domingo 18  de  enero 2026
Análisis

¿Viene un segundo asalto de EEUU-Israel contra Irán?

Aunque el régimen sobreviva, ha entrado en su fase terminal, la cual puede durar meses o años, pero ya no tiene nada que ofrecer, salvo el martirio, asegura el analista internacional Ricardo Israel

Por REDACCIÓN/Diario Las Américas

Por Ricardo Israel

MIAMI.— Todo indica que sí, y al parecer, pronto. A pesar de ello, a no ser que se produzca una división entre la Guardia Revolucionaria y las fuerzas armadas tradicionales o un inesperado derrumbe del régimen teocrático, los ayatolás sobrevivirán como el poder determinante, aunque nunca tan debilitados como ahora.

Por otro lado, si no actúa EEUU junto a Israel tal como ocurrió en junio del año pasado, la verdad es que no hay otros países interesados en defender a los manifestantes que han sido masacrados en las calles, por lo que en Irán no solo se lucha contra la tiranía religiosa, sino que tiene lugar algo difícil de ver en Occidente, cánticos a favor de EEUU e Israel.

Ha quedado claro que Rusia o China, al igual que en Venezuela y en la Guerra de los 12 Días no van a confrontar a EEUU, mientras que las expotencias coloniales europeas siguen hundiéndose en la irrelevancia. Por lo demás, es un área del mundo muy diferente, donde demasiada gente opina desde el desconocimiento, por lo que son sorprendidos, una y otra vez. Es lo que ocurrió con el enfrentamiento armado entre los Emiratos y Arabia Saudita, ya que apoyaban a grupos distintos.

En definitiva, tropas de los primeros debieron retirarse del Yemen, ya que, aunque unidos contra los Hutíes, apoyaban los Emiratos a un grupo independentista que resultó perdedor, y los saudíes respaldan al gobierno internacionalmente reconocido, realidad que demuestra que además de asociarse, en el Golfo los Petro estados también compiten entre sí.

En Occidente tampoco se entiende fácilmente el hecho que Egipto, quizás el más importante de los países árabes, haya decidido comprar gas a Israel quien lo extrae de su mar territorial, en vez de adquirirlo de aquellos países árabes que lo tienen en abundancia.

Por lo demás, 35.000 millones de dólares lo convierten en uno de los tratos económicos más importantes de la historia de Israel, y es interesante leer a los egipcios que explican que valoran la “estabilidad” del país, la garantía de cumplimiento del suministro, parte de una nueva realidad donde el mundo árabe apoyó a Israel en su guerra contra la agresión iraní en 7 frentes, quien movilizó a sus proxis, lo que le costó una fortuna a Teherán, que explica parcialmente su actual crisis económica.

Tal como se demostró en la Guerra de los 12 Días, el Mossad posee inteligencia de primer nivel sobre lo que ocurre en Irán, pero no deja de causar sorpresa que tanto países árabes sunitas como Israel le estén aconsejando cautela a Trump, ya que por sobre todo le temen a lo que ocurra el día después, para lo cual EEUU --al igual que otras veces-- no parece tener un plan acerca de lo que pasaría si los ayatolás son desalojados del poder.

Todo indica que el ataque de EEUU viene, aunque no se sabe si el israelí es antes o después, es decir si se repite lo que ocurrió el 2025, ya que en esa oportunidad Israel atacó primero como una respuesta dilatada al ataque que habían hecho los ayatolás el año anterior. Ese ataque destruyó las defensas aéreas, ayudando a que EEUU retrasara por años el programa nuclear iraní.

Hoy, el régimen se encuentra arrinconado por las manifestaciones, por lo que Israel teme un ataque iraní en imitación de lo que hiciera Sadam Hussein en 1990-91 en la primera guerra del Golfo, dónde, ante la inminencia de la invasión de EEUU buscó apoyo árabe atacando a Israel con cohetes SCUD de fabricación soviética, lo cual fracasó ya que por petición de Washington Israel no respondió.

Al visitar a Trump en Mar-a-Lago a fines de diciembre 2025, fuentes confiables aseguran que Netanyahu le habría dicho que Israel, al igual que los países árabes ahora recomendarían prudencia, por un motivo, el temor al día después, a un escenario de caos, similar al que se produjo en Libia después de la muerte y derrota del coronel Gaddafy.

No es la primera vez que se producen manifestaciones masivas contra la tiranía religiosa, pero como nunca el régimen parece asustado, ya que a los tradicionales sectores democráticos y de mujeres jóvenes que rechazan la discriminación, se han unido y así se inició por lo demás esta última, en sectores que sufren la crisis económica, con inflación y corrupción desatada, pérdida del valor de la moneda, y con una infraestructura tan deteriorada por falta de mantenimiento e inversión, que la propia capital Teherán se estaba quedando sin agua.

Lo anterior, consecuencia de las sanciones, pero, sobre todo, de un régimen que al exportar la yihad universal se ha gastado el dinero que se pudo emplear en su gente, en desestabilizar al Medio Oriente y patrocinar el terrorismo internacional, incluyendo el atentado a una organización judía en pleno centro de Buenos Aires en los 90s. Además, Teherán tuvo una presencia privilegiada en Venezuela al igual que los terroristas de Hezbolá.

Esta vez los muertos se cuentan por miles y en su masividad, parecen una réplica de las manifestaciones contra el Sha que condujeron a la República Islámica, aunque en la lucha contra la monarquía no solo participaron los religiosos, sino también otros grupos importantes entonces como los comunistas y los liberales pro occidentales, que después fueron destruidos en una verdadera guerra civil que se dio en los primeros años del nuevo régimen, colaboración de la cual los derrotados se arrepintieron posteriormente.

La diferencia con el derrocamiento de la monarquía es que ahora no hay quien conduzca al movimiento en las calles, dada su espontaneidad. No hay un liderazgo claro que permita visualizar un Irán sin los ayatolás. Tampoco ello se vislumbra con el heredero de la monarquía e hijo del último Sha, por cuatro motivos, en primer lugar, porque habiendo vivido tanto tiempo afuera puede estar desconectado del Irán actual; segundo, que el recuerdo de la monarquía puede parecer hoy benigno en comparación al extremismo religioso, pero no hay duda que fue una dictadura cuya policía política reprimió tanto, que se unieron grupos muy disímiles en contra suya por lo que el recuerdo no es grato; tercero, los Pahlevi fueron una dinastía más bien reciente, fruto de un golpe de Estado auspiciado por los británicos, por lo que su legitimidad estuvo cuestionada; y en cuarto lugar, podría estar repitiéndose lo que tuvo lugar en países que eran comunistas después de la caída del Muro de Berlín, donde herederos de monarquías como la búlgara reaparecieron solo para ser rechazados, por atractivo que pareciera la idea de la monarquía constitucional a la europea para oídos occidentales.

Sobre todo, no hay que olvidar que no solo existe el tema de la dictadura religiosa y política, la lucha entre democracia y barbarie, el patrocinio del terrorismo a nivel mundial, los llamados permanentes a la destrucción de Israel como también la intervención de décadas en la vida interna de los países árabes circundantes, tantos los del Golfo como también en Siria, Irak y el control de El Líbano a través de Hezbolá, su interferencia en Yemen con los hutíes y milicias chiíes en varios países.

Por sobre lo anterior, el verdadero temor es que la caída de los ayatolás tenga una consecuencia territorial, ya que el Irán actual es el sucesor de uno de los más importantes imperios de la antigüedad, el Imperio Persa, por lo que cuando llegó el islam en el siglo VII d.C., destruyó una antigua creencia religiosa el zoroastrismo, de innegable influencia en el cristianismo primitivo.

Además, hay todo un componente nacional, ya que la predominancia indoeuropea afectó derechos nacionales y étnicos de árabes (que se manifestaron en la toma de 26 rehenes que fueron secuestrados como protesta en la embajada iraní en Londres en 1980) azeríes y otros, como por ejemplo, el Movimiento para la Liberación de Beluchistán, quienes reivindican ese territorio histórico, aun por vías terroristas, y que al actuar desde otro país islámico como Pakistán, provocaron un intercambio de misiles el 2024 donde Irán retrocedió al ser Pakistán un país sunita y además, poseedor de armas atómicas. En definitiva, Irán es una gran nación con una magnífica historia, apropiada por una distorsión, la del extremismo islamista.

Es a todo esto a lo que se teme, que el fin de un régimen tan perverso traiga consigo la reaparición de muchos problemas ante los cuales no se pueda reaccionar, tal como lo ocurrió a EEUU después de la segunda guerra del golfo, donde derrotaron con facilidad a Sadam el 2003 y aunque él fue ahorcado por decisión de las nuevas autoridades iraquíes, al mismo tiempo aparecieron tantos conflictos internos, que EEUU. se vio obligado a retirarse, e Irak terminó dependiente y controlado por Irán, su viejo enemigo.

En todo caso, lo de ahora es diferente. El régimen continúa en la negación sin entender la profundidad de su derrota ante Israel, donde no solo fueron sometidos los proxis como Hezbolá y Hamás, sino que la derrota en la guerra de los 12 días fue total, y el régimen fue incapaz de defenderse de los bombardeos como tampoco pudo proteger a su alto mando y al grupo a cargo del programa atómico que fueron eliminados. Sin embargo, la cúpula ha continuado desafiante amenazando a Israel y a EEUU con ataques de misiles al mismo tiempo de mantener la amenaza que con industria y científicos nacionales se mantendría el programa de misiles y la construcción de la bomba atómica. No solo Israel teme un ataque, sino también EEUU en sus bases militares y los países árabes, aunque el daño en todos los casos sería limitado.

La diferencia con el pasado es que la actual actitud del régimen no es producto de la antigua arrogancia, sino que ahora, es el simple fruto del temor a perder a Irán, lo único a lo que no pueden renunciar, ya que es la base de su poder para hacer la yihad universal, donde a partir del 7 de octubre del 2023, ha aparecido un tema de seguridad nacional, ya que en Europa y EEUU las calles han sido tomadas no solo por la judeofobia, sino por cánticos contra EEUU, y la propia idea de Occidente.

A Irán todo le salió mal, ya que desde 2023 se ha debilitado e Israel se ha fortalecido, incluyendo una buena situación económica a pesar de haber vivido una guerra en varios frentes. Es esto lo que según analistas israelíes sigue haciendo peligrosos a los ayatolás iraníes, ya que lo único que no pueden perder es su control de Irán, sin lo cual no tienen nada y el motivo por el cual han desatado una represión tan inhumana como terrible, que el resto del mundo ha podido ver, a pesar de que el régimen ha cortado el internet, gracias a que Elon Musk ha puesto a disposición de los manifestantes los satélites de su empresa Starlink.

Aunque el régimen sobreviva ha entrado en su fase terminal, la cual puede durar meses o años, pero ya no tiene nada que ofrecer, salvo el martirio. Hoy, no tiene armamento que le permita una guerra contra Israel o EEUU, menos contra los dos, pero nadie puede dejar de contar con un ataque limitado destinado a la población civil, esta vez con armas biológicas o químicas, y aunque neutralizados por Israel, mantienen un desarrollo respetable en drones que tan vitales han resultado para Rusia en su invasión de Ucrania. Distinto es el falso discurso oficial, donde incluso el presidente iraní, moderado en comparación con el ayatolá líder supremo, dice estar en “guerra total” con “EEUU, Israel y Europa”.

El presidente Trump se ha puesto a sí mismo en una situación, cuyas declaraciones en defensa de los manifestantes reprimidos y asesinados, prácticamente lo obligan a actuar militarmente. En ese sentido llegó oportunamente lo que era a su juicio una “buena noticia” (la suspensión de ejecuciones judiciales), y que al parecer postergó una decisión ya tomada de intervenir, probablemente de “entrada y salida” como fueron tanto el ataque a los sitios nucleares como la extracción de Maduro desde Caracas.

En todo caso, ya hay hechos que hablan de la seriedad de EEUU. en el sentido que hay antecedentes que muestran la inminencia de una acción, por ejemplo, el traslado a la región de buques que contienen activos terrestres, aéreos y navales y la petición a sus ciudadanos para que abandonen Irán, aunque el momento del ataque solo lo vamos a conocer cuándo se produce ese silencio en el espectro que habla de la antesala, es decir, el control total de todas las comunicaciones.

En todo caso, el régimen cometió un error imperdonable ya que le entregó a EEUU y a Israel otra buena noticia, toda vez que al activar toda la defensa aérea que dispone, lo que hizo fue mostrar todas sus cartas acerca de cómo y dónde se defendería. Si hay un ataque estadounidense, según la cadena NBC “Trump solo consideraría una acción militar si produce en Irán un golpe rápido decisivo contra el régimen”. Por ahora, según el secretario del Tesoro de EEUU, los líderes del régimen estarían sacando su dinero del país, aunque ahora predomina entre los árabes el cuestionamiento de un aliado tan cercano como los saudíes, que es el mismo después de la Guerra de los 12 Días, donde preguntan a Washington ¿quién toma el poder en Irán después de la caída de los ayatolás?

Según ellos, EEUU no lo va a hacer después de fracasos en Afganistán e Irak y un país pequeño como Israel simplemente no puede. Pero como lo descubrió Israel en El Líbano el 2000 y en Gaza el 2005, en el Medio Oriente no existen los retiros unilaterales, sino que grupos armados irregulares son los que ocupan los lugares abandonados por los Estados, produciendo aún más sufrimiento. Entonces fueron Hezbolá y Hamas, ahora podrían ser grupos extremos de la Guardia Revolucionaria.

Pero, la raya para la suma es que, a diferencia de movimientos de protesta anteriores, ahora, aunque sigan en el poder, el deterioro de la revolución islámica y su decrepitud es imparable. A mi juicio, lo realmente destacable de lo que está ocurriendo en Irán son dos cosas, la primera tiene que ver con el fanatismo y el antisemitismo de los ayatolás que ha terminado por destruir a Irán.

Entre Israel e Irán no había nada territorial ni ninguna disputa con un país con el que Teherán fue aliado en tiempos del Sha, sino que la ruptura fue generada solo por la ideología islamista confirmando algo anterior, que es la historia del mundo, donde la judeofobia termina destruyendo al que odia, donde la Revolución Islámica terminó aplastada y consumida por su propio odio, existiendo al respecto mucha evidencia no solo histórica sino también en el relato bíblico, el que registra una verdadera crónica de como muchos de esos imperios y regímenes, antes, durante y después del Israel antiguo terminaron siendo derrotados, y muchos de ellos, hasta desaparecieron.

La versión moderna la encontramos en nuestros días en Delcy Rodríguez, hoy bajo las órdenes de Trump, quien no encontró nada mejor que decir que la captura de Maduro tenía “un tinte sionista” o Boric quien se despide de la presidencia de Chile habiendo cambiado de opinión en muchas cosas, menos en una, su total rechazo a Israel y cuyas declaraciones siempre confirmaron la judeofobia que lo motivaba.

Lo segundo tiene que ver con una gigantesca hipocresía, característica de los años que vivimos. Es la de grandes medios de comunicación internacionales, conocidas universidades, organizaciones de derechos humanos, grupos feministas, de la disidencia sexual LGTBIQ+ que han reclamado y salido a marchar a las calles por otras causas como Gaza, pero han mantenido total silencio sobre la situación de Irán, destacándose el antisemitismo de muchísimas figuras de Hollywood. En definitiva, aquí no ha habido flotillas de la libertad ni movimiento Free Irán para las mujeres agredidas por la Policía de la Moral.

Esta situación también habla mal de quienes han defendido narcodictaduras como la venezolana a partir de la captura de un mandatario que no fue electo, sino que era un dictador. En Irán las fronteras protegieron a una tiranía religiosa cuyo fanatismo asesinó a miles de manifestantes sin que estas personas hicieran la crítica correspondiente, por lo que sabemos que, aunque no lo dijeron, cuál sería la posición que tomaban en Venezuela. El tema es que no existe, repito, no existe articulado alguno en Derecho Internacional que proteja, bajo pretexto alguno, a dictaduras o tiranías, ya que por algo el antecedente del Derecho Internacional es el llamado Derecho de Gentes (y ese vocablo romano se refiere a personas más que a Estados) que surge en España con el padre Francisco de Vitoria (1483-1566), uno de los antecedentes de lo que hoy entendemos como Derechos Humanos.

Paralelamente a la tragedia iraní, la situación de otra tragedia, la de Gaza que tanto hicieran los ayatolás para empeorar, pareciera encontrarse en una encrucijada, ya que después de que EEUU logró un cese del fuego que sin duda salvó vidas, ha tenido dificultades para avanzar hacia la paz, debido a que no se ha podido ni desarmar a Hamás ni que este acepte cumplir con su compromiso.

Lo anterior coincide con que Washington acaba de anunciar el ingreso a la segunda fase ya que en forma paralela en El Cairo se llevó a cabo la primera reunión de un comité palestino de tecnócratas que administrarían Gaza con la tolerancia de Hamas, mientras que la Casa Blanca anunció los nombres de personas que integrarán el Consejo de la Paz, a cargo de la supervisión general, presidido por el propio Trump e integrado por líderes internacionales.

El problema es que han existido experiencias anteriores de gobierno tecnocrático en Gaza y Cisjordania, incluso bajo la Autoridad Palestina, sin que se lograra detener ni la corrupción ni la ineficiencia, es decir, el mal gobierno. Por su parte, el Consejo de la Paz, que efectivamente cuenta con figuras internacionales como Tony Blair y Marco Rubio, en su formato actual de especie de Consejo de Empresa, ha tenido experiencias similares auspiciadas tanto por la Liga Árabe como por la ONU, siempre con resultados desalentadores, lo que se agrava en Gaza, ya que no hay avance posible mientras Hamas no sea desarmado, de otra manera se dificulta que países árabes o musulmanes pongan soldados, mientras ese movimiento terrorista mantenga su capacidad de obstruir o hacer daño. Por lo demás, también hay que descartar que existirá inversión en la reconstrucción mientras esa situación persista.

¿Será que como otras veces Israel ganó la guerra, pero ha perdido la paz? ¿Será que se empieza a configurar un escenario donde se distancia EEUU de Israel en cuanto a cómo abordar las etapas siguientes? Por su parte, la invitación a Erdogan de Turquía no hace sino crear dudas. Quizás esta situación puede existir al mismo tiempo que Gaza permanece dividida casi por mitades en una nueva realidad, la línea amarilla del cese del fuego, así de la frontera a esa línea permanecerá en manos de Israel y hacia el mar, la totalidad de la población seguirá bajo control de Hamas.

Si así fuera, sin el desarme de Hamás, no hay duda de que Israel habría fracasado en Gaza, por lo que debieran aumentar las presiones para la renuncia del primer ministro y la convocatoria anticipada a elecciones, toda vez que, en este caso, la responsabilidad desde el punto de vista del Estado de Israel tendría nombre y apellido, y no sería otro que el de Benjamín Netanyahu, el diseñador de la respuesta israelí a la invasión de Hamás, y donde forzó decisiones que no dieron el resultado prometido, y por lo cual debiera ser responsabilizado.

Un Israel que, en caso de ser atacado nuevamente, está preparado, tanto para seguir intentando eliminar a Hamas como para responderle a Irán, aún con más fuerza que en junio de 2025, y esta vez ni el “líder supremo” estaría inmune a represalias, y, para perjuicio de Irán se habría adquirido una ventaja relevante al ser el primer país que reconoce a Somalilandia, lo que permite la presencia militar de Israel mucho más cerca de los hutíes al mismo tiempo que Tel-Aviv refuerza su relación con un país vecino a Irán, un país musulmán donde son muy bienvenidos como es el caso de Azerbaiyán, que fue importante para las labores del Mossad el año pasado.

En definitiva, estas son ventajas en que sin duda ha ayudado el acercamiento que ha tenido lugar con los países árabes sunitas en este mundo tan cambiante, donde Israel ha presentado otro adelanto tecnológico, el llamado “Rayo de Hierro”, el primer escudo láser operativo capaz de interceptar misiles y drones, pero con un agregado, a un costo de centavos de dólar, a diferencia de los sistemas actuales que cuestan miles de dólares cada disparo.

Irán y Hamás hacen recordar lo que decía Carl von Clausewitz que “solo hay una victoria decisiva, la última”, ya que en el Medio Oriente los conflictos siempre parecen conducir a otros nuevos.

@israelzipper
Máster y PhD en Ciencia Política (U. de Essex). Licenciado en Derecho (U. de Barcelona), Abogado (U. de Chile), excandidato presidencial (Chile, 2013)

FUENTE: Publicado originalmente en Infobae

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