MIAMI.- Hay historias conmovedoras, como la de Carolina. Gente que trata de afrontar las vicisitudes económicas que suponen haber perdido el empleo, tras la suspensión de labores no esenciales por causa de la crisis sanitaria de coronavirus.

Carolina es madre soltera. Su esposo falleció hace algún tiempo y sola hace frente al crecimiento de su hijo de 11 años.

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Trabajaba en una conocida tienda de ropa donde ganaba para sobrevivir, asumir los gastos imprescindibles a diario, gracias a su mesurada manera de llevar las cuentas del hogar.

“Sin derecho a días de enfermedad o vacaciones. Si no trabajaba no ganaba”, señaló.

Y entonces arribó el coronavirus y con el dichoso bicho microscópico llegó la orden de cuidado público y la suspensión de labores que le costó el empleo a Carolina.

“A la calle”, así de sencillo, señaló. Como millones de personas en el país que perdieron sus trabajos y hoy miran al pago de desempleo como única alternativa viable “mientras esperamos que todo pase y recuperemos nuestros trabajos”, subrayó.

Finanzas, gastos

Con unos 1.600 dólares al mes que ganaba en la tienda, tras pagar los requeridos impuestos, y 350 que recibe el hijo, tras el fallecimiento del padre, apenas quedaban centavos para ahorrar.

Carolina pagaba el alquiler del apartamento el día primero de cada mes pero esta vez no pudo saldar la cuenta. No tenía con qué.

Y recibió una carta de la administración del edificio donde vive con su hijo, en la que le informan que “tiene una deuda” que pagar, 1.085 dólares para ser exactos, mientras el segundo párrafo de la notificación “demanda el pago del mencionado alquiler” o la aplicación de “la posesión del lugar, dentro de los tres días a partir del 14 de abril”.

“Me preocupé muchísimo. Recibir una carta como esa y no tener con qué pagar. Qué haría con mi hijo. Adónde iría”, preguntó la mujer.

La madre preocupada, sin mucho que hacer, llamó a una abogada que le informó que “no le podían sacar de la vivienda” al menos por ahora, dada la orden condal de Miami-Dade, incluso estatal de Florida y también federal, que prohíbe el desalojo estos días de crisis económica.

DIARIO LAS AMÉRICAS contactó la administración de Palm Plaza Apartments, localizada en 5950 SW 74 Street, en la pequeña municipalidad de South Miami, y obtuvo por respuesta que la comunicación “fue emitida para facilitar que el inquilino pudiera acudir a organizaciones” públicas o privadas “para facilitarle la adquisición de fondos” para pagar la deuda.

No obstante, ante la pregunta si la administración del edificio conoce la existencia de la orden oficial que suspende el proceso de desalojos, la respuesta fue “sí” y añadieron que “no persiguen desalojar, solo recordar que hay una deuda”, aun cuando la carta menciona la prohibida expulsión, y que la carta “ayudaría a obtener ayudas” para, por supuesto, saldar la deuda de alquiler.

En ‘tiempos normales’ el dueño de un inmueble presentaría un caso de ‘impago de alquiler’ y el tribunal dictaría una orden de desalojo en 30 días. “Hoy está prohibido. Al menos por ahora”, recalcó el abogado Luis Martínez, del bufete Martinez & Associates.

Supervivencia

Hoy Carolina y su hijo reciben 350 dólares para alimentos, gracias a la gestión que realizaron ante el departamento estatal Children and Family, que “dos semanas me contestaron con la ayuda”, reconoció.

Este monto, junto a los 350 que recibe el hijo, total 700 dólares, “escasamente da para comer y pagar alguna factura”, subrayó esta mujer que aún espera por el pago de desempleo.

“Fui una de las primeras en solicitar el pago de desempleo”, señaló. Una de las afortunadas que logró rellenar el formulario en Internet el 27 de marzo, a pesar de los múltiples fallos que aún presenta el servicio estatal.

Tres semanas después recibió una comunicación impresa en la que la autoridad estatal de asistencia económica (DEO) le advierte que “no pagará hasta que su identidad sea determinada” y le piden además “una fotocopia de la tarjeta de mi Social Security”.

Carolina recuerda la película italiana La vida es bella (1997), en la que el personaje principal emplea su fértil imaginación para proteger a su pequeño hijo de las penurias del diario vivir.

“Es un poco así como llevo la vida”, reclamó Carolina. “Él quiere estar con sus amigos, salir y tal vez hacer o disfrutar otras cosas, y yo le pongo la mejor cara y trato de convencerlo que está disfrutando más tiempo con mamá en casa”, compartiendo lo poco que hay, comentó.

En este tiempo de austeridad, Carolina trata de reservar lo mejor para su hijo mientras estudia, tal vez absteniéndote de comer ciertas cosas, sin que él lo sepa, para que su hijo tenga más y crezca sano y fuerte.

“Yo quiero lo mejor para mi hijo. Que se alimente y estudie en casa, ahora que los colegios están cerrados. Que no pierda el curso escolar”, concluyó.

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