MIAMI. - “A nosotros nunca nos enseñaron que Cuba había sido realmente una república independiente”.
El periodista Roberto Hechavarría Pilia reflexiona sobre la importancia de la instauración de la República de Cuba en 1902, el intento del castrismo por borrar esa etapa de la memoria nacional y el papel del periodismo independiente en la recuperación de la identidad y la historia cubanas
MIAMI. - “A nosotros nunca nos enseñaron que Cuba había sido realmente una república independiente”.
La frase del periodista cubano Roberto Hechavarría Pilia resume el vacío histórico con el que crecieron varias generaciones formadas bajo el relato oficial del castrismo, donde el 20 de mayo apenas aparecía en los libros escolares y la etapa previa a 1959 era presentada como una “neocolonia” subordinada a Estados Unidos.
Sin embargo, periodistas independientes, creadores digitales y nuevas plataformas informativas han comenzado a rescatar el significado histórico de aquella fecha como parte de un debate más amplio sobre memoria, identidad y futuro democrático para la isla.
En entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS, Hechavarría Pilia, periodista cubano y director de Cubanet, aseguró que la instauración de la República en 1902 marcó un punto de ruptura con el sistema colonial español y representó uno de los primeros intentos en América Latina de construir un modelo político basado en la separación de poderes y el equilibrio institucional.
“Cuba se alejó muy temprano de la concentración absoluta del poder y buscó una forma de gobierno donde existieran mecanismos de control y balance. Estamos hablando de una república donde el poder no dependiera simplemente de la decisión de una mayoría circunstancial, sino de un sistema con representatividad y límites para evitar el totalitarismo”, explicó.
A juicio del comunicador, aquel diseño institucional continúa siendo una referencia para quienes imaginan una futura transición democrática en la isla.
“Cuando recuperemos el país, debemos tener claro que no podemos regresar a sistemas donde todo dependa de una mayoría simple o de una sola figura de poder. Tiene que existir representatividad, descentralización y separación de poderes”, afirmó.
También consideró que tanto la Constitución de 1901 como algunos elementos de la Carta Magna de 1940 pueden servir de referencia para una futura Cuba democrática, aunque reconoció que cualquier nuevo diseño institucional deberá corregir errores del pasado vinculados a la corrupción y las debilidades políticas que facilitaron posteriormente el ascenso del castrismo.
A su juicio, el régimen cubano ha evitado históricamente conmemorar el 20 de mayo porque esa fecha contradice la narrativa construida desde que triunfó la Revolución de Fidel Castro.
“El castrismo siempre intentó hacernos creer que Cuba alcanzó la independencia y la libertad el primero de enero de 1959. Todo lo anterior era presentado como un desastre o como una falsa independencia”, recordó.
Según explicó, durante décadas la educación oficial limitó el estudio de la historia nacional y reforzó una visión donde la verdadera libertad solo llegó con la revolución.
“Los libros prácticamente terminaban en 1959. Si acaso estudiábamos un poco Playa Girón o la Crisis de los Misiles, pero fuera de eso se intentó borrar gran parte de nuestra memoria nacional”, apuntó.
En ese contexto, considera que existe además una estrategia deliberada para alejar a las nuevas generaciones del conocimiento sobre conceptos como la separación de poderes, el control institucional y los límites al poder ejecutivo.
“A ellos no les interesa que el ciudadano entienda cómo funciona una república ni cómo se separan los poderes. El sistema cubano está diseñado alrededor de la centralización absoluta”, manifestó.
De acuerdo con el entrevistado, parte del trabajo del periodismo independiente consiste precisamente en recuperar esa memoria histórica y reconstruir elementos de la identidad nacional que, asegura, el régimen intentó sustituir por una visión ideológica asociada exclusivamente con el castrismo.
“La cubanía va mucho más allá del período comunista. Nosotros tenemos la responsabilidad de conservar nuestras tradiciones, nuestra historia y ese sentimiento de pertenencia nacional”, expresó.
También destacó el impacto que han tenido internet, las redes sociales y las nuevas plataformas digitales en la difusión de temas históricos entre las generaciones más jóvenes.
“Hoy cualquier persona consume contenido constantemente desde un teléfono. Por eso es tan importante que existan productos frescos y rigurosos que rescaten hechos históricos que el régimen siempre trató de esconder”, indicó.
Fundado en 1994, CubaNet es considerado el medio independiente cubano más antiguo. Su líder defendió además la importancia de preservar archivos periodísticos como forma de documentar violaciones de derechos humanos, acontecimientos históricos y hechos silenciados durante décadas dentro de la isla.
“Tenemos la responsabilidad de conservar esos archivos porque ahí está documentado todo lo que el régimen quiso ocultar durante años. Desde los años 90, la prensa independiente ya reportaba hechos que el Estado trataba de esconder, y mantener viva esa memoria también es una forma de resistencia”, señaló.
El periodista también reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la prensa independiente cubana, particularmente entre quienes crecieron bajo el sistema educativo impuesto por el castrismo.
“No somos inmunes al adoctrinamiento. Muchos crecimos estudiando en escuelas castristas y hemos tenido que pasar por un proceso constante de desintoxicación y aprendizaje”, admitió.
Y aseguró que "el rol más importante del periodismo independiente llegará en una futura Cuba democrática, cuando corresponda fiscalizar a los nuevos liderazgos políticos para evitar la repetición de modelos autoritarios".
Como ejemplo de los riesgos de una transición fallida, mencionó el caso de Nicaragua, país que regresó al autoritarismo con el retorno de Daniel Ortega al poder en 2007, luego de haber recuperado la democracia en 1990.
“Salir del castrismo no garantiza automáticamente que el país no vuelva a caer en otra dictadura. El trabajo del periodismo será vigilar al poder para que la historia no vuelva a repetirse”, subrayó.
Para Hechavarría Pilia, rescatar el significado del 20 de mayo no implica únicamente mirar hacia el pasado, sino recuperar una idea de país que, asegura, el castrismo intentó borrar durante décadas.
“Por suerte, nuestra profesión nos llevó a estudiar la verdadera historia de Cuba y entender que nuestra independencia no comenzó en 1959. El 20 de mayo representa un faro de esperanza al cual aferrarnos cuando pensamos en una futura Cuba libre”, concluyó.

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