jueves 5  de  febrero 2026
PERMISOS DE CONDUCCIÓN

Florida limita exámenes para obtener la licencia de conducir solo al idioma inglés

La medida, que entra en vigor este viernes 6 de febrero y elimina los exámenes en otros idiomas, ha sido defendida por el estado por razones de seguridad, aunque comunidades del sur de Florida advierten sobre su posible impacto social

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

MIAMI.- Desde este viernes 6 de febrero, el estado de la Florida comenzará a administrar exclusivamente en inglés los exámenes para obtener la licencia de conducir, una decisión que marca un punto de inflexión en la política lingüística aplicada a servicios públicos esenciales en uno de los estados más diversos del país.

El cambio, impulsado por el Departamento de Seguridad Vial y Vehículos Motorizados (DMV), se justifica en que "la seguridad en las carreteras depende de comprender directamente las señales, normas de tránsito, indicaciones policiales y protocolos de emergencia, todos establecidos en inglés dentro del sistema estatal y federal", según un comunicado oficial.

El recaudador de impuestos del condado de Miami-Dade, Dariel Fernández, respaldó la medida y aseguró que su oficina estará disponible para orientar a los residentes y brindar los recursos necesarios, de manera que puedan completar sus exámenes de manera exitosa durante la transición.

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En regiones como el sur de Florida, donde el español domina la vida cotidiana y laboral, la determinación reactivó un debate que va más allá de lo administrativo. Para muchos residentes, la discusión no se limita al código lingüístico del examen, sino al equilibrio entre integración y adaptación, identidad cultural y funcionamiento institucional.

Durante años, el estado permitió rendir la prueba escrita en varios idiomas o con apoyo de intérpretes certificados. Con la eliminación de esas alternativas, el proceso de habilitación para conducir queda ahora condicionado exclusivamente a la capacidad del solicitante, un cambio que impacta de manera directa a trabajadores, familias y nuevos residentes que dependen del automóvil como herramienta básica de subsistencia.

Nuestro equipo recorrió el Mall de las Américas, uno de los principales centros donde la comunidad acude a realizar trámites de licencias de manejo, para conocer la reacción de quienes se verán directamente afectados por la nueva normativa.

Algunos residentes coincidieron en la necesidad de adaptarse, aunque reconocen los desafíos.

Miguel Torres, instructor de manejo, explicó: "Desde el punto de vista técnico, tiene sentido. En la carretera no hay tiempo para traducciones; la seguridad depende de entender las señales y normas en inglés, pero para quienes no lo dominan el panorama se complejiza y para nosotros el negocio pudiera verse afectado."

María López, trabajadora de limpieza en Doral, afirmó: "No es que no quiera aprender inglés, pero hay personas que llegan con 40 o 50 años como yo esto complica la vida a quienes dependen del carro para trabajar y cuidar de sus familias."

Ana Ramírez, estudiante universitaria, dijo: "Quizás el examen deba seguir siendo en inglés, pero deberían ofrecer más programas gratuitos para prepararse. El problema no es la meta, sino la rapidez con la que se exige alcanzarla."

Desde el sector técnico, especialistas consideran que la decisión responde a una lógica operativa. Capacitadores y consultores en seguridad vial sostienen que, ante una situación de emergencia, no hay margen para la traducción mental y que la carretera exige respuestas inmediatas dentro del marco normativo vigente en inglés.

Analistas también subrayan que la medida se inscribe en un contexto más amplio de endurecimiento administrativo en materia migratoria y de verificación de documentos, aunque el discurso oficial se mantiene enfocado en "la seguridad vial y la estandarización de procesos".

Florida no es el único estado donde el inglés domina los servicios públicos, pero sí uno de los pocos donde el contraste entre idioma oficial y la vida cotidiana resulta tan marcado. En ciudades como Miami, el español no solo es una lengua de herencia, sino también una herramienta económica y de comunicación plenamente funcional. Por eso, es comprensible que muchas personas sientan que tienen derecho a expresarse principalmente en dicha lengua. Sin embargo, en Estados Unidos, el inglés sigue siendo el idioma principal del sistema legal y administrativo, y la exigencia de que los exámenes de conducir a partir de ahora se realicen únicamente en ese idioma busca garantizar que todos todos los conductores comprendan de manera uniforme las normas de tránsito. Esta combinación de factores explica por qué la medida genera una reacción que mezcla preocupación práctica con un fuerte componente simbólico sobre identidad e integración.

Más allá del impacto inmediato, especialistas anticipan un aumento en la demanda de cursos de inglés orientados a la conducción, una presión adicional sobre centros de examen y un mayor rol de organizaciones comunitarias que asisten a inmigrantes y trabajadores de bajos ingresos.

En el fondo, el debate no cuestiona si el inglés debe ser un requisito legal, sino cómo y en qué plazos se exige esa adaptación. Lo cierto es que Florida, una vez más, se convierte en escenario de una discusión más amplia sobre qué significa integrarse en Estados Unidos en 2026 y hasta qué punto las autoridades deben considerar la realidad sociolingüística de sus comunidades.

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