MIAMI.- El delincuente Jimmy Sabatino, quien tramó una estafa de más de 10 millones de dólares desde su celda en un centro de detención de Miami, pidió a la jueza que le condenó a 20 años de prisión que le incomunique del resto de reclusos y el mundo exterior, convencido de que solo así dejará de delinquir.

La solicitud presentada por Sabatino, tras declararse culpable a primeros de año de haber organizado una red de estafa por medio de teléfonos móviles para engañar a propietarios de boutiques de lujo, fue aceptada este lunes por la jueza Joan Lenard, según informaron hoy medios locales.

Fueron guardias de la propia cárcel los que le suministraron los cinco teléfonos inteligentes con los que hacía las estafas Sabatino, quien tiene 41 años y ha estado preso desde los 19 años.

Sabatino será pronto trasladado a una prisión federal de máxima seguridad de Colorado conocida como "Supermax", donde permanecerá privado del contacto con cualquier recluso y el mundo exterior, a excepción de sus dos abogados y su madrastra.

La jueza Lenard condenó este lunes al estafador a 20 años de prisión y recomendó su confinamiento en solitario, además de imponerle una serie de restricciones extremas "hasta que el condenado demuestre que sus comunicaciones no entrañan ningún tipo de amenaza", indicó el diario Sun Sentinel.

Sabatino es un delincuente ligado a la familia mafiosa de los Gambino, con la que, por supuesto, tiene prohibido también cualquier contacto.

El preso dirigió la red de fraude junto con miembros de la familia Gambino, otro preso, dos mujeres radicadas en el condado de Broward (al norte de Miami) y algunos otros "compinches" que le ayudaron a estafar 10,4 millones de dólares en objetos como joyas.

En sus estafas por medio de llamadas telefónicas y envío de mensajes de texto, Sabatino se hacía pasar por directivo de compañías como Sony Music Entertainment y RocNation, fundada por el rapero estadounidense Jay Z.

La prisión de máximo seguridad de Supermax, situada en la localidad de Florence, es conocida por albergar a reclusos como Dzhokhar Tsarnaev, condenado a muerte por los atentados de la maratón de Boston de 2013, y el terrorista Ted Kaczynski ("Unabomber"), así como otros reclusos condenados por atentados terroristas o asesinato en primer grado.

Sabatino creció en Staten Island (Nueva York), pero pasó la mayor parte de su vida en el sur de Florida, donde reside su madrastra.

Su historial criminal se remonta a la década de los años 90, cuando llamó desde una cárcel inglesa al FBI y profirió amenazas de muerte contra el entonces presidente Bill Clinton.

Hace algunos años Sabatino se sometió a una operación para corregir un problema de ambliopía ("ojo vago"), tras convencer a la gerencia del centro de detenciones de Miami-Dade de que había sufrido un infarto, agregó el citado rotativo.

Los abogados de Sabatino, Joe Rosenbaum y Kimberly Acevedo, dijeron que su cliente se sentía incapaz de cambiar su forma de vida delictiva. "Él (Sabatino) no puede controlarse. Dice que lo hace porque es divertido, porque puede y porque así golpea el sistema", señaló Rosenbaum al periódico de Fort Lauderdale.

Sabatino pasará los próximos veinte años en aislamiento, solo en su celda con la sola compañía de un televisor y material de lectura, agregó el letrado.

FUENTE: EFE

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