viernes 2  de  diciembre 2022
MIAMI-DADE

Miami-Dade: más beneficios a comisionados sería un arma contra ellos

El aumento de miles de dólares al gasto personal de representantes del pueblo incomoda a muchos, cuando el pueblo padece la inflación

Por JESÚS HERNÁNDEZ 30 de septiembre de 2022 - 16:09

MIAMI.- El aumento de beneficios a los comisionados de Miami-Dade, que fue añadido por los propios legisladores del condado al presupuesto condal, dispara el debate, en medio de las circunstancias de inflación que sufre la población.

De hecho, la Comisión de Miami-Dade no ha recibido un aumento en los últimos 20 años, pero incrementar el presupuesto de gastos, de 54.000 a 138.000 dólares, lo que equivale a una adición de 255%, para costear asuntos de automóvil, gasolina, atención médica, etc., mientras el electorado padece los golpes de la inflación, es el tema de conversación en la palestra pública.

El suntuoso incremento provee una contribución a la jubilación de 61.000 dólares al año, que actualmente es de solo 11.500 al año.

“No es el gasto lo que duele. Serían un millón y algo de dólares que suman a los 10.000 millones del presupuesto. Pero duele más que lo hagan precisamente ahora cuando todos tenemos que pagar más por todo y nadie nos da un aliciente monetario”, comentó Francisco Gutiérrez, un activista comunitario que trata de reunir firmas para presentar una queja formal que podría llevar a un referendo para reprender, de alguna manera, a los nueve comisionados que dijeron sí al aumento de beneficios.

En realidad, los gastos de la ciudadanía aumentan. El índice inflacionario de agosto se sitúa en 8.3%, cuando el precio del servicio de agua potable y alcantarillado en Miami-Dade está previsto que aumente 10%, mientras la Junta Escolar planea alargar la vigencia del impuesto adicional para mantener escuelas y salarios de profesores.

“Nos dijeron que pagaríamos menos impuestos por la propiedad, que bajaron el amillaramiento 1%, y resulta que pagaremos entre 2% y 9% más que el año pasado”, subrayó Gutiérrez.

A diferencia de otros países, donde el impuesto a la propiedad es inferior, en Estados Unidos los propietarios de viviendas llevan una buena parte de la carga de ciertos servicios públicos, como bibliotecas, escuelas públicas y deudas adoptadas en referendos, entre otras.

Hace apenas 10 años, el electorado de Miami-Dade rechazó un aumento salarial de 6.000 a 92.097 dólares al año, lo que puso en la lupa cualquier intento de aumentar los beneficios a los 13 comisionados.

En oportunidades anteriores el rechazo fue igual, y por ello aumentar salario o beneficios a comisionados, funcionarios públicos o cualquier empleado gubernamental, es un tema muy espinoso. Es muy delicado.

Maneras

Muchos cuerpos legislativos, incluso el Congreso de la nación, añaden apéndices al presupuesto que no están relacionados con el tema principal, pero el asunto de salarios y beneficios es un tema que no logra cuajar en la fórmula de aceptación popular en Miami-Dade.

“La gente, sobre todo el votante, que pone y quita comisionados, no ve con buenos ojos colocar ese aumento entre líneas de un presupuesto”, alegó el consultor político Andrés Sánchez, de la firma Sánchez & Associates.

“Cuando hacen eso, de esa manera, muchos lo interpretan como una jugada rara”, apuntó.

“Es una situación que pudiera convertirse en un arma contra ellos”, anticipó.

Entonces, ¿por qué no someten la propuesta a un plebiscito?, “porque saben que perderían”, contestó el consultor político.

El comisionado Oliver Gilbert, que promovió la moción, alegó en el pleno de la reunión condal que el aumento “corrige lo que juntas anteriores no hicieron” para mejorar las compensaciones en montos menores cada año.

Gilbert reconoció que el aumento “conmociona el sistema”, incluida la opinión pública, pero que ello se hubiera evitado si se hubieran adoptado paulatinamente “pequeños incrementos” en el pasado.

DIARIO LAS AMÉRICAS contactó a los 13 comisionados, para obtener explicaciones, pero solo obtuvo respuesta de la comisionada Eileen Higgins: “He votado en contra del aumento por dos razones: Primero, sabía exactamente cuál era el nivel de salario cuando me postulé para comisionada del Condado. No es mucho, pero quería servir a los residentes del Distrito 5 y el salario no me importaba. En segundo lugar, creo que era importante abordar el tema de manera transparente, donde pudiéramos tener un diálogo abierto entre los comisionados y el público. Desafortunadamente, eso no ocurrió.”

En efecto, los comisionados Oliver Gilbert, José “Pepe” Diaz, Danielle Cohen Higgins, Kionne McGhee, Jean Monestime, Keon Hardemon y Javier Souto votaron a favor del aumento de beneficios, mientras René Garcia, Eileen Higgins, Sally Heyman, Rebeca Sosa y Raquel Regalado votaron en contra. Joe Martínez no votó tras ser suspendido el martes 20 por acusación pendiente de supuesto soborno.

Pueblo

Marta, vecina de la Pequeña Habana y jubilada, recibe un pago mensual de 984 dólares, lo que equivale a 11.808 dólares al año, lo que la sitúa por debajo del nivel de pobreza establecido: 12.880 dólares al año.

“De ahí pago la renta del cuarto donde duermo, que son 750 dólares al mes, y me quedo con 284 para comer y pagar otras cosas. Por suerte, logré que me dieran 130 dólares de ayuda suplementaria con Food Stamps. Ahora, al menos, puedo almorzar y cenar algo ligero”, explicó.

Acorde con los datos publicados por la organización Miami-Dade Matters, que valora los índices del nivel de vida, la salud y otros pormenores de la población en nuestra zona, cerca de 90.000 personas que viven por debajo del índice de pobreza representan el 21% de la población de la tercera edad en Miami-Dade.

“Cuesta trabajo entender que unos se aumentan los beneficios, cuando muchos otros apenas pueden alimentarse bien”, reclamó Santiago, que vive en Miami Beach. “Cuesta trabajo entender que unos se aumentan los beneficios, cuando muchos otros apenas pueden alimentarse bien”, reclamó Santiago, que vive en Miami Beach.

Asimismo, Mario, que tiene su casa pagada, pero tiene que pagar 1.850 dólares por impuestos a la propiedad y 4.100 por el seguro contra huracanes al año, aseguró que tiene que hacer “malabares” para pagar electricidad, agua y alimentación.

Con 1.160 dólares de jubilación al mes, no es mucho lo que Mario puede hacer. Tras pagar las facturas mensuales y la comida más económica, a este jubilado, que dejó de tener automóvil para ahorrar, apenas le quedan 600 dólares para guardar y pagar impuestos y seguro.

“Me gustaría ver a nuestros ‘servidores públicos’ (de Miami-Dade) dar el ejemplo de ahorro”, señaló, “en vez de asignar más dinero para sus gastos. A mí nadie me da más, si acaso unos dólares más cada año, pero son muchos más los que tengo que gastar para vivir”, concluyó.

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