales de los oficiales de correccionales.
“Las cosas que vetamos, muchas de ellas son inapropiadas o simplemente prescindibles. Está bien que sean prescindibles, pero quiero financiar lo que es indispensable”, explicó DeSantis sobre los recortes.
La líder demócrata de la Cámara de Representantes, Fentrice Driskell, cuestionó el criterio aplicado y advirtió que, según una evaluación inicial de su bancada, los recortes afectaron a los distritos demócratas en una proporción de dos a uno.
“Lo lamentable es que, independientemente de si su distrito está representado por un demócrata o un republicano, en esos distritos conviven personas de todas las tendencias políticas”, declaró la legisladora de Tampa.
Educación, Everglades y un nuevo campus
En el capítulo educativo, el presupuesto destina más de 30.000 millones de dólares a la enseñanza pública K-12, con un gasto por alumno de 9.338 dólares, e incluye 1.560 millones para subir el salario de los maestros, con más de 200 millones reservados para docentes con al menos diez años de experiencia.
El plan mantiene además unos 4.500 millones para el programa estatal de vales escolares.
En materia ambiental, contempla 665 millones para la restauración de los Everglades, prioridad de DeSantis durante sus dos mandatos, dentro de una inversión acumulada que supera los 9.000 millones de dólares.
Junto al presupuesto, el gobernador rubricó un paquete de alivio fiscal que vuelve permanentes las exenciones de regreso a clases y de preparación ante desastres, renueva la exención para artículos de caza y pesca, y crea un reembolso de hasta 500 dólares para propietarios que instalen ventanas y puertas resistentes a impactos.