viernes 26  de  junio 2026
CRISIS EN VENEZUELA

Miami se vuelca en solidaridad con Venezuela tras los devastadores terremotos

Miles de personas acudieron al mayor centro de acopio del sur de Florida para entregar alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad destinados a las familias afectadas por los terremotos en Venezuela

Diario las Américas | CARLOS ARMANDO CABRERA
Por CARLOS ARMANDO CABRERA

DORAL.- Las cajas no dejaban de llegar. Bajo una lluvia intermitente, una interminable fila de vehículos avanzaba lentamente hacia la sede de Global Empowerment Mission (GEM), mientras decenas de voluntarios formaban cadenas humanas para descargar alimentos, medicamentos y artículos de primera necesidad. La escena resumía la respuesta de una comunidad decidida a transformar la distancia en apoyo para miles de familias afectadas por los terremotos que sacudieron el norte de Venezuela la noche del 24 de junio.

La emergencia deja hasta el momento 920 fallecidos, más de 3.300 heridos y más de 50.000 personas cuyo paradero aún no ha podido ser confirmado, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre edificios colapsados y comunidades devastadas.

A cientos de kilómetros del desastre, el sur de Florida reaccionó con una movilización sin precedentes. Desde las primeras horas del jueves, miles de residentes, entre ellos Nilda Orozco, acudieron a las instalaciones de GEM, ubicadas en el 1850 NW 84th Ave., en Doral, convertidas en uno de los principales puntos de recepción de asistencia humanitaria. Allí entregaron alimentos no perecederos, agua, productos de higiene, pañales, material de primeros auxilios y entre tanto medicamentos que serán enviados a las zonas afectadas.

La convocatoria desbordó todas las previsiones. Durante buena parte del día, una extensa fila de vehículos provocó congestión en las inmediaciones del lugar, por lo que agentes del Departamento de Policía de Doral (DPD) colaboraron en la organización del tránsito para facilitar el ingreso de quienes transportaban suministros.

Ni el sol ni la lluvia disminuyeron el ritmo del operativo. En el interior del centro de distribución, decenas de voluntarios descargaban paquetes, clasificaban los productos y los organizaban por categorías para agilizar el futuro envío. La disciplina, el orden y la coordinación marcaron una operación que avanzó sin interrupciones durante toda la jornada.

“Las personas llegan con todos los donativos y tenemos una cadena humana que los recibe y los traslada al área de clasificación”, explicó Antonio Torrealba, uno de los coordinadores de la iniciativa, en entrevista con DIARIO LAS AMÉRICAS.

“Por ahora estamos priorizando alimentos no perecederos e insumos médicos. No estamos recibiendo ropa y trabajamos para que el primer envío pueda salir en los próximos días, aunque eso dependerá de la logística”, añadió.

Torrealba destacó además que la respuesta trascendió a la comunidad venezolana.

“Queremos agradecer no solo a los venezolanos, sino también a cubanos, puertorriqueños, dominicanos, centroamericanos, colombianos, argentinos y muchas otras personas que han venido a aportar su granito de arena. Incluso llegan estadounidenses diciendo que no hablan español, pero que quieren ayudar. Eso demuestra que la humanidad siempre termina imponiéndose.”

Más allá del esfuerzo logístico, la movilización estuvo marcada por una profunda carga emocional. Muchos de quienes participaban en las labores de organización tenían familiares y amigos en las zonas afectadas, por lo que cada aporte representaba una manera de acompañarlos desde la distancia.

“Estamos devastados. No podemos abrazar a nuestra familia ni estar cerca de ellos en un momento tan difícil. Creo que la mejor manera de ayudarlos es esta”, expresó la voluntaria Grey Jennifer, mientras colaboraba con la clasificación de los suministros.

El respaldo tampoco distinguió edades ni nacionalidades. A lo largo del día, cientos de residentes se acercaron para entregar provisiones o sumarse a las labores de organización. Entre ellos estaba Pedro Zambrano.

“Es mi primer día aquí. El ambiente ha sido impresionante. Me dijeron que la fila de personas que venían a donar superaba los 200 metros. La colaboración no ha parado en todo el día”, comentó.

A pocos metros, el movimiento era constante. Mientras unos preparaban los palés para facilitar el transporte de la carga, otros verificaban el contenido de cada paquete antes de almacenarlo.

Para Esteban Pormayor, el trabajo apenas comienza.

“Necesitamos principalmente insumos médicos y artículos de primera necesidad. También invitamos a quienes quieran colaborar como voluntarios a sumarse a este esfuerzo. Hoy más que nunca necesitamos empatía”, afirmó.

Durante toda la jornada continuaron ingresando vehículos cargados con agua embotellada, alimentos, medicamentos, pañales y productos de higiene. Cada entrega confirmaba el compromiso de una comunidad que decidió responder de inmediato al llamado de quienes hoy enfrentan una de las mayores emergencias humanitarias provocadas por un desastre natural en Venezuela.

Cuando caía la tarde, la lluvia seguía apareciendo por momentos, pero el movimiento no cesaba. Las cadenas humanas continuaban trasladando paquetes de mano en mano, convencidas de que cada caja organizada en Doral representa mucho más que un envío de asistencia: simboliza la esperanza de miles de familias que aguardan noticias de sus seres queridos y la llegada de apoyo para comenzar a reconstruir sus vidas.

Global Empowerment Mission (GEM) informó que mantendrá habilitado este punto de recepción en su sede de lunes a viernes, entre las 9:00 a.m. y las 4:00 p.m. Asimismo, recordó que otros centros de acopio permanecen abiertos en distintos puntos del condado Miami-Dade para canalizar ayuda hacia las comunidades afectadas.

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