sábado 8  de  agosto 2026
ANÁLISIS

Cameron deja ver su intención de salir de la UE

El primer ministro británico sabe muy bien que su último discurso representa uno de los mayores desafíos que haya experimentado la Unión Europea (UE) desde los tiempos de Charles de Gaulle.

 

LONDRES.-DPA

David Cameron dudó bastante en postergar el "día de la verdad". El primer ministro británico sabe muy bien que su discurso de este martes representa uno de los mayores desafíos que haya experimentado la Unión Europea (UE) desde los tiempos de Charles de Gaulle.

El líder británico jugó abiertamente con la posibilidad de una salida de la UE. "Como dije antes: no descarto nada", señaló. Un tipo de amenaza que suele ser tabú entre amigos.

Las demandas de Cameron resultaron un poco exageradas para el gusto de Bruselas. Si bien el hombre de Downing Street 10 admitió que, si se dan las condiciones, estaría dispuesto a abogar por una permanencia en la UE, su discurso no sonó muy amigable.

Y eso que algunas de sus ideas parecían bastante razonables: como que la respuesta a determinados problemas es a veces "menos Europa", que Europa debe ser más competitiva o que sigue habiendo demasiadas regulaciones que afectan a los empresarios. "La Unión Europea necesita cambiar". ¿Quién no estaría de acuerdo?

Pero Cameron tampoco mantuvo en secreto sus intenciones. El euro nunca, con eso no quiere tener nada que ver. Tampoco con una mayor integración. Su postura: los otros 27 estados deben saber claramente y para siempre que Londres no participará en otras medidas de integración. "Tenemos otra visión para Europa", aseguró.

En el tema migratorio lo único que dijo fue que Reino Unido también pondrá freno, especialmente a los migrantes que provienen de otros países de la UE. Ninguna palabra sobre la crisis de migrantes y refugiados que Europa enfrenta actualmente. En Bruselas ya sobrevuela el temor de que se cuestione la libre circulación, uno de los pilares de la unión.

Las autoridades del bloque reaccionaron con indignación. Hay algunos aspectos "muy problemáticos", indicó un portavoz, que dijo que se trata de "libertades básicas" del mercado interno europeo.

En Bruselas, por un lado, nadie quiere que la UE quede debilitada por una salida de Reino Unido, una potencia nuclear muy importante para el bloque. Pero por otro, muchos Estados tienen claro que sólo se pueden hacer concesiones dentro de un margen limitado.

Cameron sabe que juega un juego peligroso: se encuentra bajo una gran presión por parte de quienes rechazan la pertenencia al bloque dentro de sus propias filas. Y entre la población la UE cada vez es menos popular, según revelan las encuestas.

El premier tiene tiempo hasta fines de 2017, el límite que se ha puesto para convocar un referéndum. De todos modos, medios locales aseguran que piensa someter el asunto a una consulta popular mucho antes, en junio del año próximo.

El Bruselas el panorama pinta sombrío. Según fuentes diplomáticas, debido a la poca libertad de acción para negociar, la salida británica de la UE debe ser considerada una posibilidad real. Por lo tanto, nada está descartado.

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