Así lo confirmó a The Miami Herald: “Siempre había tenido la idea de servir otros dos años aquí [en la Cámara en Washington] y después como alcalde del Condado [Miami-Dade]”.

En los cuatro años que estuvo en el Congreso, primero durante la presidencia de Barack Obama y después durante la de Donald Trump, hubo temas que llamaron la atención del congresista no sólo por el distrito que representaba (el 26, con una fuerte y numerosa comunidad latina) sino por su ascendencia cubana: el medio ambiente, la salud y la reforma migratoria.

Durante la era Obama pudo navegar sin mayores contradicciones por esos temas, con la única excepción de la llamada normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, con la apertura de embajadas, en Washington y La Habana.

Curbelo se opuso, junto a sus colegas Ileana Ros-Lehtinen, Mario Díaz-Balart y el senador Marco Rubio, a esa política que los republicanos calificaron de “apaciguamiento” con los Castro.

Tuvo que enfrentar, además, el hecho de que su distrito tenía una de las mayores inscripciones al Obamacare, incluidos los subsidios que recibían las personas de bajos recursos por cuenta de la ley de salud asequible. En 2010, no hubo un solo voto del partido de Curbelo a favor del Obamacare, y de ahí en adelante los republicanos en la Cámara y el Senado buscaron, sin éxito, derogar esa ley.

En el campo migratorio, cuando se postuló a la reelección, en 2016, tenía sobre la mesa el tema de los refugiados cubanos. En ese entonces, cuestionó que los nacidos en la isla y los residentes en Estados Unidos bajo el estatus de refugiados (con el argumento de que eran perseguidos políticos en Cuba) regresaran una y otra vez a su país.

El factor Trump

En 2016, ganó la reelección de manera cómoda a su contrincante, el demócrata Joe García. Ese mismo año, resultó electo Trump y los republicanos pudieron quedarse con la Cámara y el Senado.

Por lo tanto, tuvieron la posibilidad de derogar y reemplazar el Obamacare, pero no lograron ese objetivo. Lo que sí eliminaron fue la obligación de comprar un seguro de salud, so pena de multa. En todo ese proceso, Curbelo votó con el Partido Republicano.

En el tema migratorio, al final no hubo mayores avances, por lo menos desde la perspectiva que buscaba Curbelo: sacar adelante una reforma migratoria, en la que se aclarara la situación de las personas que reciben DACA (el alivio migratorio para los que llegaron a Estados Unidos siendo niños, traídos por sus padres indocumentados) y resolver de manera permanente la situación de los “dreamers” (jóvenes indocumentados).

En su proyecto, que naufragó en la Cámara, cerca de dos millones de personas habrían logrado un camino hacia la ciudadanía. Pero ni los demócratas y el sector más radical de su partido aceptaron esa iniciativa legislativa.

La Florida

Curbelo ha logrado pasar por encima de su partido en el tema ambiental. Acepta sin problemas el fenómeno del calentamiento global y sabe que algunas ciudades del condado Miami-Dade ya están sintiendo los rigores del cambio climático.

En una entrevista para DIARIO LAS AMÉRICAS, el pasado mes de septiembre, apoyó la decisión de los comisionados de Miami-Dade de darle luz verde a la solución de autobuses rápidos para el sur del condado, a pesar de que siempre se habló de la extensión del Metrorail hasta Florida City.

También respaldó la extensión hacia el oeste de la 836 (Dolphin Expressway), a pesar de que su colega en el Senado, Marco Rubio, se ha opuesto a ese proyecto porque podría poner en peligro la restauración de los Everglades. Por lo tanto, condicionó los fondos federales a esa extensión a un diseño que no perjudique el trabajo ambiental.

En la elección especial del distrito 5 de Miami-Dade, en la que Eileen Higgins (demócrata) derrotó a Zoraida Barreiro (republicana), algunos observadores políticos indicaron que ya era claro que el partidismo había entrado en el debate electoral condal, a pesar de que en la Constitución de Miami-Dade se establece que las campañas por escaños en la Comisión y la alcaldía no son partidistas.

La elección por el distrito 8, en 2014, cuando Daniella Levine Cava (demócrata) derrotó a Lynda Bell (republicana), fue una competencia que tuvo claros tintes partidistas, como lo afirmaron en su momento los analistas políticos.

¿Se ha convertido en fórmula ganadora “politizar” las campañas condales y movilizar a la base bajo el influjo de la competencia entre demócratas y republicanos?

En ese contexto, la mayoría de los posibles candidatos a reemplazar al alcalde Carlos Giménez podrían encajar en esas candidaturas “militantes”: Carlos Lopez-Cantera (republicano), Esteban Bovo (republicano), Carlos Curbelo (republicano), Daniella Levine Cava (demócrata), Alex Penelas (demócrata).

El superintendente escolar de Miami-Dade, Alberto Carvalho (independiente), y el comisionado Xavier Suárez (independiente) han tratado de mantener una posición no partidista. El primero, en el tema migratorio, por ejemplo, se enfrentó al alcalde Giménez. El segundo, ha tenido agrias discusiones con Giménez en el tema del transporte y en el uso del medio centavo.

Pero los dos podrían estar más cerca de la agenda demócrata, y eso determinaría de alguna manera su estrategia.

¿En todo esto, cómo encontraría su espacio político Curbelo, con todo el bagaje, para bien y para mal, que trae de su paso por la Cámara federal?

Queda aún más de un año para cualquier decisión. A partir de enero de 2019, los demócratas empiezan a ejercer como mayoría en la Cámara de Representantes, con todo lo que eso pueda significar.

Si bien la pelea por la alcaldía de un Condado parecería a leguas de distancia de las rencillas políticas en Washington, la polarización política puede teñir de azul o rojo el debate condal. Nada está escrito, por ahora.

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