viernes 17  de  abril 2026
LEGADO IDEOLÓGICO

Ernesto "Tito" Freyre: "El museo debe enseñar el costo de perder la libertad"

El veterano de la Brigada 2506 sostiene que el nuevo centro expositivo de la organización fue concebido no solo para preservar una gesta histórica, sino para advertir a las nuevas generaciones sobre las consecuencias del comunismo en Cuba y la importancia de defender los principios democráticos

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI. - Ernesto “Tito” Freyre no observa el nuevo centro de memoria de la Brigada 2506 como un lugar para la nostalgia. Lo concibe como una advertencia.

Para el veterano de la invasión de Bahía de Cochinos, el recinto que abre sus puertas en Miami con motivo del 65 aniversario de aquella operación debe servir no solo para preservar una gesta histórica, sino para enseñar a nuevas generaciones lo que ocurre cuando una nación pierde su libertad y deja de defender sus principios democráticos.

En conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, Freyre afirma que el proyecto nace con la intención de convertir aquella experiencia en una herramienta formativa, para quienes no vivieron la Cuba previa al comunismo ni sus consecuencias posteriores.

“Es importante que sepan que existió una acción que intentó liberar a Cuba, y de haberlo logrado, hubiésemos evitado, a lo largo de estos 65 años, consecuencias que impactaron muy negativamente a otras partes del mundo”, señala.

Desde su perspectiva, el fracaso de aquella batalla trascendió la historia cubana y abrió paso a una etapa de expansión ideológica cuyas repercusiones se extendieron mucho más allá de la isla.

“Marcó el punto que precipitó un proceso de contaminación político-ideológica que afectó destructivamente a países desde Sudamérica hasta África”, plantea.

Bajo esa lectura, el nuevo espacio no fue diseñado únicamente para exhibir piezas históricas o conservar archivos documentales. Su función principal, explica, es pedagógica.

“Más allá de custodiar documentos y objetos, nuestra misión es transmitir fielmente a próximas generaciones el precio que a lo largo de nuestra historia se ha pagado por la preservación y los intentos de recuperación de nuestras libertades y derechos”.

“Tito” considera que uno de los principales desafíos del exilio es impedir que el paso de las décadas convierta aquella operación en una referencia abstracta o incompleta para quienes no la vivieron.

MUSEO DE LA BRIGADA 2506
Fachada del nuevo edificio del museo de la Brigada 2506 en La Pequeña Habana.

Fachada del nuevo edificio del museo de la Brigada 2506 en La Pequeña Habana.

“Nuestro museo contribuye a evitar que la ignorancia de la historia permita el olvido”, advierte.

Por eso insiste en que cada joven que cruce sus puertas debe comprender que desde el inicio existió resistencia organizada frente al proyecto dictatorial liderado por el dictador Fidel Castro.

“Es importante que sepan que hubo desde un principio un deseo y un compromiso de los cubanos que creemos en la libertad y deseamos la democracia”, subraya. “Ese compromiso ha existido y continúa existiendo”.

Para el veterano, la institución debe proyectarse también como transmisora de principios éticos y cívicos.

“Nuestro legado consistiría en dejar una brújula moral indicando siempre como norte los principios de Dios, Patria y Familia”, expresa. “Que sirva de inspiración a los jóvenes que serán el futuro”.

Cada recorrido por las nuevas instalaciones reconoce, activa recuerdos que siguen intactos más de seis décadas después.

Entre fotografías, objetos y nombres que marcaron a su generación, el brigadista destaca que el lugar no solo conserva hechos históricos: también reactivas emociones que el tiempo no ha borrado.

“Revive momentos dramáticos, revive viejas amistades y mantiene vivos ciertos principios que fueron los que nos llevaron a intentar este esfuerzo”, rememora.

Entre esos valores, identifica los mismos que, según dice, marcaron la formación de su generación.

“Dios, Patria y Hogar”, enumera. “Son principios cristianos, patrióticos, y detrás de todo eso está la familia”, añade.

Freyre observa con satisfacción que la tarea de preservar ese ideario comienza a ser asumida por una nueva generación de descendientes.

“Nuestro compromiso de no abandonar a nuestra patria podrá seguir cumpliéndose a través de la educación a nuestros descendientes”, afirma.

“Y veo ese paso ya establecido en un grupo de nuestros hijos e hijas que activamente han asumido el rumbo y la labor”.

A juicio del veterano, el verdadero éxito del proyecto no dependerá de su infraestructura ni de su puesta en escena. Dependerá de su capacidad de transmitir una convicción esencial a quienes lo visiten.

“El legado que debe dejar este museo es el recordatorio de que es importante luchar, a costa de lo que sea, por la libertad y por los principios democráticos y humanos”, concluye.

La trascendencia del recinto estima, no radicará únicamente en lo que conserve dentro de sus paredes. Su verdadera dimensión estará en lo que logre sembrar en quienes lo recorran: la convicción de que la libertad nunca fue gratuita, ni para Cuba ni para quienes intentaron recuperarla.

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