MIAMI.- El gobernador republicano Ron De Santis se dirigió por primera vez al Congreso estatal, luego de haber tomado posesión del cargo el pasado mes de enero, y aseguró que, tras apenas dos meses de administración y una serie de medidas muy populares, “éste es solo el comienzo”.

Para comenzar, DeSantis reiteró sus deseos de hacer algo más por el medio ambiente y reafirmó su intención de pedir al Congreso “2.500 millones de dólares para ser invertidos en los próximos cuatro años en proyectos relacionados con la calidad del agua y el parque nacional The Everglades”.

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Si el dinero solicitado fuese aprobado representaría “un aumento de mil millones respecto a los cuatro años anteriores que serviría para completar una serie de proyectos pendientes”.

Respecto a la educación, el nuevo gobernador aseguró que “no debería estar limitada al dinero de los padres o la zona donde residan” y que se esforzaría por expandir el programa Tax Credit Scholarship para estudiantes necesitados económicamente.

También mencionó que quisiera “eliminar la lista de espera de 1.900 estudiantes con necesidades especiales para ser beneficiados con las becas Gardiner.

“Conformamos un estado grande y diverso, así que una receta única no resuelve todos los problemas”, señaló el gobernador, que fue electo el pasado 6 de noviembre, tras una candente elección frente al demócrata Andrew Gillum, que estuvo sujeta a un recuento de votos.

La salud pública conforma uno de los temas más sensibles y DeSantis lo sabe. “Necesitamos liberar ciertas normas para que los seguros médicos, las medicinas recetadas y el cuidado médico sea más asequible”, aseguró.

Y afirmó que quiere que “los floridanos puedan comprar medicamentos recetados en Canadá, donde son más económicos”, lo que podría ser posible si se cumplen ciertas reglas establecidas por el Gobierno federal.

Respecto al control de armas y el incesante temor por otra masacre, DeSantis se limitó a mencionar que conoció a varios familiares de los 17 asesinados en el instituto Marjory Stoneman Douglas, en Broward, y que le impresionó mucho oír de ellos “que el tiroteo pudo haberse prevenido” y que por ello convocó “el gran jurado que investigó los fallos de seguridad” en ese lugar.

Inmigración

Sobre inmigración, que hasta ahora ha sido un asunto del Gobierno nacional, DeSantis anticipó que “la Florida no será un estado santuario” para los inmigrantes sin papeles, o “ilegales” como les llamó.

Y dijo más: “No vamos a permitir que alguien que esté aquí ilegalmente cometa un delito criminal y no vamos a tolerar que las ciudades santuarios frustren el trabajo de los cuerpos policíacos al proteger a los criminales ilegales a costa de gastos públicos”.

De hecho, una de las propuesta de leyes que analiza el Congreso estatal es institucionalizar el concepto anti santuario, que obligaría a los cuerpos policíacos locales a informar a Inmigración (ICE) sobre detenidos que no posean documentación que los acredite como residentes legales.

DeSantis también mencionó a Cuba y Venezuela, como parte de su plataforma política: “La Tragedia que vive Venezuela es el resultado del fracaso del experimento socialista, un sistema que es hostil a la libertad del ser humano y contrario a la naturaleza del ser humano”.

Luego alegó que la situación en el país sudamericano “no sería posible sin la influencia nefasta del Gobierno cubano”.

“Quisiera ver cómo la dictadura en Cuba toma el mismo camino de Maduro y que se establezca una Cuba democrática”, acentuó.

Para concluir, el gobernador republicano recordó a los legisladores que tienen ante ellos mucho trabajo por hacer en solo 60 días y los exhortó a “pelear por el bien y cumplir con los floridanos” para que mantengan la fe en el Gobierno estatal.

Respuesta

Al terminar el discurso del gobernador, la presidenta del Partido Demócrata de Florida, Terrie Rizzo, abordó el asunto de la inmigración y criticó a DeSantis por seguir los pasos de la Casa Blanca.

“Esa política dañina hostiga, discrimina y criminaliza a los inmigrantes en nuestro estado”, aseguró la dirigente demócrata.

“La Florida no tiene ciudades santuarios y esa actitud es sólo parte de una agenda política xenófoba”, resaltó.

Luego añadió: “Los demócratas defienden los derechos de los inmigrantes, la seguridad para todos los floridanos y luchan porque la división y el odio no sean parte de la vida en nuestro estado".

 

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