jueves 30  de  mayo 2024
POLÉMICA

Miami Seaquarium vs Miami Dade: el cuento de la buena pipa

Las puertas del Seaquarium permanecen abiertas con todo y orden de desalojo. La alcaldesa, una comisionada y el jefe de operaciones invierten capital político y tiempo en esta batalla repleta de lagunas

Diario las Américas | YOANDY CASTAÑEDA LORENZO
Por YOANDY CASTAÑEDA LORENZO

MIAMI.- ¿Quieres que te ha el cuento de la buena pipa? NO. Yo no te digo que no, yo digo que si quieres que te haga el cuento de la buena pipa. ¿A cuántos nos colmó la paciencia este letargo de monólogo de la infancia? Una historia sin fin donde al parecer nadie sale ganando. La novelista británica Mary Anne Evans, conocida bajo el seudónimo de George Eliot dijo: “Los animales son buenos amigos, no hacen preguntas y tampoco critican” pero, en medio de esta irracionalidad pueden disputar o ser el centro de encarnizadas batallas. Ellos no conocen el conflicto legal, a diferencia del ser humano, cuando inmerso en intereses se lanzan unos contra otros izando distintas banderas posicionales.

Reflejo de la problemática anterior es el culebrón del “estira y encoge” entre el Condado de Miami-Dade y The Dolphin Company, la empresa arrendataria del Seaquarium. En una saga de nunca acabar y bajo la justificación de presuntas violaciones, la alcaldesa Daniella Levine Cava anunció que rescindía unilateralmente el contrato y la compañía en cuestión, desafió la orden de desalojo e interpuso una demanda millonaria. La fecha del ultimátum era el 21 de abril de 2024. La medida se basa en un historial de violaciones preocupantes, relacionadas con el mantenimiento inadecuado de la propiedad y las condiciones de vida de los animales, contraviniendo, supuestamente, la legislación y los términos contractuales acordados.

Cuando el contrato de gestión de la instalación pasó de Palace Entertainment Holdings a MS Leisure Company Inc en marzo de 2022, Levine Cava enfatizó la prioridad de asegurar altos estándares de cuidado y bienestar animal, especialmente para la orca Lolita (Tokitae), una figura emblemática del parque. (Ya fallecida). El contrato estipulaba que The Dolphin Company, como arrendatario, debía retirar a Lolita y su compañero delfín Li, además de operar el Seaquarium en cumplimiento con las leyes federales, incluida la Ley de Bienestar Animal, y mantener diversas certificaciones, entre ellas la de la Alianza de Parques y Acuarios de Mamíferos Marinos (AMMPA).

Sin embargo, de la fecha hasta hoy, The Dolphin Company recibió múltiples citaciones del Departamento de Agricultura (USDA) por deficiencias en la atención veterinaria, manejo inadecuado de las instalaciones y falta de higiene. Además, la ausencia de certificaciones y la falta de informes sobre programas de conservación y educación han agravado la situación.

El informe del USDA del 28 de noviembre pasado encontró piscinas para delfines en mal estado, altos recuentos de bacterias en el agua donde se mantienen los mamíferos marinos y numerosas áreas de crecimiento de moho negro junto con pintura burbujeante dentro del recinto de los pingüinos.

Edwin González, director ejecutivo de The Dolphin Company, refuta las acusaciones, argumenta el cumplimiento de las regulaciones y el compromiso con el bienestar animal. González señala y acusa directamente al condado de tergiversar las acciones correctivas tomadas por el Seaquarium y cuestiona la validez de la terminación del contrato.

En una carta al director de Operaciones de Miami-Dade, Jimmy L Morales argumenta que el ensañamiento de la alcaldesa pasó por alto los esfuerzos sustanciales y las contribuciones realizadas para garantizar el bienestar de los animales marinos. Además, tras una exhaustiva revisión interna y consultas con expertos independientes, afirma haber encontrado evidencia sólida que contradice las afirmaciones del condado.

La empresa arrendataria sostiene que los motivos para la terminación del contrato carecen de fundamento, tanto en términos fácticos como legales. González destaca las mejoras realizadas por la empresa en las plataformas flotantes y jaulas, para lo que se destinaron aproximadamente 200.000 dólares.

Asimismo, señala que el trabajo de reparación en curso ha llevado tiempo debido al grado de deterioro de las instalaciones en el momento en que The Dolphin Company asumió el arrendamiento hace poco más de dos años. Lo cual ha derivado en una inversión cercana a los 2 millones.

Entretanto, Morales enfatizó en el compromiso de la administración de garantizar el cuidado adecuado de los animales, ya sea en el Seaquarium o en otro lugar, siguiendo estrictamente la ley y buscando el mejor futuro para el sitio.

La situación, no obstante, ha generado reacciones encontradas entre los visitantes del Seaquarium.

María Estrada, una residente de Miami, dijo a DIARIO LAS AMERICAS que: “Uno está acostumbrado a todos estos juegos políticos y nunca en realidad sabe a ciencia cierta que se esconde detrás de las decisiones. Hay que ver a quien beneficia el cierre, a manos de quien va a parar los terrenos o el alquiler. Cuando se sepa la pista del dinero la idea será más clara. Por lo pronto lo ciento por los niños que no podrán visitar la instalación y tener contacto con la flora y fauna marina”.

Mientras tanto, Josefina Cabrera, de Hialeah, opina que “tantos los zoológicos como los acuarios son crueles. Deberían cerrarlos todos, aunque reconozco que aquellos animales que nacen y crían en cautiverio podrían enfrentar demasiados obstáculos para sobrevivir en un hábitat natural”.

Por su parte, los empleados de la instalación se muestran sorprendidos por la situación y defienden su dedicación al cuidado de las especies.

En esta partida de ajedrez comercial, el Seaquarium inició una demanda federal contra el condado. El extenso escrito de 32 páginas enumera una serie de quejas que incluyen prácticas regulatorias percibidas como injustas, incumplimiento de contrato, daños económicos y perjuicios a su reputación. Se busca una compensación de 35 millones. Este movimiento legal añade una nueva dimensión de complejidad a la disputa y plantea interrogantes sobre el futuro, no solo del Miami Seaquarium, sino de la relación condal con empresas privadas.

Animales en rifa

En medio de este enfrentamiento legal entre el Seaquarium y el Condado queda en suspenso el destino de los animales, el empleo de cientos de trabajadores y el futuro de esta icónica atracción turística del sur de Florida.

La edil Levine Cava dijo: "Para ser claros, los animales pertenecen a la compañía, no al Condado". Explicó que el Condado no tiene la autoridad para intervenir, y que solo el Departamento de Agricultura de Estados Unidos puede hacerlo. Confirmó que Dolphin Company, como propietaria de los animales, podría transferirlos a otros parques dentro de su cartera.

La comisionada Raquel Regalado agregó que la situación varía según cada animal, ya que algunos son propiedad absoluta, otros están arrendados, y algunos podrían volver a sus arrendamientos originales.

Morales, en tanto, indicó que el Condado está elaborando planes de contingencia en caso de que Dolphin Company deje a los animales si finalmente abandona las instalaciones. Estos planes incluyen colaborar con socios federales que tienen supervisión jurisdiccional y reguladora sobre ciertos animales, así como evaluar los recursos del condado, como el Zoológico de Miami, donde sea permisible. En esos casos, sería decisión de la agencia federal y del socio privado que acoge al animal, y no del condado de Miami-Dade.

“Me preocupan los animales, a nadie parece importarles, ni al Condado ni al acuario. Esto se trata de dinero”, sostiene Carlos Padrón, un jubilado de Miami y agrega: “Esto es el cuento de la buena pipa, mientras la cosa se alarga, llegan las elecciones y hay demasiados problemas que afectan a los contribuyentes, a los que no se les presta la atención necesaria”.

Por si fuera poco, y para más leña al fuego, el USDA también encontró que las instalaciones siguen teniendo una cantidad inadecuada de empleados capacitados en el departamento de atención veterinaria, empleando solo un veterinario para cuidar a 46 mamíferos marinos, 50 aves y cientos de peces.

Al momento de esta información las puertas del Seaquarium permanecen abiertas con todo y orden de desalojo. La alcaldesa Levine Cava, la comisionada Regalado y el jefe de operaciones invierten capital político y tiempo en esta batalla repleta de lagunas. Mientras, muchos residentes en el Ccondado se preguntan realmente a quién benefician estas decisiones. ¿Quieres que te ha el cuento de la buena pipa?

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