“La mitad de nuestro salario proviene de los clientes y el cargo por servicio debe ser incluido, no sugerido, por la sencilla razón de que no es una propina, es parte de nuestro sueldo”, alegó a DIARIO LAS AMÉRICAS Carlos Caballero, que trabaja como camarero por $5.44 más gratificación en un restaurante de la marca José Cuervo en MIA.

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Y es que Caballero y los camareros de la terminal aérea quedaron fuera de la ley condal del salario digno para trabajadores del aeropuerto, de $16.40 por hora, o $13.23 si reciben seguro médico, porque, según argumentó el alcalde condal Carlos Giménez en su momento, aplicar la regla para todos “pondría al condado en desventaja” frente a otros y “desalentaría algunas inversiones”.

Todo comenzó hace algo más de seis años, cuando restaurantes y bares localizados en zonas frecuentadas por turistas, como South Beach, comenzaron a ‘sugerir’ el pago adicional de 15% del valor de consumo como cargo por servicio, ante la falta de costumbre de la mayoría de los visitantes del exterior de no pagar propinas, ya que asumen que los empleados, como en sus países de origen, perciben al menos un sueldo mínimo ‘digno’.

La ‘sugerencia’ del pago adicional se extendió a otras zonas turísticas, hasta llegar al aeropuerto miamense por donde transitan cerca de 22 millones de viajeros del exterior, además de 23 millones del país.

Sugerencia

Por ello y más, ante la incapacidad de encontrar el punto medio, entre salarios, cobros de alquiler, ganancia y precios de productos y servicios, la solución inmediata parece ser el cargo ‘sugerido’ de 18% o más por servicio.

Pero Caballero, que también es delegado del sindicato Unite Here que representa a sus compañeros de trabajo, no quiere que el cargo adicional sea una sugerencia porque ello pondría en peligro una buena parte de lo que ganan.

“La mitad de nuestro salario viene del pago adicional que hacen los clientes que atendemos, así que ese cargo por servicio no debe ser una sugerencia”, planteó el joven camarero, que es padre de familia y pronto cumplirá 25 años de edad.

“Debe ser lo que es, un cargo por servicio porque es parte del salario y no es propina a elección como muchos creen”, puntualizó.

No obstante, hay quien dice, como el comisionado condal José Pepe Díaz, que presentó la moción que legalizaría el cargo por servicio, que es necesario poner ‘sugerido’ para darle al cliente la habilidad de “reducir o eliminar” el monto adicional si no está satisfecho con el servicio.

Por otra parte, el comisionado argumentó que “preservar la probabilidad de pedir propinas en el aeropuerto es necesario, ya que muchos viajeros del extranjero provienen de otras culturas, en las que dar propina no es común”. “Prefiero llamarle cargo por servicio en vez de propina”, expuso Wendi Walsh, secretaria del sindicato Unite Here en el sur de la Florida, que atiende la empleomanía en restaurantes y otros servicios en los aeropuertos de Miami y Fort Lauderdale. “Además del desconocimiento de la costumbre”, alegó Walsh “hay empleados, como la gente de color, que reciben hasta un 15% menos que los demás, y eso también es corregido con la sugerencia automática”. La propuesta de Díaz plantea la sugerencia de hasta el 18% “siempre y cuando se ponga claramente en la factura que se trata de una propina sugerida y que puede ser substraída o cambiada a discreción del cliente”.

“Los clientes ya tienen derecho a hacer eso, aunque no pongamos ‘sugerido’ en la factura”, señaló Caballero.

Sin embargo, a Caballero le preocupa que si “ponen sugerido”, un cliente que se sienta insatisfecho con la comida o lo que consuma, y no precisamente el servicio, termine eliminando “la sugerencia”, sea porque “la carne estaba muy cocinada o porque le sirvieron la margarita en una copa plástica”.

Salario digno

El año pasado, cuando la Comisión condal discutió los términos del nuevo salario digno, Caballero y sus compañeros abogaron para ser incluidos.

Entonces, el joven camarero declaró que “fueron dejados fuera por mucho tiempo”, desde la primera vez que un ley similar en Miami-Dade fue establecida, en 1999.

“Es hora de cambiar eso”, apuntó en aquel momento.

El joven camarero mantiene la posición y plantea que si el sueldo de los camareros fuera regido por la ley condal de salario digno, como el resto de los empleados del aeropuerto, no habría necesidad de cobrar un cargo por servicio.

“Estaría bien con eso, siempre y cuando tenga un salario firme. Nuestro problema radica en que no queremos trabajar por cinco dólares la hora”, explicó.

“Si los empleadores estuvieran dispuestos a pagar (el salario digno), estuviéramos teniendo otro tipo de conversación pero no es el caso”, valoró la secretaria del sindicato.

Precios

Los altos precios en el aeropuerto tampoco ayudan a los clientes a pagar los cargos por servicios o propinas.

“El aeropuerto cobra grandes sumas por tener un restaurante, un bar o una tienda. Incluso cobra un porcentaje de los ingresos, una especie de impuesto, así que es imposible subir el sueldo de un camarero de $5.44 a $16.40 por hora”, alegó Mario, asistente del administrador de uno de los restaurantes de la terminal aérea, que pidió no mencionar el nombre del local.

Para ello, para pagar el sueldo digno, “el empleador tendría que arriesgarse y subir los precios de los alimentos y bebidas, pero subirlos drásticamente hasta un 40% tal vez, para recabar los fondos y aumentar el salario”, formuló el asistente de administración.

Empero, Caballero mencionó como los precios suben sin que ello signifique aumento de sueldo.

“Hace cinco años, cuando comencé a trabajar en el restaurante, una hamburguesa con queso constaba 11 dólares”, recordó Caballero.

“Ahora, la misma hamburguesa con queso cuesta 16 dólares. Así que imagina que alguien pida una hamburguesa y una margarita, y luego vea que las dos cosas juntas le cuestan 40 dólares. El cliente se sentirá ofendido y no pagará el cargo por servicio si es sugerido”, explicó.

“Ese fue nuestro gran problema antes y no queremos volver a pasar por eso”, concluyó.

Tal vez una voz distante, ajena a la cultura de las propinas, tenga la respuesta implícita en una interrogante. “Los restaurantes y bares suelen ser más caros en los aeropuertos. Eso sucede en todos los países”, opinó Sandra, una española que saboreaba un mojito en uno de los bares de la terminal aérea miamense.

“No entiendo por qué”, continuó “si todo en el aeropuerto de Miami es igualmente caro y todos, gobierno y locales, recaban dinero, no pueden pagarle un salario digno a un camarero”.

 

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