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MIAMI.- De acuerdo con la constitución del Condado Miami-Dade, los cargos de alcalde y el de los comisionados son posiciones no partidistas. Pero para la elección de 2020, los analistas coinciden en que el tono demócrata o republicano marcará el destino de una elección que podría contar, como nunca antes, con los pesos pesados de la política local.

“No hay forma de evitar que las elecciones condales no tengan un tono partidista”, enfatizó Mike Hernández, exdirector de comunicaciones de Miami-Dade y analista político demócrata. Recordó que en 2004, “Carlos Álvarez [republicano] compitió contra de Jimmy Morales [demócrata], en segunda vuelta. El senador John Kerry era el candidato demócrata que buscaba evitar la reelección del presidente George W. Bush. En el condado Miami-Dade ganó ampliamente Kerry, pero perdió Jimmy Morales”.

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Por ahora, la única candidatura oficial a la alcaldía del Condado, que ya aparece en los registros de la autoridad electoral, es la del exlegislador estatal y excomisionado condal, Juan Carlos Zapata. Él es republicano.

El comisionado del distrito 7, Xavier Suárez, ha expresado por todos los medios su deseo de postularse como candidato a regir los destinos de un condado que ya llega casi a los tres millones de residentes.

Pero en la fila hay otros de quienes se rumora que podrían entrar en la contienda: el exvicegobernador de Florida Carlos López-Cantera (republicano); el exalcalde de Miami-Dade Alex Penelas (demócrata); la comisionada del distrito 8 Daniella Levine Cava (demócrata), y el comisionado del distrito 13 Esteban Bovo (republicano).

Quien gane la dura carrera por llegar a una de las posiciones de mayor poder en la Florida –después del gobernador del Estado- será el último alcalde fuerte con plenos poderes.

Regreso al poder ejecutivo

A partir de 2024 Miami-Dade elegirá, por voto popular, al alguacil, al supervisor de elecciones y al recaudador de impuestos. Por lo tanto, el Condado dejará de tener la particularidad, entre los 66 de la Florida, de no tener alguacil, sino director de la Policía nombrado por el alcalde.

Pero lo más importante es que el edil perderá parte de sus poderes y, por lo tanto, volverá a ser, de alguna manera, un alcalde ejecutivo.

“Eso es importante porque algunos de esos candidatos van a tener que declararse como ejecutivos que pueden manejar ese tipo de gobierno. Julio Robaina lo hizo porque dijo que él había sido alcalde de Hialeah (alcalde fuerte); Giménez lo hizo porque fue administrador de la ciudad de Miami. No veo un candidato o candidata que pueda decir eso. El alcalde Penelas no fue [alcalde] fuerte, sino ejecutivo”, indicó Hernández.

A pesar de que entre el edificio de gobierno donde está la oficina del alcalde condal y la Casa Blanca hay más de 1.000 millas de distancia, la elección de 2020 tendría un factor ineludible: “Esas elecciones van a ser un referendo sobre el presidente Trump. Y más en Miami-Dade, que en otros sitios del país. Trump es la nube que está por encima de todos los temas nacionales, locales y partidistas. Inmigración, [la crisis en] Venezuela, economía, política exterior, comportamiento público, el Partido Republicano”, puntualizó Fernand Amandi, presidente de la firma encuestadora Bendixen & Amandi International y analista político demócrata.

Primarias

Las elecciones para la alcaldía y comisionados son en el mes de agosto de 2020. Esto coincide con las primarias demócratas y republicanas.

Para Sasha Tirador – estratega independiente- “en esas elecciones primarias, así traten de hacerlas partidistas [las contiendas por alcalde y comisionados] el mensaje no llegará de esa manera a los votantes, como si podría suceder en noviembre [mes de la elección general]”.

Según Tirador, es muy probable que la competencia por la alcaldía, en razón del amplio número de candidatos, pase a una segunda vuelta, que se definirá ese mes de noviembre. “Eso significa que más electores saldrán a votar, y los que lo hagan por Trump, votarán por los republicanos en la boleta, sea para comisionado o alcalde. Y los que voten por el candidato demócrata lo harán por el candidato que se alinee con las ideas demócratas”.

Que haya o no segunda vuelta para la elección de alcalde aumentará o no la posibilidad de que uno u otro candidato, es decir, de tendencia demócrata o republicana, logre llegar a dirigir los destinos de un condado de cerca de 3 millones de habitantes, con un presupuesto de 9.000 millones de dólares.

Bajo la perspectiva de Hernández, “la esperanza sería ganar la elección en la primera vuelta para los republicanos, no tener que ir a una segunda vuelta, como en el 2012. La otra esperanza sería ganar la primera vuelta, ir a una segunda elección con alguien que no fuera demócrata. Sería muy difícil si es Alex Penelas o Levine Cava”.

Puestos no partidistas

En la reunión del 5 de marzo, la Comisión de Miami-Dade aprobó una resolución, presentada por Bovo, para que haya una elección especial, que coincida con la del 3 de noviembre de 2020, en la que los votantes respondan si aprueban o no que las posiciones de alguacil, tasador de la propiedad, recaudador de impuestos y supervisor de elecciones se elijan de manera no partidista, a partir de 2024.

De todas maneras, esas posiciones (a excepción del alguacil) son percibidas por el electorado como ajenas a la pugna partidista. Pero a los ojos de Amandi, “los candidatos que buscan esos puestos son hiper partidistas. Aunque tengan la etiqueta de una contienda no partidista, van a seguir siendo motivadas por intereses partidistas”.

Que hayan aprobado esa resolución es un síntoma de la politización que se observa en el poder local, que también se presenta en las intensas pugnas partidistas a nivel estatal y federal.

Sin embargo, para Amandi el “hiperpartidismo no permite que haya consensos” y, por lo tanto, se podría replicar lo que ha sucedido en Washington: que un partido no le permita ganar al otro, en su lucha parlamentaria por aprobar leyes y, por consiguiente, eso “crea un ambiente que no permite [las soluciones] bipartidistas”.

Los cambios demográficos

Una estrategia exitosa de los demócratas en Miami-Dade ha sido la de intensificar el tono partidista en sus campañas para comisionados, pero sin nombrar de manera explícita a su partido, porque sería ilegal.

Hernández expresó que esa será la clave del éxito para que los demócratas ganen la alcaldía condal. “Si los demócratas hacen campaña puerta a puerta, para decir que él o ella es de nuestro partido y debemos enviar un mensaje a Washington, a Tallahassee, a los republicanos del condado, que no queremos un republicano más como alcalde condal, puede tener un efecto grande. Es lo que hicieron con Eileen Higgins (comisionada del distrito 5) y Daniella Levine Cava (comisionada del distrito 8)”.

Por otra parte, Hernández ve la posibilidad de que un candidato como el comisionado Xavier Suárez (que aún no ha formalizado su intención de competir por la alcaldía) pueda pasar a la segunda vuelta, si hay siete u ocho aspirantes.

El también exalcalde de la ciudad de Miami “es un apellido reconocido, va a tener fondos de campaña y se ha presentado como populista en el tema del transporte y el medio centavo”, expresó Hernández. Pero sus grandes rivales en el sector sindical, donde él ha buscado posicionarse, serán Levine Cava y Penelas.

Estos últimos también se enfrentarán a Bovo y Zapata. Para Hernández, el comisionado Bovo “se va a presentar como alguien que sabe cómo funciona el condado Miami-Dade y el gobierno estatal, y es el mejor preparado para lidiar con esa posición por su experiencia en Tallahassee [fue representante estatal].

Para Tirador la gran sorpresa de la carrera hacia la alcaldía de Miami-Dade puede ser el exrepresentante estatal y excomisionado colomboamericano Juan Carlos Zapata.

“Aparte de que es extremadamente carismático, inteligente y conoce de política y de campañas, es el candidato hispano no cubano, y hemos visto cómo ya se ha educado el voto hispano no cubano. Años atrás, los únicos electores que votaban para comisionados, Junta Escolar, representante estatal, para concejal municipal, para cualquier propuesta en la boleta, era el cubanoamericano tradicional”, precisó Tirador.

Ahora, no sólo por los cambios demográficos sino porque los hispanos no cubanos, provenientes de Sur y Centroamérica, ya entendieron “que un miembro de la Junta Escolar tiene más decisión sobre tu bolsillo que el presidente de Estados Unidos”.

Para Tirador, Zapata siempre salió electo por el voto cubano, y ha representado las áreas - Westchester o Kendall- que para otros candidatos, como Penelas, Suárez y Bovo, “en sus mentes eran pantanos”.

De acuerdo con esta estratega, desde la época del alcalde Carlos Álvarez, ya no son Hialeah y la ciudad de Miami los municipios que deciden elecciones. Por lo tanto, “si Zapata logra recaudar cierta cantidad de dinero, aunque no sea el candidato con más dinero, se cuela en la segunda vuelta”.

Para ella el voto cubanoamericano sigue siendo importante, “pero ya no es el único que cuenta. Cuando hablo del voto hispano no cubano incluyo al votante cubanoamericano que está cansado de votar por alcaldes cubanos”.

Ese factor será también muy importante para tener en cuenta en la próxima elección para alcalde condal.

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