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MIAMI.- Bettina Rodríguez Aguilera, una de las aspirantes republicanas a la silla que quedará vacante en el Congreso Federal tras el retiro de Ileana Ros-Lehtinen en 2018, cree que existen temas más importantes “que una experiencia de cuando yo era una niña”, que narró en una ocasión, y en entrevista concedida a DIARIO LAS AMÉRICAS se centró en hablar del futuro de Cuba, del Gobierno del presidente Donald Trump y de su trayectoria a lo largo de más de 40 años de servicio comunitario.

A nivel local y nacional se ha comentado ampliamente sobre una experiencia extraordinaria que usted dijo haber tenido cuando era una niña. ¿Cómo fue ese momento?

Fue simplemente una experiencia que tuve cuando tenía siete años y eso no marca quién yo soy. Soy lo que he hecho en estos 40 años, creo que eso es lo que quieren los votantes del distrito 27, ver una persona que sepa crear trabajo, una persona que escuche y se interese por los derechos humanos, una persona que quiera y pueda mantener la seguridad de este país y eso es lo que yo he demostrado en todos estos años.

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¿Cómo debe enfocarse una campaña para llegar al Congreso federal?

Este es un país maravilloso que le da la oportunidad a un inmigrante de convertirse en ciudadano y poder representar a la mejor nación del mundo. Yo realmente estoy honrada de poder hacer este concurso para ser la próxima congresista del distrito 27. Lo que hay que hacer es algo muy importante, que es creer en uno mismo, y pensar que uno tiene la capacidad de poder escuchar y ejecutar eso que nos dicen los residentes que queremos representar, impulsando leyes y programas para poder ayudarlos. Yo creo que he demostrado en los últimos 40 años de mi vida esa capacidad, no solo como oficial electa. Tenemos muchas mujeres y hombres que han cambiado el curso del mundo, como el mismo Gandhi, sin nunca ser un oficial electo, sino simplemente creyendo en sí mismo, y sentir que uno puede tener esa facultad de escuchar y ser el eje para lograr un impacto positivo en la sociedad.

¿No le parece muy difícil reemplazar en el Congreso de los EEUU a una mujer de la trayectoria de Ileana Ros-Lehtinen?

Es muy complejo. Ella ha estado ahí casi 30 años. Hay muchas personas que han crecido solo escuchando su nombre. Ella fue también la primera mujer hispana electa en el Congreso de Estados Unidos. Ella siempre será la primera y espero yo poder tomar su lugar. Creo que Ileana ha hecho muchas cosas positivas, tenemos muchas cosas en común. Yo soy docente, ella también lo es. Hemos luchado juntas por los derechos humanos, hemos luchado muchísimo por diferentes programas, incluso Ileana me otorgó la bandera de los EEUU en el Capitolio por lo que yo hice en el Centro Empresarial de la Mujer, en donde ayudé a más de 600 mujeres y hombres para desarrollar sus negocios. Hemos trabajado juntas en muchísimas cosas. En los últimos años ella ha cambiado un poco su tendencia política, pero creo que uno tiene que mirar, en general, qué es lo que ha significado Ileana, que ha sido alguien con un poder increíble, con una convocatoria para hablar de Cuba, para hablar de las mujeres y para demostrar que la mujer tiene ese poder. Uno no tiene que estar de acuerdo en un 100% con lo que dice una persona, pero creo que en general, ella ha hecho una magnífica labor y realmente van a ser unos pasos fuertes de seguir por su trayectoria. Siento un gran afecto por ella y la admiro mucho. No estoy de acuerdo en todo lo que ella piensa y cree, pero creo que si todos estuviéramos de acuerdo en todo esta vida sería muy aburrida.

Como republicana ¿cuál es su pensamiento sobre el presidente Donald Trump en su primer año de desempeño?

En el caso del presidente Trump, al igual que con Ileana, no estoy de acuerdo 100% con todo, pero sí estoy de acuerdo con mucho de lo que dice, y me alegra muchísimo que él sea quien represente este país en vez de Hillary Clinton. Yo he sido una gran luchadora de la mujer creando la primera ley contra la violencia de la mujer en Albania, cerrando dos centros de tráfico humano en la ciudad de Doral, acabo de llegar de Libia, en donde estuve capacitando a grupos de mujeres de ese país, igual que hice en Albania y en muchos otros lugares del mundo. Aunque yo soy una persona que lucha por la mujer, creo que una tiene que ser neutral en cuanto a género en el sentido profesional y escoger a la mejor persona en el momento específico. Todo lo que Trump está haciendo concerniente a mi querida Cuba me parece muy bien. Todavía hay mucho por hacer eliminando lo que había hecho su antecesor [Barack] Obama. También estoy de acuerdo con su posición respecto a Venezuela. Creo que ha hecho una buena labor en muchos aspectos y también aplaudo que haya destinado dinero para apoyar a las escuelas de capacitación. En algunas cosas no estoy de acuerdo, una de ellas es la situación del medio ambiente, pero en general creo que está haciendo un buen papel.

En las primarias republicanas para escoger al candidato que va a enfrentar a un demócrata en las elecciones por el distrito 27 tendrá que enfrentar a Raquel Regalado. ¿Cuáles son las diferencias entre ustedes dos?

Es muy bueno que haya mujeres que se decidan a aspirar a posiciones políticas; me alegro de que ella lo esté haciendo. Yo como directora de Desarrollo Económico de la Ciudad de Doral he creado cientos y cientos de trabajos. Es decir, no es lo que voy a hacer; yo ya lo he hecho, y tengo experiencia en crear trabajo. También tengo experiencia a nivel internacional. He viajado a más de 19 países alrededor del mundo y esa experiencia no la tiene ninguno de los otros candidatos. También tengo la experiencia de luchar por la mujer. He ayudado a mujeres a ser líderes en Miami Dade College, en donde creé el Instituto de la Mujer. No solo he dicho que es bueno luchar por los derechos humanos, sino que he luchado por los derechos humanos, por ejemplo en el caso de los “soñadores”. He sido presidenta de LULAC (Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos) por dos años. He abogado por la comunidad nicaragüense antes de la ley NACARA. También con los venezolanos de hace 16 años, con los peruanos. Todo esto quiere decir que yo tengo experiencia en estar trabajando con toda la comunidad, incluso también con los chinos, los europeos, los cubanos, con personas de República Dominicana. Esa experiencia global hace mucha falta para ese trabajo y soy la única persona que la tiene.

¿Cómo ves el futuro de tu Cuba natal ante la eventual salida de Raúl Castro del poder en febrero de 2018?

Yo creo que la sucesión dinástica no debe ser ni en Cuba, ni aquí, ni en ninguna parte. Lo de Cuba es bien interesante porque sabemos, y yo estoy luchando por la situación de Cuba desde 1988 en Naciones Unidas, que el régimen les ha dado a los altos mandos militares las herramientas para que mantengan el poder económico, y por lo tanto no quieren salirse del poder. Estamos viendo que no va a pasar ningún cambio, sino solamente una transición de poder con el cual tenemos que seguir luchando para que tengamos una Cuba libre. Si podemos luchar contra países que están más lejos, cómo no acabar de romper con esto. Es hora ya de que nosotros tengamos libertad en Cuba. A mí me duele esa situación. Estuvimos hace unos días en la presentación de un libro de [Jorge Luis García Pérez] Antúnez [opositor cubano], viendo cómo todavía a nuestros presos les entran a golpes, cómo a las Damas de Blanco no las dejan marchar. Hay presos que todavía están en las cárceles sin que nadie hable de eso, y la gente sigue pensando que Cuba es ron y cha-cha-chá, y que nada ha pasado en la isla. En Cuba todavía las llagas están sangrando, todavía hay muchas violaciones de derechos humanos, e incluso se ha puesto peor, y el que crea que las cosas están normales en Cuba, está totalmente equivocado. Vimos recientemente el incidente de los ataques sónicos contra americanos y turistas. Tenemos que entender que todavía no son nuestros amigos. Todavía con Cuba tenemos la situación de China, Irán, etc. La misma situación de Venezuela, y los países tienen que despertar alrededor del mundo. No solo hay que ayudar a que se acabe de romper ese yugo del terrorismo y ese marxismo castrista que existe, sino también ver cómo Cuba impacta a otros países, incluso a Etiopía, en África; a España, Venezuela, Colombia, Nicaragua, Brasil. Realmente eso es un cáncer que tenemos que terminar de extirparlo. Yo estoy de acuerdo en que debemos ayudar a los pequeños negocios en Cuba para que puedan tener una apertura mejor, ayudar para que haya un mejor internet y se puedan comunicar mejor, pero decir que aquí no pasó nada eso no es correcto, y eso les estamos enseñando a nuestras generaciones futuras como algo que es inaceptable.

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