Guy Pérez Cisneros, representante cubano, fue el principal líder del grupo latinoamericano el 10 de diciembre de 1948 en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando se adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Actualmente hay más de 1.000 presos políticos en Cuba, uno de ellos, Yosvani Rosell, quien languidece hoy en su día 40 de huelga de hambre porque el régimen del partido comunista cubano lo secuestró y le ha mantenido injustamente encarcelado por cinco años
Guy Pérez Cisneros, representante cubano, fue el principal líder del grupo latinoamericano el 10 de diciembre de 1948 en la Asamblea General de las Naciones Unidas cuando se adoptó la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Sin embargo, Pérez Cisneros no fue el arquitecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Gustavo Gutiérrez Sánchez, a lo largo de su carrera había sido diplomático, jurista y erudito, pero nunca has oído hablar de él. De hecho, se le ha llamado el “hombre olvidado”.
Gutiérrez Sánchez es quien redactó y la delegación cubana presentó en 1947, durante la Conferencia Interamericana Sobre Problemas de la Guerra y la Paz, celebrada en San Francisco, dos borradores incluidos en la Carta Magna de la Comunidad de Naciones. No solo fue arquitecto de la Declaración Universal de Derechos Humanos, sino también la Constitución cubana de 1940, y el artículo 88g de la Constitución cubana de 1992 que hizo posible el Proyecto Varela, fue en gran medida el resultado de su trabajo, aunque pocos hoy lo recuerden y les reconozcan.
Gustavo había formado parte de la Comisión Bicameral que redactó el proyecto de Constitución cubana de 1940. Una de sus cláusulas, redactada años antes por él mismo, se convirtió en “el Artículo 135, Sección F, disponiendo que las leyes podían ser propuestas por congresistas y senadores, funcionarios de gobierno, tribunales, - y por los ciudadanos. En este caso", declara la Constitución, "será condición indispensable que la iniciativa sea ejercida por al menos diez mil ciudadanos que tengan el mismo estatus de electores".
El jurista cubano creía que esta cláusula habría dado a los ciudadanos cubanos una voz en los asuntos públicos que podría haber frenado el paso de Machado hacia la dictadura, o haber llevado a una derogación más temprana de la Enmienda Platt, o haber impedido que Batista se convirtiera en un hombre fuerte. Esta disposición de alguna manera fue reciclada en la draconiana Constitución cubana de 1976 y su hija reformada en 1992 y fue la base para el Proyecto Varela que desafió el régimen totalitario en Cuba a partir de 2002.
Volviendo a París, el 10 de diciembre de 1948, el jurista francés René Cassin y Guy Pérez-Cisneros argumentaron firmemente en el debate sobre la redacción de la declaración el derecho de los individuos a solicitar “reparación por presuntos abusos de los derechos humanos a 'las autoridades públicas del Estado del que es nacional o en el que reside, o ante las Naciones Unidas” es un derecho humano esencial que debe incluirse. Esto fue objetado por la Unión Soviética y México, que argumentaron que “violaba el principio de soberanía nacional y violaba las disposiciones de no interferencia”, pero sería reconocido más tarde por algunos estados.
El espíritu de esta cláusula de que los individuos podrían solicitar que se cometan injusticias contra ellos hasta llegar a la ONU está en consonancia con la defensa de Gutiérrez de dar a los ciudadanos una voz en los asuntos públicos.
Al jurista canadiense John P. Humphrey se le atribuye la preparación del primer borrador de la Declaración Universal de Derechos Humanos en 1947, pero en sus memorias publicadas en 1983, Humphrey le dio crédito a Gustavo Gutiérrez por presentar el modelo que inspiró el borrador
“Yo no era ningún Thomas Jefferson, aseguro Hmphrey, y aunque era abogado, prácticamente no tenía experiencia en la redacción de documentos. Pero como la Secretaría había recopilado una veintena de borradores, tenía algunos modelos sobre los cuales trabajar. Uno de ellos había sido preparado por Gustavo Gutiérrez (Sánchez) y probablemente había inspirado el proyecto de Declaración de los Deberes y Derechos Internacionales del Individuo que Cuba había patrocinado en la Conferencia de San Francisco”.
La Declaración Universal de Derechos Humanos fue una iniciativa de las naciones latinoamericanas, en la que Cuba jugó un papel importante al proponer, ayudar a redactar el documento y ejercer presión exitosamente para lograrlo. Los diplomáticos cubanos que desempeñaron este papel histórico al hacer realidad esta “Carta Magna de la Comunidad de Naciones” han sido borrados para dar paso a una de las grandes mentiras de la dictadura de Castro de que los conceptos políticos de libertad, igualdad y justicia no son universales pero difiere según la geografía.
Esta es también la razón por la que la dictadura comunista de La Habana considera la Declaración Universal de Derechos Humanos como propaganda enemiga.
En 1976, cuando Ricardo Bofil Pages y la doctora Marta Frayde fundaron el Comité Cubano Pro Derechos Humanos, al cual pronto se unieron Gustavo Arcos Bergnes, su hermano Sebastian y un grupo importante de activistas y por la perseverancia de sus denuncias y monitoreo de la situación precaria de los derechos del hombre en la isla, en medio de la más feroz persecución, el régimen fue condenado por la antigua Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. En 1988 una delegación de esta viajó a Cuba para escuchar y tomar in situ testimonios de ciudadanos víctimas de la dictadura.
Es por eso que los cubanos de toda la isla lo arriesgaron todo para ser escuchados por la comunidad internacional en 2002, 2004 y 2021 en sus demandas de libertad y el fin de la dictadura. En 2002 y 2004, decenas de miles de cubanos liderados por Oswaldo Payá Sardiñas y el Movimiento Cristiano Liberación hicieron esta demanda en la petición ciudadana del Proyecto Varela, una iniciativa de ley inédita en la isla durante estas nefastas décadas de dictadura y en julio de 2021, cientos de miles de cubanos en toda la isla le gritaron a todo pulmón el anhelo de ver garantizados sus derechos y la libertad.
Actualmente hay más de 1.000 presos políticos en Cuba, uno de ellos, Yosvani Rosell, quien languidece hoy en su día 40 de huelga de hambre porque el régimen del partido comunista cubano lo secuestró y le ha mantenido injustamente encarcelado por cinco años cumpliendo una condena de 15, por demandar todos los derechos para todos los cubanos, y en vísperas del día internacional de los derechos humanos de 2025, 77 aniversario de la firma de la declaración, hacemos un llamado por su libertad, y la libertad de todos los cubanos.
Regis Iglesias Ramírez se desempeña como portavoz del Movimiento Cristiano Liberación.
John J. Suárez es Director Ejecutivo del Centro por una Cuba Libre.
