Suenan las campanas de un apocalipsis en Ucrania. Los reportes detallan cientos de muertos. El llanto se disemina como fértil abono al sufrimiento con la separación de familias y la incertidumbre. Unos buscan el final a toda costa, otros se aferran al mástil de la esperanza.

Esta semana, uno de los negociadores de Rusia dijo que los territorios ucranianos conquistados podrían celebrar a partir de julio un referendo sobre anexión.

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"No quiero hacer predicciones (...), pero calculo que los territorios ‘liberados’ (ocupados) celebrarán un referéndum más o menos al mismo tiempo, lo que resulta lógico", señaló Leonid Slutski, presidente del comité de asuntos exteriores de la cámara baja del poder legislativo ruso.

Rusia denomina "territorios liberados" las regiones de Ucrania conquistadas militarmente por su ejército, junto con sus aliados separatistas del Dombás, que apuestan por la anexión a Moscú.

En esas zonas se impusieron administraciones prorrusas que introdujeron el rublo como moneda. Incluso concedieron la nacionalidad rusa a sus habitantes e instalaron redes de telecomunicación rusas.

En conversación con DIARIO LAS AMÉRICAS, Arthur Garffer, coronel de Fuerzas Especiales del Ejército de EEUU, estratega militar y experto en Seguridad Nacional, subrayó que “Rusia ya anexó a Crimea en marzo de 2014 y es muy posible que hagan algo semejante (con el Dombás), pero con diferencias”.

Hace ocho años Rusia invadió y controló a Crimea y poco después el Concilio Supremo la declaró “un ente independiente, seguido por un ‘referendo altamente irregular donde la 'mayoría' de residentes votaron para incorporarse a la Federación Rusa, acto seguido el poder ruso adoptó una ley admitiéndolo. Todo este proceso se efectuó en solo 34 días”, explicó.

Sin embargo, ahora, “para Rusia, este conflicto ya ha durado más de 90 días y con pérdidas masivas, sin control absoluto sobre el terreno o campo de batalla, sin apoyo de los rusos étnicos y con un gobierno ucraniano fuerte y solidario en contra de Rusia”, sostuvo Garffer.

O sea, que los indicadores que existían en el 2014 para que Rusia anexara a Crimea, “tangiblemente no existen. Rusia podrá, en papel, anexar el territorio ucraniano que quiera, pero ese papel no aguanta la realidad militar, económica y política que Rusia atraviesa”.

En otras palabras, una anexión 'en papel' servirá para consumo interno ruso, pero “internacionalmente se tomará como evidencia para escalar operaciones militares y diplomáticas en contra de Moscú”, señaló.

Un aspecto para tener presente, según Garffer, es que “según algunas fuentes, cerca de un millón de ucranianos y 200.000 menores han sido secuestrados y llevados a Rusia. Esto podría servir para cumplir un plan de adoctrinamiento y repoblación de ciertas áreas controladas por Rusia en Ucrania con el fin de ‘rusianizar’ estas áreas y solidificar la postura demográfica”

Entretanto el gobernante Vladimir Putin no da señales de querer detenerse. Las fuerzas rusas avanzan por el este y si la región cae, entonces el puerto de Odesa, que está algo más al oeste, estará "en el punto de mira", señaló el geógrafo y exdiplomático Michel Foucher, quien observa un período poco favorable para los ucranianos.

Mientras “por el momento, está claro que Putin no tiene beneficios suficientes para negociar", estimó el diplomático Jean de Gliniasty.

Rusia justificó su invasión Ucrania con un supuesto genocidio que sufría la población ruso parlante, lo que no fue probado.

También mencionaron la expansión militar de la OTAN, pero realmente prima el deseo ruso de reconquistar territorios que formaron parte primero del imperio de los zares y de la Unión Soviética después.

No obstante, Moscú obtuvo el efecto contrario. La alianza militar de Occidente se reforzó aún más bajo el paraguas de Estados Unidos y junto a Europa el envío de armas a Ucrania ha sido prácticamente perenne.

Para el coronel Garffer “con el estancamiento en las negociaciones de paz, de las cuales Rusia ha participado con el fin de aparentar internacionalmente que quiere acabar con el conflicto, la respuesta de Rusia continúa siendo belicista. Con la entrada de nuevos, más y mejorados sistemas de armas, de la OTAN y los EEUU para Ucrania, vamos a ver mayor despliegue ucraniano para repeler las fuerzas rusas en áreas que ahora están controladas por Rusia”.

Para Moscú, “el tema de negociaciones de paz es teatral y promueven solo su agenda. Para Ucrania es verdaderamente un ejercicio en paz y regresar a ser la Ucrania de antes de 2014”, anticipó el coronel Garffer.

Las cifras son escalofriantes. Entre 60 y 100 soldados ucranianos mueren cada día en el campo de batalla, mientras otros 500 resultan heridos, aseguró el presidente ucraniano Volodimir Zelenski.

Rusia no reporta sus bajas, pero indicaciones desde el campo de batalla sugieren que Rusia experimenta bajas significativas. El gobierno ucraniano estima que más de 30.000 soldados rusos han caído desde el comienzo de la invasión el 24 de febrero.

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