Las relaciones entre Estados Unidos y Rusia se han deteriorado aún más en los últimos años, debido a la anexión de Crimea en 2014 y recientemente por la movilización de 100.000 efectivos militares rusos a lo largo de su frontera de Ucrania, representando la mayor movilización de fuerzas de los últimos tiempos.
El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, afirmó que esta acción es una "respuesta a las actividades amenazadoras" de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que apuesta por garantizar la libertad y seguridad de los países miembros.
Con este trasfondo, la administración del presidente Joe Biden se encuentra en los preparativos de un viaje, que el mandatario realizará a mediados de junio próximo, para encontrarse con líderes de la OTAN, el G7 y la Unión Europea.
Entre tanto, la Casa Blanca y el Departamento de Estado están tratando de resolver cómo una reunión con el presidente ruso Vladimir Putin pudiera encajar en la agenda, cuándo y dónde se realizaría.
Putin ha indicado estar listo para reunirse con Biden y aunque no ha confirmado fechas, parece poco probable que renuncie a la oportunidad de estar con el nuevo presidente de Estados Unidos.
Sin embargo, hay dudas en Washington sobre quién sacaría más provecho de ese encuentro.
Para Biden es crucial asegurarle al líder ruso que será firme de cara a los temas clave que dividen a las dos potencias, ya sean las acciones de Rusia contra Ucrania o el espionaje cibernético respaldado por el Kremlin.
“Putin ha definido los intereses de su país de formas que son incompatibles con los intereses de Estados Unidos y sus aliados europeos. Estos últimos creen que la democracia, el estado de Derecho y la provisión de seguridad en los países de Europa oriental mejoran la estabilidad. Mientras tanto, Putin considera que la expansión de la democracia es una amenaza para su régimen y cree que tener vecinos vulnerables, mejora la seguridad rusa”, según un artículo de de James Goldgeier, recientemente publicado en la revista Foreign Affaires.
En esta misma línea se encuentra Angela Stent, del Instituto Brookings y la Universidad de Georgetown, cuando señala: “La injerencia de Moscú en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016 y sus aparentes intentos persistentes de afectar la campaña electoral de 2020 han hecho de Rusia uno de los temas tóxicos del debate nacional, alcanzando niveles que no había logrado desde la década de 1950. La anexión de Crimea y el inicio del conflicto bélico que aún se libra en el sudeste de Ucrania, más su apoyo a Nicolás Maduro en Venezuela y a la brutal guerra civil de Bashar al-Assad en Siria han exacerbado las tensiones con Estados Unidos”
Según Stent, todo indica que Rusia y China son las dos principales amenazas para la seguridad de Estados Unidos. “Si bien en sus mejores momentos los vínculos ruso-estadounidenses representaron una combinación de cooperación y competencia, en la actualidad son mayormente contenciosos”.
En 1933, y a pesar de las negativas de la fuerza política en Washington entonces, el presidente Franklin Delano Roosevelt reconoció a la URSS. La idea era presentar un contrapeso a la amenaza emergente de Adolf Hitler y el movimiento nazi en Alemania.
En las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial eran muy pocos en Occidente los que tenían experiencia con el nuevo estado ‘comunista’, según el Departamento de Estado, refiriéndose al episodio en 1946, cuando el veterano diplomático estadounidense George Kennan, asignado a la embajada en Moscú y con gran experiencia en temas soviéticos, envió un largo memorándum conocido como ‘el telegrama’, que luego sirvió como pauta para establecer la estrategia en las relaciones entre ambos países.
En el escrito se considera a la Unión Soviética como el mayor desafío estadounidense, entonces y a futuro, y recomienda una política firme y constante de contención a las técnicas expansivas rusas.
¿Podrá acaso Biden persuadir a Putin para trabajar junto a Estados Unidos para encarar los desafíos globales?
Las expectativas no son muy altas.
Durante un reciente desfile militar por la conmemoración de la victoria soviética sobre la Alemania nazi, Putin dijo: “Rusia defenderá una y otra vez el derecho internacional, pero al mismo tiempo protegeremos firmemente los intereses nacionales y los de su pueblo".