MIAMI.- Tras un mes de conversaciones preliminares entre agrupaciones políticas en España, el rey Felipe VI se apresta a escuchar propuestas, como indica la Constitución del país ibérico, para proponer un candidato a la presidencia del Gobierno español, luego de que ningún partido obtuvo la mayoría necesaria.
De esta manera, Felipe VI recibirá en el palacio de La Zarzuela a los presidentes de las agrupaciones políticas más votadas, PP, PSOE, VOX, Sumar (que reúne a buena parte de la izquierda española, incluyendo el ahora débil Podemos), Unión del Pueblo Navarro, Coalición Canaria y Partido Nacionalista Vasco.
A la cita con el rey el lunes 21 y el martes 22 no acudirán los grupos regionalistas Esquerra Republicana de Catalunya, Junts per Catalunya, el vasco EH Bildu y el gallego Bloque Nacionalista Galego porque no reconocen la autoridad del monarca español.
No obstante, la conformación de un nuevo gobierno continúa siendo incierta y la posibilidad de convocar nuevas elecciones es latente.
A falta de una segunda vuelta, que conminaría al electorado a votar por los dos más votados, la faena final recae en las negociaciones, las concesiones y las coaliciones.
El 23 de julio, los españoles acudieron a las urnas para elegir los 350 diputados del Congreso nacional que deben proclamar el presidente del Gobierno, después de que el actual mandatario socialista Pedro Sánchez se viera obligado a convocar elecciones tras la pérdida de apoyos en las contiendas regionales el 28 de mayo.
En España, tal como sucede en Alemania y en otra medida en Italia, Grecia, Canadá y Reino Unido, existe democracia parlamentaria y los españoles votan partidos políticos en vez de líderes.
En el pasado, cuando prevalecía el bipartidismo entre el Partido Popular (PP) y el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), la situación era relativamente manejable. Quien obtuviera al menos 175 escaños, de los 350 elegidos, designaba el mandatario. Pero ahora, con más de 15 agrupaciones políticas y grandes divergencias en las ideas, ninguno obtiene la mayoría necesaria para gobernar por sí solo.
Si ninguno obtiene los 175 síes, habría una segunda votación el Congreso. Entonces, con simple mayoría, más síes que noes, teniendo en cuenta posibles abstenciones, el presidente del Gobierno español sería declarado.
“Esto no debe sorprender”, comentó a DIARIO LAS AMÉRICAS profesor emérito de Derecho de la Universidad de Lleida, Ferran Espaser.
“Los españoles, por tradición, siempre hemos tenido fuertes diferencias políticas. El bipartidismo que existe, por ejemplo, en Estados Unidos, el Reino Unido y Canadá, aquí es prácticamente imposible”, apuntó.
Posibilidades
Las negociaciones entre partidos se realizan a puertas cerradas, pero algo sale a la palestra.
Para lograr la mayoría necesaria, tanto el PP como el PSOE, que fueron los partidos más votados, con 33.1% y 31.7% del sufragio respectivamente, necesitan convencer a otras agrupaciones para obtener el apoyo.
El PP, que obtuvo 137 congresistas, tiene potencialmente el sí de VOX con sus 33 legisladores y de Coalición Canaria que contabiliza un diputado.
Los tres grupos suman 171 escaños, por lo que la agrupación de Alberto Núñez Feijóo necesita cuando menos cuatro más, y por ello corteja a Unión del Pueblo Navarro y sorpresivamente a Junts per Catalunya, el partido regionalista e independentista que fundó el presidente catalán cesado y huido Carles Puigdemont, que declaró ilegalmente la independencia en 2017.
Por otra parte, el PSOE, el partido que dirige el actual presidente del Gobierno español en funciones Pedro Sánchez, que logró 121 diputados, cuenta con el apoyo de Sumar y sus 31 legisladores y aparentemente los seis y cinco de los grupos vascos Bildu y PNV y el único delegado al Congreso español que logró el gallego BNG.
Si Esquerra Republicana de Catalunya finalmente pacta con Sánchez, le daría siete votos más, por lo que el bloque que llaman ‘progresista’ sumaría 171 escaños, tal como le sucede al PP.
“Quien logre conquistar a Junts, para alcanzar el número mágico 175, se llevará el gato al agua”, reflexionó el profesor emérito de Derecho
“Creo que la posibilidad menos complicada está en manos del PSOE”, añadió.
“No creo que el PP conceda mucho a los independentistas catalanes. Iría en contra de principios y perdería el apoyo de VOX”, subrayó.
“Para convencer a Esquerra y Junts, Sánchez tendría que hacer delicadas concesiones, como una amnistía a los catalanes que incurrieron en la declaración ilegal de independencia y huyeron, así como suprimir las acusaciones de terrorismo de grupos paramilitares y la malversación de fondos que 1 de octubre de 2017”, anticipó el profesor emérito de Derecho.
Ferran Espaser reconoce que Sánchez, como prácticamente cualquier político, “tiene hambre de poder y quiere mantenerse en la presidencia del Gobierno español”.
Pero hay más. “Sánchez, como su vicepresidenta Yolanda Díaz”, presidenta del grupo Sumar y afiliada al Partido Comunista de España, “tratan de ganar tiempo y terreno con concesiones que luego tal vez no cumplan por completo, como sucedió con Podemos, que los utilizó y al mismo tiempo logró controlar”.