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@JesusHdezHquez

MIAMI.- Que un gobernante sea acusado por supuestos actos de corrupción es suficiente para ser noticia importante, pero si el investigado es el primer ministro de Israel el asunto se torna transcendental, incluso para la seguridad internacional.

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“Benjamín Netanyahu es una persona de un talento extraordinario, nadie lo puede negar, pero preguntamos si un ser humano puede manejar tantos conflictos a la vez, desde defender el país, que constantemente está bajo el acecho de enemigos, hasta defenderse a sí mismo ante un tribunal”, preguntó el abogado Mario Golab, conocedor de asuntos israelíes.

De hecho, el primer ministro de Israel ha sido formalmente imputado por cohecho, fraude y abuso de poder en tres casos de supuesta corrupción que fueron investigados por la policía a partir de 2015.

Netanyahu niega las acusaciones de haber concedido ayudas por haber recibido lujosos regalos, evaluados en unos 254.000 dólares, otorgado favores a un periódico a cambio de cobertura favorable o beneficios fiscales a un grupo de telecomunicaciones por 275.000.000 de dólares.

“Nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario”, subrayó el abogado Golab, “pero lo cierto es que el primer ministro israelí debe afrontar un proceso judicial del que tiene que defenderse”.

Y a esto sumamos que Netanyahu no ha podido formar gobierno tras realizar dos elecciones. “Es un ministro interino y eso le complica aún más las cosas, ya que no cuenta con el apoyo del parlamento israelí, que si lo tuviera pudiera pedirle inmunidad mientras gobierne”, argumentó.

A diferencia de Estados Unidos, en Israel rige la democracia parlamentaria. O sea, la ciudadanía vota partidos políticos y quien más escaños logre sumar en el Congreso israelí, que llaman Knéset, puede designar el primer ministro.

Para ello, la ley requiere al menos la mitad más uno de los 120 escaños. Y si no los tiene, uno o el otro debe pactar con agrupaciones afines para sumar los votos necesarios. De lo contrario, hay que convocar nuevas elecciones y eso es precisamente lo que ha sucedido.

Proceso

En Israel “los ministros son procesados por la ley, el sistema judicial conformado por jueces, fiscales y abogados. Y el proceso puede ser largo, tomar uno o dos años”, explicó el letrado.

Entretanto, el ministro no está requerido a dimitir, ya que no hay ninguna ley que lo obligue a hacerlo, a no ser que el partido que preside, el Likud, incluso el parlamento, se lo pida.

“Ya lo dijo, que no dimitiría, que afrontaría el proceso judicial mientras sigue siendo primer ministro”, recordó.

Netanyahu “está tan embelesado con el poder y convencido de su capacidad de acción”, que tratará de llegar a las elecciones en marzo para intentar otra vez formar Gobierno y entonces, tal vez, lograr el manto de inmunidad que le puede otorgar una mayoría mínima en el parlamento.

“Si creemos en el sistema judicial, al menos yo creo ciegamente en el sistema judicial de Estados Unidos e Israel, debemos esperar el fallo”, reflexionó.

Puede ser que Netanyahu no dimita por convicción, que se considere inocente, y decida seguir gobernando. Pero habría que analizar el costo político y social, “cuando la persona más importante del país asume esa postura en medio de una convocatoria a elecciones y un país amenazado”.

¿Qué sucedería si en los próximos días Irán decide atacar a Israel? ¿Qué va a hacer, dejará el juicio e irá a defender el país? o cuando vaya a dormir ¿Pensará en defender el país o defenderse en el juicio?

“No es un problema legal, es un asunto de ética. Hay que tener en cuenta esas cosas. Estoy seguro que Netanyahu se cree capaz de asumir ambos roles”, especificó.

Y si dimite, quién ocupará el puesto Netanyahu, mientras no se forme un nuevo gobierno. “Tal vez el presidente del parlamento asuma esa posición, o tal vez lo nombre el presidente del país”, que ejerce una función de protocolo y puede elegir al primer ministro que se encargaría de las funciones ejecutivas del Gobierno.

Consecuencias

A la pregunta cómo afectaría esta situación la imagen de Israel en el mundo, el abogado Golab estableció que el país hebreo “saldría fortalecido”.

Y argumentó que “un país que es capaz de enjuiciar a un primer ministro solamente puede traer admiración del mundo. Sino, miremos lo que sucede en otros lugares. Ahí está Brasil, donde excarcelaron al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, o Argentina, donde le dan inmunidad por corrupción a Cristina Fernández de Kirchner”.

“Culpable o exonerado, el tiempo dirá. Una cosa o la otra, el país saldrá fortalecido”, anticipó el abogado Golab.

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