“Nací en una familia cristiana católica, vivíamos muy cerca de la parroquia San José Obrero en Maturín de los Jesuitas [en Venezuela]. En mi infancia, mi abuela tuvo un papel fundamental en el fortalecimiento y educación en mi fe. Ingresé a la Universidad Oriente a estudiar Ingeniería Mecánica, pero siempre iba a la iglesia. En ese momento con la intención de ver chicas de mi edad y como siempre he sido inquieto, a menudo visitaba a los sacerdotes jesuitas con quienes conversaba”, rememoró el sacerdote.
Un día, según comentó, le dijo a un sacerdote, sin darse cuenta de la magnitud de lo que decía: “Yo quisiera ser como usted”, y el religioso le tomó la palabra.
De esta manera, los padres Víctor Manuel Salcedo y Jesús Guarisques lo animaron en el proceso del ingreso al seminario. “Estudié en Medellín, Colombia, y terminé la carrera de Teología Dogmática en Venezuela. Un total de siete años”.
De hecho, durante su vida como estudiante mantuvo contacto con el cardenal Jorge Urosa Savino, quien era el rector de institución, y con el actual cardenal de Caracas Enrique Baltasar Porras, quien era el vicerrector.
El padre Freites Asegura que el grupo de profesores lo hizo enamorarse de la psicología, la antropología, la sociología, la filosofía, la lógica racional y la metafísica. “Entré en el universo de querer conocer más e intentar comprender el misterio del hombre, de la persona”.
Antecedentes
El padre Freites se ordenó el 16 de julio de 1983, de manos del señor obispo Antonio José Ramírez Salaverría. Como fue el primer sacerdote nacido en Maturín egresado de este seminario, el presidente de entonces, Luis Herrera Campings, y el expresidente Carlos Andrés Pérez estuvieron presentes en una hermosa ceremonia, coordinada por el señor obispo de Maturín Antonio José Ramírez.
Su trabajo como sacerdote se inició como párroco de Quiriquire (Maturín, en el oriente de Venezuela), y capellán militar del destacamento 77 de la Guardia Nacional en Caripito. Ofreció clases en la Universidad Pedagógica Libertador, pero su espíritu inquieto lo lleva a realizar un doctorado en Teología Dogmática en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y luego un postgrado en Comunicación Social en la en la Universidad Pedagógica en Popular Autónoma en México, y allí es cuando lo nombran director del Departamento de Comunicaciones del Consejo Episcopal Latinoamericano.
Fue, además, jefe de Prensa del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), que integra las 23 conferencias de América Latina y el Caribe.
En ese tiempo recorrió América Latina para preparar la parte comunicacional y de logística de la Cuarta Conferencia del Episcopado Latinoamericano que se celebró en República Dominicana, y esa labor lo conecta directamente con el papa Juan Pablo II, quien lo nombró consultor del Pontificio Consejo de las Comunicaciones del Vaticano.
Luego, como director de Radio Vaticano para América Latina y el Caribe, acompañó al papa Juan Pablo II en sus viajes por la región.
Pedro Freitez Papa Francisco
El papa Francisco habla al padre Pedro Freitez.
CORTESÍA PADRE FREITES
Una vida en el mundo de la comunicación
El padre Freites comentó que por influencia familiar se inició en el mundo de la radio, lo que lo llevó realizar una maestría en Estudios Políticos en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, y su tesis final se trata de la incidencia del Foro Sao Paulo en América Latina.
“Es decir, toda la organización de esta estructura de criminales que integran a los movimientos subversivos de América Latina y el mundo, tales como la FARC, el ELN, el Frente Farabundo Martí, los zapatistas, Al Qaeda”, apuntó.
El padre Freites reconoció que esos estudios lo ayudaron a investigar el camino que llevaba la iglesia entonces y cuáles eran las tendencias en ese momento.
La historia del padre Freites con el régimen de Venezuela fue de encuentros y desencuentros. Conoció a Hugo Chávez durante su primera visita oficial al Vaticano y luego lo entrevistó en dos oportunidades.
“Chávez hablaba muy bonito”, señaló. “Tenía un discurso que me preocupó. Incluso le pregunté si él llevaría a Venezuela a un sistema de corte totalitarista y me dijo ‘Padre usted está loco. Cómo cree. Soy un hombre que creo en la democracia, en la libertad, en la justicia’. Pero ya yo veía esa tendencia militarista totalitaria en él”.
El padre Freites comentó que en un principio los obispos en Venezuela no creían que el gobierno de Hugo Chávez fuese contra la Iglesia católica. “Yo les decía a los obispos que debían estar muy atentos con la orientación política que le podría dar Chávez al gobierno, al Estado, a la nación. Me llegaron a decir que yo era yo era extremista radical y que yo no comprendía la realidad de Venezuela”.
Su enfrentamiento con el régimen chavista no cesó, y no ha cesado. En el año 2000 regresó a Venezuela para la Secretaría General de la Conferencia Episcopal de Venezuela, desde donde mantuvo varios debates con el gobierno por diversos temas como la Ley de educación o aquella idea de Chávez de crear una iglesia al estilo chino.
“Durante el año y medio que tuve esa responsabilidad, Chávez decía que yo tenía el diablo debajo de la sotana. Además, sufrí ataques personales, amenazas de muerte y hasta un atentado”, apuntó.
En ese momento me llamaron de nuevo al Vaticano para estar por un año al frente del colegio el Pontificio Colegio venezolano, era un cargo temporal donde estuve por 10 años y ocho meses.”
A pesar de estar tanto tiempo lejos de su país, su pensamiento vuelve al lugar donde nació. En 2015, regresó a Venezuela. Pero no pudo quedarse porque fue perseguido por el SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) por una orden de los líderes del chavismo. “Ahora tengo prohibido entrar al país, aunque no haya cometido crimen alguno”, subrayó.
Fue enviado a Miami, porque así lo solicitó, y en este momento practica el sacerdocio en St. Brendan Catholic Church.
“Desde aquí seguimos trabajando por mantener ese estandarte esa lucha por la libertad del país, porque lo que más me duele es no poder volver a Venezuela”, recalcó.
El domingo 16 de julio el padre Freites celebra 40 años de vida sacerdotal con una misa a la 1p.m. en St. Brendan Catholic Church, ubicada en el 8725 SW 32nd Street, Miami.