miércoles 24  de  julio 2024
EDITORIAL

DIRECTV fue forzada a dejar Venezuela

De acuerdo con un despacho de prensa, AT&T había sido presionada para cumplir con las órdenes de los reguladores del régimen de Maduro al eliminar 10 canales de televisión
Diario las Américas | EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS
Por EDITORIAL DIARIO LAS AMÉRICAS

La salida de DIRECTV de Venezuela, anunciada por la compañía AT&T, el pasado 19 de mayo, no debiera ser el final de esta plataforma de televisión por suscripción, que se había convertido en una de las pocas ventanas a la información con que contaba la población en ese país.

En un comunicado emitido por la empresa, DIRECTV Latin America Venezuela, anunció ese día que con efecto inmediato cerraba operaciones en la nación sudamericana, debido a que las sanciones impuestas por EEUU al régimen que usurpa el poder en ese país, prohíben la transmisión de los canales de televisión de Globovisión y PDVSA, ambos requeridos de operar bajo la licencia de televisión pagada.

DIRECTV mantenía el control de aproximadamente el 45% del mercado de televisión por suscripción en Venezuela.

Sin embargo, más por presiones del régimen que por cualquier otra circunstancia, la empresa propiedad de la multinacional estadounidense AT&T decidió cerrar sus operaciones en el país petrolero, dejando un profundo vacío entre sus millones de suscriptores, que demandan el retorno de la señal de televisión.

De acuerdo con un despacho de la agencia de prensa AP, antes de anunciar la decisión de cancelar operaciones, AT&T había sido presionada para cumplir con las órdenes de los reguladores del régimen de Maduro al eliminar 10 canales de televisión cuya señal llegaba a través de DIRECTV a Venezuela, entre ellos CNN en español que había transmitido protestas de la población civil y realizado una cobertura informativa crítica acerca de la grave situación en ese país.

Un reporte publicado el 20 de mayo en el portal Panampost informa que el régimen había impuesto como condición a DIRECTV mantener las trasmisiones de Globovisión y PDVSA, a cambio de poder continuar operando en Venezuela.

Las presiones impuestas a la compañía, que fuera el mayor operador de televisión en el país sudamericano, puso fin a 23 años de trayectoria y dejó acasi la mitad de los usuarios de televisión por suscripción sin acceso al servicio.

Para nadie es un secreto que el paso dado por esa compañía se corresponde con el querer de Nicolás Maduro y su cúpula, señalados en su mayoría por nexos con el crimen organizado internacional e impugnados como prófugos de la justicia estadounidense.

Forzar la salida de DIRECTV es una de las últimas estocadas de la dictadura para tener por completo la hegemonía comunicacional en un país, que se rige por la misma estrategia aplicada en Cuba, donde el control absoluto sobre los medios de comunicación por parte de los gobernantes, convierte en transgresores de la ley a quienes intentan ejercer como comunicadores, sin nexos oficialistas.

Al marcharse esa empresa de Venezuela, el camino a Maduro le queda expedito para favorecer a sus partidarios y cómplices, entregándoles el manejo de un servicio que funge como vehículo para manipular y controlar la información, tanto la que se dirige al pueblo como la que se difunde hacia el exterior para mostrar una realidad distorsionada y falseada.

Pero no es tiempo de permitir al régimen usurpador de Nicolás Maduro que opere con impunidad y sin consecuencias. DIRECTV tiene la oportunidad de emitir su señal desde algún país vecino para continuar llegando a los televisores en millones de hogares venezolanos y debe hacerlo.

A través de un audio filtrado el 20 de mayo, obtenido en primicia en la redacción de DIARIO LAS AMÉRICAS, los planes del aparato represivo que secunda a Nicolás Maduro, en función de obstaculizar el intento de DIRECTV de transmitir desde un país vecino, quedaron denunciados.

Aunque todavía está en el plano de la especulación, Colombia, país aliado de Estados Unidos y que respalda al gobierno interino que encabeza el líder Juan Guaidó en Venezuela, se ha mencionado como el territorio que podría acoger a DIRECTV en su eventual propósito de mantenerse vigente en los receptores de la comunidad venezolana.

Radio Televisión Martí, un medio de comunicación financiado por Estados Unidos, que lleva su señal a la población cubana desde hace 35 años para promover la libre información y la democracia en la isla, es un buen ejemplo de lo que se podría implementar DIRECTV desde Colombia o cualquier otro país cercano, dirigido a proveer información a Venezuela.

No obstante, es sabido que en la medida que ese régimen enmarcado hacia el totalitarismo se radicaliza, cada vez resultará más difícil en los hogares venezolanos la instalación de antenas que faciliten captar una señal transmitida desde otro país, para romper el cerco de la censura informativa.

Los venezolanos deben seguir recibiendo apoyo para enfrentar la indescriptible situación que representa vivir bajo un sistema dictatorial. Dejarlos solos en estos momentos es hacerse cómplices del genocidio que ese régimen comete.

DIRECTV debe explorar las opciones para ofrecer a los venezolanos ese servicio imprescindible que es la información, en medio de un panorama de crisis que los agobia bajo un régimen de usurpación, aferrado al poder y que cuenta con el respaldo de peligrosos aliados.

DIRECTV debe contar con el respaldo de países vecinos de Venezuela, en los que radican gobiernos aliados de la democracia, para encontrar soluciones que permitan la reanudación de sus servicios en favor del pueblo venezolano.

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