Cuando este articulo esté publicado en el Diario Las Américas, ya deben haber ocurrido los acontecimientos en la instalación de la Asamblea Nacional y la elección reglamentaria de la nueva junta directiva presidida por el joven dirigente político Juan Guaido de la bancada del partido Voluntad Popular liderado por Leopoldo López, en cumplimiento del pacto de alternabilidad democrática parlamentaria, suscrito entre los partidos políticos integrante del bloque mayoritario de oposición en este importante y vigente órgano del estado.

El trabajo de un analista político, es tratar de interpretar en forma científica los elementos y factores que pueden configurar un determinado pronósticos ajustado a la realidad. No somos adivinadores, ni mucho menos “brujos” en la política. Ella es una ciencia y como tal hay que tratarla. En tal sentido procedemos a establecer algunos parámetros y conclusiones, que al final seguramente pueden darse como resultado de la jornada del sábado 5 de enero de 2019.

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Existe una fuerte polémica entre un sector opositor que plantea como opción inmediata ante la ausencia constitucional de la figura del Presidente de la Republica, la designación inmediata de un presunto “gobierno de transición” teniendo como jefe de estado al Diputado Juan Guaido, como presidente de la AN vigente y soberana, o al Presidente del TSJ exilio, sin tiempo preciso, y arrogándose todas las atribuciones legales en ese sentido. Esta fórmula es presentada por María Corina Machado, Antonio Ledezma y Diego Arria.

La otra opción es la que representa el grupo de los 4, los partidos Acción Democrática, Un Nuevo Tiempo, Primero Justicia y Voluntad Popular y los sectores sociales, empresariales, de trabajadores, la iglesia católica y protestante, estudiantes, rectores universitarios, gremios profesionales, y dirigentes comunitarios del Frente Amplio Venezuela Libre, quienes consideran otras alternativas constitucionales y legales diferentes, que puedan con la presión internacional lograr la realización de nuevas elecciones libres y soberanas, con nuevo CNE y la presencia activa de la OEA, ONU , Grupo Lima, la Comunidad Económica Europea y otras organizaciones internacionales. Previo, como un ejercicio soberano ratificar como fraudulento y viciado y su desconocimiento de las elecciones del 20 de mayo 2018, así como tambien ratificar la declaratoria de abandono del cargo de Presidente de Nicolás Maduro, de manera de ratificar la ausencia absoluta de un presidente para el nuevo periodo constitucional y aplicar las recomendaciones jurídicas y políticas del caso.

Existe otra visión que recoge el documento suscrito por un calificado grupo de abogados constitucionalistas y profesores universitarios de la UCV, quienes plantean otra vía ajustada de derecho, entre las cuales es declarar como de facto el gobierno de Nicolás Maduro; convocar una consulta popular para derogar la falsa Asamblea Nacional Constituyente del régimen, declarar en emergencia la Asamblea Nacional en sesiones permanentes, y convocar un Consejo Consultivo. Estas acciones deben agregar la declaratoria de un Estado Forajido y Fallido al gobierno de Maduro, y finalmente hacer un llamado a los ciudadanos, organizaciones sociales, y partidos políticos que asuman: “El deber republicano que deriva de los artículos 138, 333, y 350 de la Constitución que habilita al que este investido de autoridad o no, para asumir la defensa, la protección y garantías de la constitucionalidad”.

Entre estos tres planteamiento teóricos y jurídicos se moverán los acuerdos finales, que en forma soberana, patriótica e independiente deberá analizar, discutir y aprobar los diputados integrantes de la Asamblea Nacional vigente, en el ejercicio de sus facultades y prerrogativas constitucionales.

Hay una cuarta acción que no debemos subestimar, que el propio régimen, compre, manipule y logre obtener una mayoría con sus propios diputados y los “mercenarios”, para derrotar a la oposición dividida en la acción y los principios. No sería nada descabellado, cuando en política todo es posible, y más estando en juego la existencia de un régimen totalitario, corrupto y entreguista al castro comunismo internacional.

Por ahora como buen católico solo le pido a Dios que ilumine la sabiduría de nuestros parlamentarios y líderes políticos, en esta hora histórica e importante de la historia venezolana, que proteja sus vidas para el bien de la humanidad y que logremos derrotar a la dictadura en este episodio más de nuestra lucha, porque El MUNDO NO SE ACABA EL 10 DE ENERO!

Las opiniones emitidas en esta sección no tienen que reflejar la postura editorial de este diario y son de exclusiva responsabilidad de los autores.

 

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