DORAL. -Llegó al mundo en 1921 y esta semana cumple 100 años. Josefina García González, una caraqueña nacida en Sabana Grande y criada entre La Guaira, Caracas y Carapita, se mantiene lúcida. Tiene una claridad que se expresa en cada frase que pronuncia. Aunque su cuerpo muestra el paso inevitable del tiempo, su mente alberga recuerdos casi fotográficos de lo que tuvo que vivir para sacar adelante a sus siete hijos en una Venezuela agitada por la política, con un sinfín de procesos que a Josefina no les fueron indiferentes. Además, migró a los Estados Unidos y vivió en Miami durante tres años desde 1959, justo cuando se produjo la primera oleada del exilio de cubanos que huían del régimen recién instaurado por Fidel Castro.

Este centenario lo celebra en la ciudad de Doral, donde reside desde hace 5 años. Asegura que cada sábado lee con atención DIARIO LAS AMÉRICAS, y una vez que lo recibe lo abre directamente en la página de opinión para conocer de qué hablará el analista y abogado Asdrúbal Aguiar. “Siempre me ha gustado la política. Viví el nacimiento del partido COPEI en Venezuela y desde ese entonces soy copeyana. Jovito Villalba, Rafael Caldera, entre tantos otros. Recuerdo los que participaron en derrocar a Marco Pérez Jiménez. Rómulo Betancourt…”, suspira mientras comenta con un dejo de nostalgia.

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Una Caracas diferente

El 16 de febrero de 1921 Caracas era una ciudad pequeña. Ella nació en Sabana Grande, pero sus abuelos Venancio y Manuela vivían en La Guaira, por lo que pasaba largas temporadas en su casa frente al muelle, donde quedaba la estación de tren. Recuerda que sus tías recibían clase de pintura con el maestro Armando Reverón.

En época escolar vivía junto a su familia en una finca que tenía su padre a las afueras de la capital, en Carapita, (actualmente dentro del municipio Libertador), parroquia de Antímano, donde criaba ganado y producía leche para la venta. Estudió su primaria en el reconocido Colegio de las Monjas Francesas en la esquina de Llaguno. El recuerdo viene con una gran sonrisa. Allí le enseñaron a tener “una buena letra”, a tener buena ortografía. También aprendió a bordar, a tejer y algo de francés. Al salir de clases, junto a sus hermanas Margot y Alicia caminaba hasta la esquina de San Francisco en donde las recogía el chofer de la finca y las llevaba de regreso a la finca en Carapita. Los varones estudiaban internado con los padres salesianos.

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Celebrando su matrimonio.  José Roberto Ponce y Josefina García de Ponce.

Celebrando su matrimonio. José Roberto Ponce y Josefina García de Ponce.

Entre los recuerdos de su juventud, comenta que una de las cosas que más le gustaba era patinar. Recorría largos trayectos desde su casa hasta la avenida Páez de El Paraíso (a unas 10 millas de distancia).

Años más tarde se casa con José Roberto Ponce, un joven vecino de la parroquia Antímano. Tuvieron siete hijos: Liliana, María Teresa, José Luis, Fernando, Eleonora, Caridad y Marianella. De los siete, cinco se reunieron esta semana en Miami para celebrar tan importante fecha.

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Josefina García junto a sus hijos en Miami, 1960.

Josefina García junto a sus hijos en Miami, 1960.

Vivir en Miami

En 1959 viaja a Miami con sus 7 hijos. No hablaba inglés, pero sí manejaba una camioneta en la que los llevaba al colegio. Estaba decidida a sacar a su familia adelante. Estando en Miami fue testigo de la llegada de decenas de cubanos que huían de la dictadura de Fidel Castro. Conoció de cerca testimonios de aquellos que vivieron el sufrimiento de los fusilamientos despiadados que impuso Castro durante los primeros años de su afianzamiento en el poder. Recuerda con claridad ver la llegada de los niños y jóvenes que salieron de Cuba por intermedio de la operación “Peter Pan”, una situación que describe como dolorosa. Recuerda a familias enteras haciendo cola para recibir algo de comida en la Torre de La Libertad y cómo la comunidad se organizaba para ayudarlos.

En el sur de la Florida vivió dos fuertes huracanes, cuando no se sabía ni por dónde llegaban ni la intensidad de sus vientos. “Había que protegerlos a todos en casa, con provisiones para esperar a que pasara”. Vivió en un Miami que estaba bajo la amenaza de los misiles rusos emplazados a 90 millas, en plena Guerra Fría, pero también disfrutó de una ciudad que tenía la piscina de Venetian Poll en Coral Gables, donde iba los domingos o al Parrot Jungle.

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Cuando Josefina vivió con sus hijos en Miami, paseaban por el bulevar de Biscayne. Foto de febrero que aún era época de frío en el sur de la Florida.

Cuando Josefina vivió con sus hijos en Miami, paseaban por el bulevar de Biscayne. Foto de febrero que aún era época de frío en el sur de la Florida.

Regreso a Venezuela

En 1962 regresa a Caracas a vivir en democracia. Como buena copeyana iba a los mítines de Copei en El Silencio al oeste de Caracas. Llenaba su carro con sus hijos y con sus primeros nietos. Tenía los implementos necesarios para hacerse sentir. Maracas, pitos y banderas verdes.

Años más tarde vino el “Caracazo” en 1988 (Revuelta popular desatada por el incremento del precio de la gasolina). Luego de dos intentos de golpe de Estado, Hugo Chávez llega al poder en 1999, y allí es cuando Josefina no dudó en decirle a su familia que había que irse de Venezuela. “Aquí llegó el comunismo. Quieren acabar con el país. Fidel Castro, quiere hacer con Venezuela lo que hizo con Cuba. Van a llegar los guerrilleros” expresaba con preocupación.

En 2005, decidida a dejar nuevamente su patria le pide a uno de sus hijos que era ciudadano en EEUU que la reclamara, para hacerse ciudadana americana y así poder ayudarlos a todos a salir del país.

Aunque vive a miles de kilómetros de distancia, Josefina se levanta pensando en su país. Lamenta lo que se ha vivido y asegura con nostalgia que “perdimos nuestra Patria. Hacen falta un Rómulo Betancourt, un Jovito Villalba, ¡o un Rafael Caldera! Tenemos que rezarle mucho a la Virgen de Coromoto para recuperar a Venezuela”.

Este martes 16 de febrero Josefina celebró rodeada de sus afectos. Unos pudieron viajara hasta Miami, pese a la pandemia. (Todos hicieron cuarentena antes de estar cerca de ella). Otros se conectaron por internet, para juntos como familia, poder celebrar el cumpleaños número 100 de esta venezolana que a pesar de estar lejos sigue con el pensamiento en su patria.

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Josefina mejor conocida como Titita con sus hijos  Liliana, José Luis, Fernando, Caridad y Marianella, en Doral.

Josefina mejor conocida como Titita con sus hijos Liliana, José Luis, Fernando, Caridad y Marianella, en Doral.

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