viernes 27  de  enero 2023
Felipe Valls

Felipe Valls, el empresario cubano que no olvidó a su país

El propietario del icónico restaurante Versailles, Felipe Valls, murió el sábado 26 de noviembre a los 89 años y deja un amplio legado en la ciudad de Miami

Por DANIEL CASTROPÉ

MIAMI.- “Un hombre muy altruista”, “alguien emprendedor a quien le dolía el futuro de Cuba”, así recuerdan en Miami al empresario Felipe Valls, propietario del icónico restaurante Versailles, quien falleció el fin de semana pasado a los 89 años de edad.

En las primeras horas de este lunes el ambiente en los alrededores del restaurante, situado en La Pequeña Habana, un barrio en donde reside una amplia comunidad cubana en el exilio era de profundo dolor y pesar entre clientes y empleados.

Ibrahim Reyes es cliente frecuente del negocio. Estaba desayunando tostada cubana, huevos fritos y café con leche. Lo recuerda desde tiempos pretéritos en Santiago de Cuba.

“Era un hombre muy laborioso”, comenta con la voz entrecortada. Toma un sorbo de café, está humeante. “Él tenía un restaurante en Santiago de Cuba; nunca dejó de trabajar”, subrayó el cubano que asegura haber estado en prisión siete veces “por disentir del régimen”.

La presencia de Reyes en ese lugar no es casual. El Versailles, además de ser un restaurante conocido por sus recetas y sabores que respetan la gastronomía cubana tradicional, es la sede por antonomasia de una creciente comunidad emigrada de la isla que pide a gritos la caída de la dictadura impuesta por Fidel Castro en 1959.

Allí se reúnen naturales de Cuba y simpatizantes de la causa cubana de otras nacionalidades para celebrar acontecimientos relacionados con la nación caribeña, algunos de dolor, otros de indignación e incluso de alegría. Uno de los mítines más memorables tuvo lugar tras la muerte del dictador Fidel Castro en 2016. Se extendió por varios días.

Valls murió en Miami, la ciudad donde fue acogido en 1960 cuando dejó la isla caribeña tras la llegada de Castro al poder. Tenía 25 años. Once años más tarde, el emprendedor abrió el restaurante. Antes creó una compañía de equipos de refrigeración y hostelería e importaba cafeteras desde Italia y España.

Juan Parra es de Holguín, en el oriente de Cuba. Labora desde hace un año como encargado de la seguridad en uno de los lotes destinados al estacionamiento de vehículos para clientes del restaurante. “Aquí también dejan sus carros otras personas porque el señor Felipe nunca quiso cobrarles”, afirmó.

Decaído y acompañado por un enfermero, Parra dijo haberlo visto llegar varias veces y estacionar su vehículo “en cualquiera de los espacios que tenemos aquí”. No tenía un sitio privilegiado destinado para él como dueño y fundador del emblemático negocio gastronómico.

“A todos nos hace mucha falta [Felipe Valls]”, dice como arrastrando las palabras mientras vuelve a su ‘carrito’, toma asiento y se dispone a realizar sus rondas de rigor.

Frente a la ventana desde donde se despachan café, pastelitos de guayaba y croquetas, entre otras delicias del lugar, la comidilla del día es la partida de Valls. Una empleada asiente con la cabeza y se lleva las manos al rostro. “Qué dolor tan grande”, comenta. Una clienta se lamenta, dice no creerlo todavía.

Rosalía viste de púrpura, su cabello está bien peinado y un collar de piedras pende de su cuello. “Casi siempre vengo los sábados o domingos, pero estaba fuera de la ciudad por el Día de Acción de Gracias y no podía dejar de venir hoy”, señala con gestos de aflicción. Rosalía viste de púrpura, su cabello está bien peinado y un collar de piedras pende de su cuello. “Casi siempre vengo los sábados o domingos, pero estaba fuera de la ciudad por el Día de Acción de Gracias y no podía dejar de venir hoy”, señala con gestos de aflicción.

“Fue un gran luchador por nuestro país, por nuestra isla de Cuba”, sentencia la sexagenaria.

Las palabras de Rosalía llegan a los oídos de la empleada que segundos antes estuvo atendiéndola. No se identifica. “Era tan bueno con todos nosotros [Felipe Valls] que cuando alguno tenía un problema, él terminaba resolviéndolo como si fuera su problema”, recuerda.

Valls se lleva consigo la satisfacción de haber cumplido una importante misión por la libertad del pueblo cubano. El senador Rick Scott lo calificó en un tuit como “un titán en la comunidad cubana del sur de Florida, un fuerte luchador por la libertad y un verdadero ejemplo del sueño americano”.

Fue miembro de la Fundación Nacional Cubano Americana y el Consejo por la Libertad de Cuba. Recibió premios y galardones, entre los que destacan el Facts About Cuban Exiles (FACE) y Mambí Award de la Universidad de Miami. Un tramo de la Calle Ocho en Miami fue nombrado ‘Felipe Valls Way’.

La congresista María Elvira Salazar también escribió en Twitter: “Felipe Valls logró el sueño americano. El Versailles, en el corazón del D27 [distrito que representa Salazar], es el restaurante cubano más famoso del mundo y ha sido testigo de las mayores luchas por la libertad de Cuba”.

La alcaldesa de Miami-Dade, Daniella Levine Cava, lo describió “como líder, filántropo y brillante hombre de negocios”. A su vez, el congresista Mario Díaz-Balart apuntó que “nuestra comunidad perdió una leyenda”.

Las honras fúnebres de Valls están previstas para el miércoles 7 de diciembre de 5:00 pm a 10 pm y el jueves 8 de diciembre de 1:00 pm a 10:00 pm en Caballero Rivero Funeral Home. Los funerales tendrán lugar en Woodlawn Park North Cemetery. No ha trascendido aún la fecha y horario del sepelio.

Paz en la tumba de este gran cubano que nunca olvidó a su país.

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