MIAMI.- Recientemente disfrutamos el lujo estético de asistir al performance que el pintor y coreógrafo chino Shen Wei nos dispensó en los salones de la Torre de la Libertad donde funciona el Museo de Arte y Diseño del Miami Dade College.
MIAMI.- Estamos en medio de circunstancias socialmente volátiles que impelen a la violencia, tanto en nuestros vecinos del sur y como en regiones de los propios Estados Unidos
MIAMI.- Recientemente disfrutamos el lujo estético de asistir al performance que el pintor y coreógrafo chino Shen Wei nos dispensó en los salones de la Torre de la Libertad donde funciona el Museo de Arte y Diseño del Miami Dade College.
Más de una decena de sus bailarines reinterpretaron con movimientos, expresiones y mucha pasión, diría yo, conceptos y sugerencias que cifran sus enormes lienzos realizados en blanco, negro y gris y que servían de telón de fondo a tanta belleza desplegada.
Aunque la presentación danzaría ya terminó, los grandes cuadros pueden ser admirados hasta el primero de febrero del próximo año 2015. Es una exposición que les recomiendo, de todo corazón, porque esos enormes paisajes de la mente, donde, sin embargo cada cual puede identificar elementos de una gran naturaleza viva a cielo abierto, nos sosiegan el alma y la sintonizan con valores imperecederos de la condición humana.
¿Exagero? Creo que no y ustedes me dirán después de hacer realidad mi invitación. Estamos en medio de circunstancias socialmente volátiles que impelen a la violencia, tanto en nuestros vecinos del sur y como en regiones de los propios Estados Unidos, donde el espectro del racismo y las iniquidades sociales se agudizan a falta de serias inversiones en estamentos necesitados de atención.
No es que la exposición al esplendor de las humanidades vaya a borrar de un tirón estas crisis que han venido anidándose por acumulación y desentendimiento político. Pero la escasez total de esa posibilidad, además del acceso restringido a la educación superior, integran una fórmula dañina al tejido frágil de las comunidades con escasos recursos.
Esta semana los mandatarios de América Latina y España volvieron a coincidir en una cumbre, dedicada en la presente ocasión al acceso a la educación como el modo más fehaciente para lidiar con los desafíos del siglo XXI en marcha por los sofisticados rumbos de la tecnología y la ciencia.
Se trata de una necesidad apremiante de la cual no escapa ni la más poderosa economía del mundo como es la estadounidense. Hace apenas unos días coincidimos en Washington con el Presidente Barack Obama y otros líderes políticos y educacionales de la nación para concertar un llamado “Día de Acción de la Casa Blanca para Oportunidades Universitarias”, de la cual han derivado numerosas iniciativas para lograr que la juventud menos beneficiada ejerza su derecho de seguir una carrera universitaria.
La salud económica de los Estados Unidos, la consolidación de la más productiva clase media del mundo y el bienestar que de ello derive hará que “la oportunidad” triunfe sobre la desigualdad en una sociedad más armónica.
