MIAMI.- “No puede existir un gobierno o empresa tecnológica que se convierta en árbitro exclusivo para regular las noticias falsas o fake news en el mundo”. Así lo afirmó en Miami la expresidenta de Costa Rica Laura Chinchilla durante el IV Diálogo Presidencial de la Iniciativa Democrática de España y las Américas (IDEA), que analizó el impacto que tiene la desinformación en la democracia.

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Chinchilla, quien hace parte de una comisión de la ONU que versa sobre democracia, elecciones y tecnologías digitales, advirtió que “esta es una discusión muy delicada”, en la que, a su juicio, “están en juego derechos fundamentales como la libertad de expresión, pero también en riesgo valores como la tolerancia y la privacidad de la información”.

La exmandataria del país centroamericano hizo parte del segundo panel del encuentro anual de IDEA, junto a los también expresidentes Felipe González, de España; Jorge “Tuto” Quiroga, de Bolivia y Jamil Mahuad, de Ecuador, con la moderación de la presentadora de noticias colombiana Patricia Janiot.

“Entendamos que nadie se puede erigir en único y exclusivo árbitro sobre ese tema, ni un gobierno, ni una empresa tecnológica; son muchas las organizaciones que tienen que participar de este debate, que tiene que ser de puertas abiertas”, explicó Chinchilla en el marco del evento que aglutinó a centenares de personas en el Wolfson Campus del Miami Dade College.

Las campañas de desinformación y las noticias falsas “no son nuevas”, como lo aseguró en días recientes el secretario general de IDEA, Asdrúbal Aguiar. Sin embargo, con la Internet, su diseminación en tiempos actuales es “masiva y a mayor velocidad”, según Chinchilla, para quien este es un fenómeno que no puede verse desde un solo ángulo.

Desde la óptica de la expresidenta costarricense, existen “ejemplos interesantes” sobre la regulación de las fake news en Europa. “Francia ha establecido principios y valores, pero ha dejado amplios niveles de margen para que las plataformas apliquen las normativas, hasta el caso de Inglaterra que, desde 2017, ha aplicado normas estrictas que definen lo que es desinformación y aplica sanciones para quienes no las acojan”.

Añadió que es importante comprender que los efectos de este fenómeno “divergen según el contexto en donde ocurren”. En este sentido, Chinchilla opinó que, por ejemplo, “el discurso de odio tiende a ser mucho más dañino en aquellos contextos en donde encontramos altos niveles de polarización, una prensa que ya de por sí ha sido partidista, y en Estados Unidos sobra este fenómeno”.

DLA Clasificados

 

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