MIAMI.- El alcalde de Sweetwater, José 'Pepe' Díaz, anunció la puesta en marcha en 2026 de un plan para sustituir el tendido eléctrico aéreo por infraestructura subterránea, con el objetivo garantizar la estabilidad energética de los residentes frente a la amenaza de ciclones tropicales.
En declaraciones a DIARIO LAS AMÉRICAS, el edil confirmó que mitigar la fragilidad del cableado ante la caída de árboles y vientos huracanados constituye una prioridad en su agenda de gestión para el nuevo año.
"Ese es un plan que estamos estudiando para buscar la forma de llevar los cables debajo de tierra y no por arriba para evitar incidentes", declaró el alcalde Díaz, al confirmar la intención de su gobierno de transformar la red de distribución eléctrica.
La motivación central del proyecto reside en la seguridad pública y la continuidad de los servicios esenciales. Según explicó el mandatario municipal, la prioridad es minimizar el impacto que las tormentas tienen sobre las familias de la municipalidad.
"Esto es para que no pierdan la electricidad las personas en tiempo de huracanes", enfatizó Díaz, tras resumir el objetivo final de la propuesta.
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La avenida 109 en la ciudad de Sweetwater.
D. CASTROPÉ
Modelo regional
El proyecto de Sweetwater se integraría bajo el paraguas del Storm Secure Underground Program (SSUP) de la Florida Power & Light (FPL), que es supervisado por la Comisión de Servicios Públicos de Florida.
Datos técnicos revelan que la conversión subterránea logra reducir las interrupciones del servicio hasta en un 85% durante eventos climáticos severos.
El caso de Coral Gables sirve de ejemplo para entender el tema financiero. Ante el elevado costo del proyecto, la Ciudad estableció una alianza con la FPL, que aceptó pagar la mayor parte de la inversión. Es un proceso largo y se espera que para el año 2034 la mayoría de la municipalidad ya tenga los cables bajo tierra.
En Miami Springs y Surfside, los problemas fueron distintos. En Miami Springs, las quejas fueron por la estética: a muchos vecinos no les gustó que instalaran las grandes cajas verdes de los transformadores en sus jardines delanteros, lo que obligó a buscar lugares más discretos.
En Surfside, la lección es sobre el agua: aunque los cables subterráneos están protegidos del viento, si hay una inundación grave, la FPL tiene que suspender la electricidad de todas formas para evitar que el agua salada queme los equipos.
Asimismo, en zonas del oeste como Kendall, el reto es mover los cables que hoy pasan por los patios traseros de las casas —donde los camiones de reparación no pueden entrar— y ponerlos al frente, en la calle.