sábado 11  de  abril 2026
FAMILIAS NECESITADAS SIN CASA

La otra cara del lujo de vivir en Miami

En este momento, cuando hay zonas de grandes proyectos arquitectónicos que cuestan miles de millones de dólares y cuando han subido los precios de las propiedades, cabría preguntarse qué pueden hacer los constructores para que todos los sectores de la sociedad, en todos los niveles de ingresos, puedan criar a sus familias, vivir de una manera cómoda y contribuir al crecimiento económico de la comunidad.

Cualquier turista que pase por los grandes edificios que se están construyendo en el downtown de Miami o en la zona de Brickell, no se imaginaría que Miami tiene el porcentaje más alto de hogares trabajadores en todo Estados Unidos, que gasta más de la mitad de sus ingresos en pagar los costos de su vivienda, sea propia o alquilada.

Además, alrededor de 70 mil personas están en la lista de espera para ocupar una vivienda en uno de los proyectos públicos que existen o se están construyendo en el Condado Miami-Dade.

A partir de esta crisis, que golpea a los hogares de bajos ingresos, la Coalición por los Indigentes organizó una serie de conferencias sobre vivienda accesible en el Miami-Dade College. En ella participaron no sólo expertos en el tema, sino los alcaldes del Condado y de la ciudad de Miami, constructores y personas vinculadas al sector financiero.

Este último sector es clave para poner en ejecución diversas estrategias con el fin de conseguir que los constructores no sólo desarrollen proyectos de lujo –como es el caso de Miami-sino que se comprometan a participar en un proyecto de vivienda accesible para familias trabajadoras.

Ciudad internacional

De acuerdo con Bobbie Ibarra, directora ejecutiva de MCH,  “si queremos tener una ciudad de talla mundial, también necesitamos hacerla accesible para toda la población. Reconocemos que, hoy por hoy, es muy difícil vivir aquí en Miami. Entonces,  qué podemos hacer de manera colectiva -gobierno, negocios  y organizaciones no lucrativas- para el desarrollo de la comunidad”.

En este momento, cuando hay zonas de grandes proyectos arquitectónicos que cuestan miles de millones de dólares y cuando han subido los precios de las propiedades, cabría preguntarse, según Ibarra, “qué pueden hacer los constructores para que todos los sectores de la sociedad, en todos los niveles de ingresos, puedan criar a sus familias, vivir de una manera cómoda y contribuir al crecimiento económico de la comunidad.”

Según cifras de la MCH, el área de Hialeah tiene los precios más altos de alquiler. Eso quiere decir que, de un ingreso de 29.000 dólares, el 36% se dedica a la renta. “Esta situación es la peor del país”, expresó Ibarra.

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Vivienda para todos

En los últimos 20 años, hubo 25 mil proyectos financiados por los gobiernos locales y estatales. De ellas, sólo 1.300 fueron para personas de muy bajos ingresos. “Tampoco hay proyectos que mezclen diversos ingresos, eso es lo que nosotros queremos promover”, añadió Ibarra.

Ana Castilla, miembro de la junta directiva de MCH, y vicepresidenta de desarrollo comunitario de TD Bank,  cree que “nunca hemos tenido la visión y el propósito de decir que vamos a utilizar nuestro crecimiento para beneficiar a toda la comunidad”. Además, advirtió que “tenemos que pensar como comunidad entera de cómo nos vamos a beneficiar del crecimiento de la ciudad”.

Desde esa perspectiva, Castilla hizo énfasis en que “la vivienda afecta la salud, el empleo, la educación, el tránsito. Es el tejido de la economía”.

 

 

 

 

 

 

 

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