jueves 13  de  agosto 2026
ISLAMISTAS LLAMAN A NUEVAS MOVILIZACIONES

Egipto cae en nueva ola de violencia

Tras un fin de semana sangriento donde perdieron la vida más de 60 personas, el país se enfrenta al fantasma de una fractura entre partidarios y contrarios del expresidente 

Desde el golpe de Estado del pasado 3 de julio en el que fue depuesto el expresidente islamista Mohamed Morsi, Egipto parece atrapado en una espiral de violencia infinita. En los últimos dos días, más de 60 personas han fallecido en el país, que se deben añadir a las más de 1.200 caídas en los últimos tres meses.

nEn el transcurso de una sangrienta batalla callejera, el domingo murieron al menos 54 personas, prácticamente todos manifestantes islamistas. Además, ayer dos nuevos atentados contra las fuerzas de seguridad, uno en la ciudad de Ismailiya o el otro en la península del Sinaí se cobraron la vida de nueve personas. n

El 6 de octubre es una de las fiestas nacionales en Egipto , ya que se conmemora su"victoria" en la llamada guerra del Yom Kippur contra Israel. No obstante, la celebración se convirtió en una tragedia cuando las fuerzas de seguridad dispersaron brutalmente diversas manifestaciones islamistas multitudinarias que se dirigían a la plaza Tahrir.

nSube la tensión
La coalición antigolpe, que lideran los islamistas Hermanos Musulmanes, se había propuesto volver a realizar una demostración de fuerza justo el día que Egipto rinde homenaje a sus Fuerzas Armadas. Después de la represión que siguió el sangriento desalojo del campamento de Rabá al-Audawiya a mediados de agosto, y que incluyó la imposición del estado de emergencia y un estricto toque de queda, las manifestaciones a favor de Morsi habían quedado restringidas a concentraciones de apenas unos cientos de personas. n

Su objetivo era del todo imposible, ya que las autoridades han sellado la entrada a la plaza Tahrir para no permitir que sus adversarios tomen este escenario, portador de una mística revolucionaria desde la caída de Mubarak. nConocedor de antemano de la intención de la cofradía, el Ejército y la Policía desplegaron el día antes un fuerte dispositivo de seguridad que se activó cuando los activistas islamistas se acercaron al corazón de El Cairo.

Una lluvia de gases lacrimógenos y disparos al aire recibió a los manifestantes, marcando el inicio de una batalla campal que se prolongaría durante varias horas. nAunque anteriormente se ha acusado a los manifestantes islamistas de estar armados con fusiles, en estos últimos disturbios se limitaron a tirar piedras, botellas de vidrio, y cohetes de fuegos artificiales. De hecho, las manifestaciones transcurrieron pacíficamente hasta los aledaños de Tahrir.
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En cambio, las fuerzas de seguridad, que contaron en la batalla campal con el apoyo de cientos de civiles detractores de Morsi, además de ráfagas de disparos al aire, también dispararon con munición real contra los activistas islamistas. Varios testigos aseguraron que las víctimas presentaban heridas de bala. n

"Nosotros no somos terroristas, ni tampoco somos todos miembros de los Hermanos Musulmanes. En las elecciones yo voté a otro partido. Lo único que pedimos es el retorno a la legalidad democrática", decía Abdel Rahman, un joven contable barbudo antes de enfilar la calle que llevaba hacia Tahrir. Según fuentes de Interior, la Policía arrestó a 300 personas.
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En el barrio de Dokki, muchos de los arrestados sangraban profusamente, y eran conducidos a furgones de la Policía entre una lluvia de golpes tanto de los agentes como de presuntos civiles. No obstante, hay que decir que entre los grupos de civiles había"baltaguia", es decir, matones a sueldo de las autoridades, ya que después de controlar la calle, muchos de ellos se subieron a un camión de la Policía. n

Nuevas protestas
Así las cosas, la violencia política en Egipto no tiene visos de amainar, pues ambos bandos volvieron ayer a enrocarse en sus posturas. La coalición antigolpe, liderada por los Hermanos Musulmanes y que reúne a varios partidos islamistas, hizo una llamada a sus seguidores a continuar las movilizaciones, y fijó para el próximo martes y viernes la organización de nuevas protestas. n

Por su parte, el ministro de Defensa y verdadero hombre fuerte del nuevo régimen, Abdelfattá al Sissi, reiteró en un discurso público el mismo argumento de los últimos meses para justificar sus acciones: la lucha contra el terrorismo. Ninguna de las iniciativas de mediación de las últimas semanas entre islamista y ejército, como la abanderada por la Unión Europea, ha sido exitosa. El conflicto político egipicio está más encallado y enquistado que nunca.

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