El mayor general Antonio Maceo Grajales fue tan hábil manejando el machete y conquistando el triunfo en las batallas, que por sus obras en las contiendas emancipadoras se pude definir que conocía el arte de la guerra. Sus actos heroicos no lo alejaban de la realidad y conocía perfectamente que la pasión por su arma de combate se debilitaba ante la inteligencia.

Posiblemente, cuando Mariana Grajales, madre de Antonio Maceo, le enseñó el crucifijo y le hizo jurar que lucharía hasta alcanzar la libertad o morir por su patria, recordó la vetusta y sabia frase salomónica, de que solo la sabiduría era más poderosa que la fuerza. Esa combinación de la inteligencia con la fuerza era la que lo hacía luchar como aquel legendario rey y sus heroicos compatriotas en las termopilas.

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El general Antonio Maceo era de principios y valores republicanos. Inspirados en el simbolismo de la Revolución Francesa de libertad, igualdad y fraternidad. Luchaba por una república independiente y soberana, donde el poder político estuviera separado y en equilibro, y el mérito fuera la base esencial del avance de las personas en la sociedad con su esfuerzo y talento; nos habló de una república democrática, antiesclavista y antirracistas. En esos principios luchó intensamente por la libertad de Cuba.

El Imperio Español en la isla cubana tenía una poderosa maquinaria de propaganda contra los cubanos independentistas. El mambí Maceo no escapó a esa guerra psicológica de los reaccionarios españoles. Las falsas noticias, los rumores y la envidia cobarde propagaron las calumnias sobre él y lo tildaron de racista.

La respuesta de Maceo fue la siguiente: “Pertenecer a la clase de color, sin que por ello se considere valer menos que los otros hombres, no debe ni puede consentir, que lo que no es, ni quiere que suceda, tome cuerpo y siga extendiéndose; porque así lo exige su dignidad, su honor militar, el puesto que ocupa y los lauros que tan legítimamente tiene adquiridos. Y protesta enérgicamente con todas sus fuerzas para que ni ahora ni en ningún tiempo, se le considere partidario de ese sistema, ni menos se le tenga como autor de doctrina tan funesta, máxime cuando forma parte y no despreciable, de esta república democrática, que ha sentado como base principal la libertad y la fraternidad”.

Esas ideas republicanas de dignificación de todas las personas se complementaban con el ideario político del general Maceo, quien defendió la libertad de prensa, palabra y asociación y lo expone como objetivo de consolidar en el pueblo los idearios independentistas. También formula la creación de un partido independentista, así como promover y defender esas ideas a través de la prensa con la creación de un periódico que se ajunte al pensamiento libertario.

El general Antonio Maceo concreta la refundación del periódico el Cubano libre -creado en los inicios de Guerra del 68 por Carlos Manuel de Céspedes y José Joaquín Palma- en el Departamento Oriental en 1895, fue un éxito para la causa de la independencia y libertad de Cuba. Como todo buen trabajo llevó las críticas perversas de algunos malintencionados conciudadanos. Dejo en palabras de Maceo su respuesta:

“El Cubano Libre se fundó nuevamente debido a mis esfuerzos, sin que no a mí ni a nadie le guiara idea de predominio ni de imposición, ni mucho menos la de preferencias regionalistas. Por el contrario, como a su publicación solo estaba arraigada la guerra en Oriente, quisimos dejar en libertad de acción a las demás provincias y respectar las facultades que deben residir en el gobierno que ha de constituirse, por si éste determinaba la fundación de un periódico que fuese el órgano oficial. Haberle dado yo ese carácter antes de constituirse el gobierno hubiera sido arrogarme una atribución de que carecía, y además, habría falseado los hechos.”

Y continuó explicando sus ideas: “Aparte de eso no me ocupo en el periódico, como no sea para mantenerlo bien provisto de material de imprenta, creyendo evitar con eso que le suponga que sirve particulares intereses míos. En él escriben los que quieren y pueden hacerlo, sin que jamás haya impuesto mi criterio político a ninguno de mis redactores. Me estimo mucho para exponerme al reproche de los escritores que en ese semanario colaboran”.

El Mayor General Antonio Maceo Grajales tuvo muchísimos actos de valor heroico en su destaca trayectoria militar. Pero el acto político y de envergadura estadista que hace resaltar y completa la historia de nuestra nación y convierte en irreversible la independencia de Cuba, fue la Protesta de Baraguá.

Del mismo modo, para gloria de Maceo y los cubanos, este se levantó en Baraguá como un gigante patriota, salvador de la Revolución de 1868 y continuador de los principios independentistas y democráticos de Céspedes y la Constitución cubana de Guáimaro que fructifican con la independencia y formación de la República de Cuba en 1902.

El 7 de diciembre se cumplieron el 123 aniversario de la caída en combate por la libertad de los cubanos del Mayor General Antonio Maceo. Sin embargo, hoy su ejemplo es más necesario que nunca para la reconquista de esos valores republicanos y democráticos en el país. Solo en su ideario podrán restablecerse los derechos humanos y las libertades fundamentales para que Cuba sea libre.

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