martes 10  de  marzo 2026
Francia

Tras ganar el parlamento francés, Macron debe conquistar la abstención

"Hace un año nadie habría imaginado este tipo de renovación política. La abstención jamás representa buenas noticias para una democracia. El Gobierno ve esto como una necesidad de tener éxito", comentó el primer ministro Édouard Phillippe
Por RUI FERREIRA

MIAMI.– El joven presidente galo, Emmanuel Macron, acaba de pulverizar el sistema parlamentario francés, al conquistar una larga mayoría absoluta de diputados a través de una fuerza política creada por él tan solo hace menos de años y medio: La República en Marcha.

Con un total de 370 votos para un Cámara de 577 miembros, el partido de Macron controla ahora la generalidad de la política francesa. Pero no será una tarea fácil. Los resultados de la segunda vuelta de las legislativas no aportaron exactamente los resultados pronosticados por los sondeos.

Para empezar, la izquierda tuvo un refuerzo señalable. La alianza del partido Socialista, que prácticamente desapareció del mapa en las presidenciales, logró 45 escaños. Los centristas, que también puntuaron muy poco en los comicios para el Elíseo, alcanzaron el segundo lugar en las legislativas con 135 curules. El gran derrotado fue el extremista Frente Nacional, cuya líder Mariane Le Pen disputó las presidenciales con Macron, que apenas rebasó los 8 lugares, cuando hace dos meses parecía que iba a conquistar el país.

Este desenlace electoral fue posible gracias a dos factores. Primero la abstención, situada en los 56% –la más alta de siempre– y después el hecho de que sigue estando presente en la vida política francesa un cierto discurso populista que caracterizó las presidenciales, donde tres de los ocho candidatos entonces utilizaron como arma política.

“Hace un año nadie habría imaginado este tipo de renovación política. La abstención jamás representa buenas noticias para una democracia. El Gobierno ve esto como una necesidad imperiosa de tener éxito en su gestión”, comentó el primer ministro Édouard Phillippe.

Pero ni todos despliegan tanto optimismo. “Mucha gente está embargada por la incertidumbre. Una especie de ‘esperar y ver’. El nivel de abstención en esta segunda vuelta es un indicio de que una gran parte del electorado de la clase trabajadora pudiera no volver a votar nunca más. Esta abstención representa una línea imaginaria de separación entre los ricos y los demás”, dijo al diario Le Monde el profesor Luc Rouban, del Centro de Estudios de la Política Francesa, en la Universidad Sciences Po.

El problema es que, pese a haber derrotado a la derecha, el electorado francés sigue viendo con cierto recelo a Macron pese a que fue ministro de economía del Gobierno socialista del expresidente François Hollande. Durante las dos campañas, presidencial y legislativa, el actual mandatario intentó deslindarse de los errores de su antecesor y vender la imagen de un hombre moderno, dispuesto a pactar con todos desde el Elíseo, pero no ha logrado atenuar su pasado conservador. Porque aunque perteneció al Gobierno de Hollande, Macron viene de la derecha conservadora francesa pero jamás se vio como parte de los conservadores ‘gaullistas’, liderados por el expresidente Nicolás Sarkozy.

Pero el electorado francés ha cambiado en los últimos años y el resultado de las legislativa son prueba de ello. En los dos últimos círculos electorales ha habido una incorporación electoral de un gran número de ciudadanos de origen africano, inmigrantes del Magreb y el Medio Oriente, que siguen preocupados con la ola antiinmigrante de xenofobia que permea, de una forma general, la política europea y a la cual tienen cierta reticencias sino, miedo. “El público francés de origen extranjero es muy desconfiado en relación con los políticos. Han dado, de cierto modo, un apoyo a la izquierda porque la izquierda no los ha rechazado. Macron ha intentado apaciguar los ánimos. Pero para poder garantizar al electorado de centro tuvo que hacer ciertas concesiones, en materia de seguridad e inmigración, que no han tranquilizado a este sector del electorado”, explica Michèle Abron, comentarista del canal de televisión France24.

Es que Macron prometió que iba a mejorar la vida de los franceses. Pero como político sin experiencia, la presidencia es su primer cargo electo, no entendió la necesidad de precisar cómo lo hará y, ante un electorado escéptico por naturaleza, el nivel de abstención era de esperase. A partir de ahora, pese a una mayoría parlamentaria, el gran reto del nuevo presidente francés es convencer y conquistar ese segmento del electorado.

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