MIAMI.- La odisea que viven decenas de inquilinos de los edificios Civic Tower, situados en el sector miamense de Allapattah, parece una larga historia que todavía no llega a un final feliz. Ahora algunos de ellos aseguran que tras el permiso otorgado por el dueño de los inmuebles para recoger ciertas pertenencias en los apartamentos, se encontraron con la sorpresa de que habían desaparecido algunos objetos de gran valor sentimental o comercial.

Entre los afectados estarían dos residentes de las torres, quienes se identificaron como María Rojas y José Marrero. La primera asegura que “misteriosamente desaparecieron zapatos, relojes y ropa” mientras que el hombre afirma que desconoce el destino de “dos computadoras y una tableta”, y que nadie le quiere responder por lo que llamó “un robo”.

Estos dos inquilinos hacen parte de un grupo de más de 100 que fueron evacuados de los edificios en el mes de septiembre pasado, a raíz de los “daños ocasionados por el huracán Irma”, y las consecuentes reparaciones de las estructuras avaladas por un estudio que realizó un perito independiente, que fue empleado por la Ciudad de Miami.

Por más de 10 días muchos de los residentes pernoctaron primero en el estacionamiento de las torres y luego en una calle aledaña, hasta que finalmente el dueño de la propiedad decidió reubicarlos temporalmente en varios hoteles del condado Miami-Dade, la mayoría de ellos ubicados en la ciudad de Doral.

Los supuestos “robos” fueron descubiertos por los inquilinos después de varias semanas de insistir ante el dueño de las torres para que les permitieran recoger algunas de sus pertenencias, luego de que el acceso a los edificios no fuera recomendado por el informe de los expertos.

De hecho, el proceso de entrada a las torres empezó el domingo pasado y se suspendió este lunes, sin ninguna explicación, cuando miembros de la prensa trataban de hablar con algún representante de la administración del lugar.

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DIARIO LAS AMÉRICAS intentó ingresar a los edificios para dialogar con una empleada que todos llaman "Adriana", quien sería la persona encargada de conducir a los inquilinos hasta los apartamentos para que recojan sus pertenencias, pero un vigilante lo impidió por tratarse de una propiedad privada.

Más denuncias

Además de la denunciada pérdida de objetos en los apartamentos, otros residentes se quejan por los que denominan “unos serios abusos” por parte de Redwood Housing, que es la firma propietaria de las torres cuya sede principal está en California.

Es el caso de Beatríz Gámez, una mujer que fue intervenida en una pierna hace tres días, y quien dijo a este medio desde una cama donde guarda reposo, que no le han permitido retirar del apartamento de un vecino tres de sus pertenencias.

Beatriz Gamez
Beatriz Gámez, convaleciente aún tras una operación en el pie derecho.
Beatriz Gámez, convaleciente aún tras una operación en el pie derecho.

Según su testimonio, le pidió “a este vecino que me guardara un televisor que vale más de 1.000 dólares, un espejo y un uadro, y ahora Adriana no ha dejado que mi esposo pueda recoger esas cosas porque no le da la gana”.

La inquilina enseñó los mensajes que le ha enviado a la empleada de la administración de las torres y hasta el mediodía de este lunes no había recibido una respuesta positiva. “Ella me contestaba al principio, pero ahora no”.

Pago por las pertenencias

Entre tanto, varios de los residentes que no pudieron ingresar a recoger sus pertenencias en los apartamentos indicaron que el dueño de los edificios estaría ofreciendo pagarles una suma de dinero por los objetos que se encuentran dentro de las unidades.

Al respecto, María Sánchez dijo que recibió una oferta de 4.000 dólares por sus pertenencias como muebles de sala, de comedor y de cuarto, exceptuando ropa, calzado y otros artículos de menor valor comercial.

“Ellos están dando 3.500 a los inquilinos de un cuarto y los que tienen dos, como yo, 4.000, pero quiero decirles a través de su periódico que yo quiero mis cosas, y que no me van a comprar con dinero”, señaló visiblemente contrariada.

En igual sentido se expresó Luciano Hernández, quien indicó: “Yo tengo camas, muebles, no tengo computadoras adentro (…) Pero yo no negocio por nada. Yo quiero llevarme lo que me pertenece porque es mío y eso lo conseguí con mucho esfuerzo”.

Temores

A la compleja situación se suma el temor de otros residentes de mayor edad y con condiciones médicas delicadas que ven acercarse la fecha en que se vence su estadía en los hoteles en los que se encuentran mientras los edificios son sometidos a refacciones.

Evelia hijo Civic Tower
A Evelia y su hijo le preocupan la fecha en la que deberán abandonar el hotel donde pernoctan estos días.
A Evelia y su hijo le preocupan la fecha en la que deberán abandonar el hotel donde pernoctan estos días.

“Evelia”, quien tiene un hijo con problemas mentales, manifestó que “supuestamente” hasta el 31 de enero tiene pago su alojamiento en el Extended Stay America, localizado en la 87 avenida y la 33 calle del noroeste, en Doral.

“Yo digo que supuestamente porque también se dice que solo será hasta el 2 de diciembre, que ya está muy cerca. Yo me pregunto: ¿A dónde iremos? Imagínese que mi hijo está enfermo y tengo que tranquilizarlo en horas de la noche”, subrayó.

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